17 de March de 2010 00:00

El chofer espera dos horas antes de la revisión

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Redacción Quito

Un ataque de molestia de cinco minutos sufrió  Diego Salas, ayer, después de que por segunda ocasión su auto (Suzuki Forza) reprobara la revisión vehicular.

El inspector del Colegio 5 de Junio, de 44 años, salió del centro de revisión, ubicado en la Panamericana Sur, kilómetro 9, con las mejillas coloradas y el rostro bañado de sudor; estaba indignado.



El control vehicular ha sido eficiente. No tengo ninguna queja
Celso Flores
UsuarioEn el centro de revisión le negaron el visto bueno porque el faro izquierdo, de la parte frontal del auto de color rojo, estaba ubicado tres centímetros más arriba que el derecho.

“¿Cómo es posible que se fijen en esas minucias? Estuve de acuerdo con el primer llamado de atención, pero ponerse a medir la ubicación de los focos me parece exagerado”, dijo.

En la primera revisión, a inicios de este mes, el auto de Salas no pasó la prueba de emisión de gases, por lo cual debió ir a un taller mecánico para que lo calibraran.

Por la urgencia de adquirir el certificado de la Corpaire, el docente se ausentó de sus labores dos veces. Pues el plazo para matricular a su vehículo expira el 31 de marzo.



Los ingenieros se fijan en minucias y
obstruyen el proceso
Diego Salas
Usuario Después de recibir la noticia del ingeniero, Salas llevó su automóvil a una mecánica cercana para alinear los faros. Salas arribó al centro  de revisión vehicular a las 08:00 y hasta las 10:00 seguía en ayunas. “Pensaba desocuparme rápido, pero fue imposible. Seguramente desayunaré a las tres de la tarde”.

El conductor de 44 años esperó dos  horas para ser atendido la primer vez. Para ingresar al centro nuevamente (luego de ir al taller mecánico) debió hacer fila por segunda vez. Ese mismo tiempo esperó Celso Flores, de 56 años, para que los ingenieros revisaran su automóvil.

El conductor llegó al centro de control por segunda ocasión (el viernes pasado asistió al primer llamado). En la primera revisión le dijeron que debía nivelar la emisión de gases.

Ayer, Flores mitigó la larga espera escuchando melodías de Leo Dan y de Los Terrícolas. Sentado en el asiento de su carro también puso nombres en los CD  y los clasificó según el tipo de música. “Así no me aburro tanto y, lo que es más importante, no siento la espera”.

Flores, quien es pequeño empresario, no se quejó por la espera. “Estoy conforme con la atención. La fila de autos es larga pero se mueve rápido”.

Quien también lució  inquieto mientras  esperaba su turno  en la Panamericana  fue Gabriel Herrera. El joven de 26 años pidió permiso en el trabajo hasta 11:00  para llevar su vehículo a la  revisión. Sin embargo, a esa  hora recién ingresaba al patio de  control.  “Es una pena que justo este día haya tantos carros. Espero llegar al trabajo después de la hora de almuerzo”. Herrera  trabaja en el Servicio de Rentas Internas.

Este conductor también acudió ayer por segunda ocasión al control mecánico y de gases. Para la nueva revisión tuvo que cambiar un foco de direccional porque estaba quemado y   regular el paso del  combustible al motor, para reducir la emisión de gases.

El joven también tiene hasta el 31 de marzo para matricular su automóvil. Hasta ayer, Herrera sumaba dos inasistencias a su lugar de trabajo. Estas faltas serán descontadas de sus vacaciones. “Matricular mi auto es una prioridad para poder circular con normalidad. La malo es que ya tengo dos días menos de vacaciones”. El funcionario llegó ayer a las 09:30 y hasta las 10:15 todavía no ingresaba a la revisión.

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