20 de February de 2010 00:00

China llama al Embajador de EE.UU.

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Pekín y Washington. AFP y DPA

China condenó firmemente ayer el encuentro que el presidente estadounidense Barack Obama mantuvo el jueves con el Dalái Lama en la Casa Blanca. Convocó al embajador estadounidense en Pekín y advirtió que “perjudica gravemente nuestras relaciones”.

“La acción estadounidense es una seria injerencia en los asuntos internos chinos, hiere seriamente los sentimientos del pueblo chino y perjudica gravemente las relaciones sino-estadounidenses”, declaró en un comunicado el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Ma Zhaoxu.

El portavoz dijo que la reunión “violó burdamente las normas básicas de las relaciones internacionales” y el compromiso de EE.UU. de respetar la soberanía china.

La Casa Blanca había organizado meticulosamente la reunión de modo que fuera lo más discreta posible. El Dalái Lama, líder budista de los tibetanos, fue invitado a una habitación privada, en lugar del Despacho Oval, y las cámaras no pudieron entrar.

Sin embargo, el líder religioso salió luego a conversar con los reporteros, diciéndose “muy feliz” por el apoyo de Obama. “El Presidente dio su apoyo”,  declaró el Dalái Lama, y añadió que la causa que apoya es “justa” y que está vinculada con la “paz”.

La Casa Blanca publicó una fotografía de los dos hombres premiados con el Nobel de la Paz, y un comunicado en el que apoyaba los objetivos del Dalái Lama.

“El Presidente declaró su firme respaldo a la preservación de la excepcional identidad religiosa, cultural y lingüística del Tíbet y a la protección de los derechos humanos para los tibetanos en la República Popular China”, dijo el portavoz Robert Gibbs.

Pekín acusa al Dalái Lama de conspirar a favor del separatismo. Pero el líder espiritual tibetano lo niega y asegura abogar por una amplia autonomía cultural bajo soberanía china. Además, Pekín se opone sistemáticamente a que el líder budista en el exilio sea recibido por dirigentes extranjeros.

Las autoridades chinas informaron que el viceministro de Relaciones Exteriores, Cui Tiankai, convocó al embajador estadounidense, Jon Huntsman, para presentarle una protesta formal.

Una portavoz de la Embajada dijo que Huntsman replicó diciéndole a Cui que “es el momento de avanzar y cooperar de manera favorable para nuestros dos países, la región y el mundo”.

El portavoz de la Cancillería, Ma Zhaoxu, pidió que Washington tome medidas rápidas para “eliminar el impacto pernicioso” de la reunión del jueves. Pero  no reveló ninguna otra  reacción.

Analistas estadounidenses consideran que las protestas chinas están dirigidas a su propia opinión pública, ya que les interesa colaborar con EE.UU. Pero el mes pasado, Pekín suspendió sus intercambios militares con Washington después de que EE.UU. vendiera USD 6 400 millones en armas a Taiwán, que China considera como una provincia rebelde.

El viejo idilio con el Dalái Lama

La reunión mantenida por el Dalái Lama y el presidente de EE.UU., Barack Obama, en la Casa Blanca, es un capítulo más en la larga historia de las buenas relaciones entre el líder religioso tibetano y Washington. Esta dura ya casi 50 años y ha causado siempre, como ahora,  la ira de Pekín.

Tenzin Gyatso, decimocuarta reencarnación del Dalái Lama, visitó EE.UU. por primera vez en 1979. A raíz de la concesión del Premio Nobel, que ganó en 1989, sus visitas adquirieron fuertes connotaciones políticas. 

Hasta la reunión del jueves,  el Dalái Lama ha mantenido 11 encuentros con mandatarios estadounidenses, coincidiendo con sus visitas a Washington, pero siempre fuera del Despacho Oval (reservado a jefes de Estado y Gobierno) por deferencia a China.

Esas relaciones con el líder religioso oriental se iniciaron décadas atrás y de forma bastante más secreta, cuando el servicio de inteligencia estadounidense, la CIA, hizo el primer contacto.

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