7 de febrero de 2016 00:00

5 ciclistas que aman (y critican) a BiciQuito

Natalia López ­toma la bicicleta en la parada cerca al BCE, en medio de los autos pasa la av. 10 de Agosto. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Natalia López ­toma la bicicleta en la parada cerca al BCE, en medio de los autos pasa la av. 10 de Agosto. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Érika Guarachi

Bajo la premisa de que son los usuarios quienes pueden hablar de la calidad de un servicio, cinco apasionados ciclistas urbanos -que llevan años utilizando el sistema de la bicicleta pública- contaron cuáles han sido sus inquietudes frente a este servicio.

Las utilizan a diario para su trabajo y actividades cotidianas, y coinciden en que se debería mejorar para que este servicio (que lleva tres años y seis meses de funcionamiento) sea una alternativa de movilidad para más usuarios.

BiciQuito se inició con 1 100 inscritos y en la actualidad alcanza los 60 000.

Sus inquietudes frente al sistema fueron respondidas en una entrevista con el secretario de Movilidad, Darío Tapia, y con Diego Puente, director de Movilidad No Motorizada.

El sistema busca su repotenciación en las ciclovías y estaciones y la incorporación de bicicletas eléctricas y de pedal. Se prevé añadir 1 000 bicicletas a las 1 020 que funcionan actualmente. 700 serán a pedal y 300 eléctricas.

Los planes oficiales también prevén agregar 18 kilómetros hacia el sur y alcanzar las 35 estaciones, actualmente en 25. Todo esto todavía no tiene una fecha definitiva.

Ciclista en Sistema Bici Quito. Foto: Captura de pantalla

El sur también pide bicicletas

César Sangucho, de 49 años, usa la bicicleta pública para movilizarse hacia su trabajo tres de los cinco días laborables, desde hace dos años.

Vive en el sur y para llegar a la estación de bicicletas más cercana -que está en la acera del Banco Central (centro)- debe usar la transportación pública, ya que en el sur aún no se habilita el sistema.

Tras un recorrido de 20 minutos llega a su sitio de trabajo, en el hipercentro.

El corto tiempo que le toma atravesar del centro al norte y el hacer ejercicio son sus razones para ser fiel al sistema de bicicletas públicas.

Percibe que en el sur, en horas pico, el sistema de transportación pública se satura y se podría remediar con la extensión de BiciQuito.

El secretario de Movilidad, Darío Tapia anunció que entregó a la Empresa de Movilidad y Obras Públicas los estudios correspondientes para la implementación del sistema en el sur. Esta última determinará los plazos constructivos para la implementación de las ciclovías y las estaciones.

Agilidad en la carnetización

Tres meses tardó en renovar su carné, contó Fernando Loaiza, de 24 años, quien desde hace dos monta la bicicleta para movilizarse de su casa al trabajo y viceversa.

Loaiza se prendió de este medio de transporte alternativo cuando vio que le ahorraba tiempo y que le resultaba de fácil acceso, ya que tiene una parada cerca de su casa y otra frente a su trabajo. Él usa las estaciones del Magap y de la Naciones Unidas, en el centro norte.

Loaiza recordó que hubo un problema en la base de datos que le impidió una rápida renovación de su carné. Le llamaron para completar algunos requisitos, lo que retrasó más el uso del servicio.

Tapia reconoció que hubo inconvenientes con la carnetización. Espera que todo mejore con la expiración del vínculo con el contratista (Corporación de Capacitación para la Productividad), que será relevado en marzo por la Secretaría. El ente manejará BiciQuito hasta abril, cuando se nombrará un nuevo contratista. Se espera automatizar el sistema.

Fluidez en las estaciones

Maestra de pro­fesión, Natalia López, de 39, usa de lunes a viernes el sistema de bicicleta pública para ir a su trabajo, desde hace tres años.

Cree en el sistema por su aporte al cuidado del ambiente, porque representa una manera menos caótica para movilizarse frente al auto o el bus y, por supuesto, por el ejercicio que le ofrece.

Su rutina diaria se ha modificado desde diciembre, pues se le ha dificultado encontrar bicicletas en las paradas que frecuenta, como El Ejido, el parque Gabriela Mistral y en el Banco Central. Cuando la espera se extiende más de lo previsto, se resigna y entonces debe tomar un bus.

Frente a este problema, Diego Puente, director de Movilidad No Motorizada, reconoce que el sistema por el momento no reabastece las bicicletas tan rápido como el público desea.

Espera que el nuevo sistema que se tiene previsto incorporar este año (la fecha final no ha sido anunciada) deje atrás este problema. Las bicicletas tendrán GPS y tarjetas, para garantizar su control.

Rediseño y más ciclovías

El hipercentro es por donde recorre a diario Luis Rodríguez, de 30 años, en la bicicleta.

Lleva nueve años usándola como transporte y hace tres se incorporó en el sistema de bicicleta pública. La rapidez, el evitar el tránsito pesado de las horas pico y el ejercicio son sus razones para ser ­parte de este sistema.

Rodríguez, en su trayecto por la zona, indicó que faltan ciclovías que conecten a distintos puntos de la ciudad, además dijo que hay calles, como la Diego de Almagro, en que la ciclovía fue retirada por repavimentación y que no ha sido colocada nuevamente. En la calle Luis Cordero se ha reducido a un carril de ciclovía.

Diego Puente, director de Movilidad No Motorizada, explicó que ya concluyó un estudio en que se detectaron las necesidades de ciclovías de Quito y que se rediseñarán para los usuarios.
El Secretario de Movilidad anunció que se aumentará el número de ciclovías y de 25 a 35 estaciones, Guápulo y La Floresta se incluirán en el sistema próximamente.

Maltrato a las bicicletas

“Es una lotería encontrar una bicicleta 100% buena y con todo en su lugar”, contó Gabriel Peralta, de 20 años, quien es habitual usuario de BiciQuito desde hace dos años.

Él es mensajero y las usa para trabajar, entre tres y cuatro horas diarias. Parte desde la av. 12 de Octubre, cerca de la institución educativa en la que estudia, y recorre gran parte del centro norte.

Se inscribió en el programa de bicicletas porque son su pasión desde niño y porque encontró la forma de trasportarse evitando el tráfico y cuidando el ambiente.

En las bicicletas que ha usado ha tenido inconvenientes con los cambios; la cadena, que se traba; una llanta es más baja que la otra, los pedales destruidos.

El Director de Movilidad No Motorizada explicó que el tipo de bicicletas que se adquirieron cumplieron su vida útil de tres años y resaltó que se han realizado mantenimientos mensuales y correctivos de las bicis. Señala que también es responsabilidad de los usuarios cuidarlas y evitar su deterioro.

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