5 de junio de 2015 19:30

China, silencio ante catástrofes

Una mujer participa en la vigilia en memoria de los pasajeros del barco que naufragó en el río Yangzé en Jianli, China. Foto: Wu Hong/ EFE.

Una mujer participa en la vigilia en memoria de los pasajeros del barco que naufragó en el río Yangzé en Jianli, China. Foto: Wu Hong/ EFE.

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Agencia EFE

La tragedia en el Yangtsé ha vuelto a evidenciar el patrón del Gobierno chino ante las catástrofes: limitar la información que llega a los medios no oficiales y acallar a los afectados, según denuncian familiares de los desaparecidos y periodistas locales.

"Quiero hablar con ellos. Dejadme hablar", gritaba Xia Yunchen al término de una de las ruedas de prensa diarias organizadas por las autoridades en la ciudad de Jianli, en el centro de China, el punto más cercano al lugar en el que se produjo este lunes el naufragio del barco 'Estrella Oriental', en el que viajaban 456 personas, de las que sobrevivieron 14.

La mujer, cuya hermana mayor embarcó en el buque siniestrado, mostraba su desesperación después de cuatro días en la urbe esperando noticias y teniéndose que enterar de los avances de la investigación a través de la prensa oficial.

Hasta el jueves, nadie del Gobierno se había reunido con los miles de familiares de desaparecidos desplazados a Jianli, que desde el primer momento han estado estrictamente controlados.
"Sólo me dicen que esperemos en el hotel", manifestaba frente al tanatorio el jueves una afectada, entre lágrimas tras haber sabido que se había encontrado el cuerpo de su madre y mientras esperaba noticias de otros cinco familiares que también viajaban en el 'Estrella Oriental'.

Tanto a la primera mujer como a la segunda, los funcionarios del Gobierno no tardaron en intentar convencerlas de no hablar con la prensa y escoltarles del lugar.

"No es bueno que hablen con los medios", decía un empleado del Ejecutivo de la ciudad a otro en las inmediaciones del tanatorio, fuertemente custodiado por militares y policía.

El mecanismo de control de las autoridades no sólo les afectaba a ellos, también a los periodistas locales quienes fueron obligados a escribir la información que pasan los canales oficiales -la agencia oficial Xinhua y el canal CCTV- y a limitar los desplazados a la zona.

Algunos medios de provincias colindantes a la afectada por la tragedia pasaron de tener ocho corresponsales el primer día a tan sólo uno.

No obstante, los reporteros locales disfrutaban de una mayor libertad que los foráneos para desplazarse por el terreno. Las autoridades intentaron mostrar su transparencia con múltiples ruedas de prensa y viajes en barco -especialmente para reporteros extranjeros- para capturar imágenes sobre el navío siniestrado, pero la información no fluyó.

Los sistemas de ayuda a periodistas se convirtieron en un sistema de control. "No debéis estar aquí. Tenéis que ir a la rueda de prensa", dijo a Efe una funcionaria del Gobierno encargada de la ayuda a medios extranjeros cuando vio a los periodistas entre un numeroso grupo de afectados por la catástrofe.

La situación recuerda a otra tragedia reciente que China tuvo que gestionar, la desaparición en marzo de 2014 del vuelo MH370 de Malaysia Airlines que viajaba de Kuala Lumpur a Pekín con 239 personas a bordo, 154 de ellas de nacionalidad china.

Los familiares de desaparecidos en ese avión aún hoy siguen sufriendo la desinformación y represión del Ejecutivo, que bloquea cualquier protesta que pretenden llevar a cabo.
Como hicieron ellos, los afectados de la tragedia del Yangtsé no dudaron en acorralar a preguntas y quejas a los responsables del Gobierno que, por primera vez en tres días, se ponían el jueves delante de ellos para explicarles las tareas de rescate en persona.

No obstante, las respuestas que conseguían estaban vacías de contenido, llenas de formalidades y evasivas utilizadas a diario con periodistas y que también han resultado ser un recurso del régimen frente a víctimas.

"Por qué no habéis activado un mecanismo para informaros simultáneamente de lo que va ocurriendo?", preguntaba un familiar con tono enfadado en el encuentro con encargados de las operaciones de rescate y de la investigación.

"En persona, es mejor", le respondió el funcionario, justificando que así pueden darles "más detalles", a lo que otro ciudadano, augurando lo que está por venir, le reprendió: "Pero os volveremos a ver?".

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