24 de agosto de 2015 08:38

La preocupación por China hunde a las bolsas asiáticas y arrastra a las europeas

Un empresario pasa delante de una pantalla que muestra información bursátil en Tokio (Japón) hoy, 24 de agosto de 2015. La Bolsa de Tokio se desplomó hoy casi 900 puntos y más del 4,5 por ciento, su mayor caída desde mayo de 2013, contagiada por el lunes

Un empresario pasa delante de una pantalla que muestra información bursátil en Tokio (Japón) hoy, 24 de agosto de 2015. La Bolsa de Tokio se desplomó hoy casi 900 puntos y más del 4,5 por ciento, su mayor caída desde mayo de 2013, contagiada por el lunes negro en la Bolsa de Shanghái que vuelve a alimentar las dudas sobre la ralentización económica de China. Foto: EFE

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Agencia AFP

La preocupación por la situación de la economía china provocó el hundimiento de las bolsas asiáticas y arrastraba a las europeas que abrieron con fuertes pérdidas en lo que se presenta como un lunes negro.

Shanghai lideró el desplome general, con una caída del 8,49%, después de haber llegado a perder el 9% durante la sesión. La semana pasada se había dejado más del 11%.

El Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró la jornada con una pérdida del 4,61%, cayendo a su nivel más bajo en seis meses, tras cinco sesiones consecutivas en rojo.

El contagio llegó hasta la Bolsa de Taiwán, que cerró con una caída del 4,84% tras llegar a ceder un 7,46%, y Hong Kong que perdió más del 5%.

En la estela de las asiáticas, la Bolsa de Sídney se dejó un 4,09% y cayó a su nivel más bajo en dos años, y Seúl un 2,47%.

La ola de contagio llegó hasta Europa, donde las principales plazas bursátiles abrieron con fuertes pérdidas.

Hacia las 10:40 (08:40 GMT) , Londres se dejaba un 2,49%, Fráncfort 2,67%, París 2,82%, Madrid 2,56%, y Milán 2,82% en la apertura. Atenas también inició la semana en números rojos, cayendo un 4,31% una hora después del inicio de las transacciones.

Las materias primas no se quedaron atrás: el petróleo cayó por debajo de los USD 40, su nivel más bajo en seis años.

Ante el desplome de los mercados bursátiles mundiales, en el de la deuda los inversores penalizaban a los países del sur de la zona euro, que veían incrementarse los intereses que pagan en el mercado secundario para endeudarse.

En cambio, las de Alemania, convertida en valor refugio en tiempos incertidumbre, se estabilizaban, mientras que en el caso de la deuda estadounidense, las tasas del bono a 10 años caían por debajo del 2%.

A los inversores les preocupa la coyuntura mundial en general, al inicio de una semana rica en publicaciones de indicadores en Estados Unidos y Europa, y en particular China.

Los indicadores decepcionantes se suceden y crece la desconfianza general: el índice PMI sobre la actividad industrial de referencia en la segunda economía mundial, publicado el viernes, señala una drástica contracción de la actividad manufacturera en agosto.

“Hoy tenemos todos los ingredientes para presenciar en los mercados la peor jornada en cinco años”, comentó Evan Lucas, corredor de IG Markets.

“La reacción de los mercados asiáticos refleja el sentimiento de los inversores y su convicción de que un desplome brutal (de la economía china) es inevitable”, añadió.

Pekín no convence
La sorpresiva devaluación del yuan el 11 de agosto -percibida como un intento desesperado de las autoridades chinas para impulsar sus exportaciones y su actividad económica- no hizo más que aumentar la inquietud general, causando una oleada de impactos en los mercados.

Desde entonces, se han esfumado al menos el equivalente a 5 billones de dólares en valor de las Bolsas mundiales.

Con un espíritu tranquilizador, Pekín anunció el domingo -en una directiva recogida por los medios estatales- que el gigantesco fondo de pensiones nacional invertirá en las bolsas.

El fondo de pensiones podrá invertir hasta un 30% de sus activos netos en acciones. Con anterioridad, sólo podía invertir en bonos del Tesoro y depósitos bancarios.

La medida, susceptible de conllevar compras masivas de títulos por el fondo de pensiones, no parecía tranquilizar a los inversores chinos, en su inmensa mayoría particulares y pequeños portadores.

“Pasará mucho antes de que lleguen las intervenciones del fondo de pensiones, y las valorizaciones siguen siendo demasiado altas, ni siquiera el fondo hubiera podido hacer nada en este momento”, comentó Qian Qimin, analista del corredor Shenwan Hongyuan.

De hecho, persisten los temores de una “burbuja”: antes de hundirse a mediados de junio, la Bolsa de Shanghai había ganado un 150% en el lapso de un año, impulsada por el endeudamiento y de manera totalmente desconectada de la economía real.

“El mercado todavía se va a hundir más. Sería lo lógico, ya que los mercados bursátiles de todo el mundo caen al mismo tiempo”, agregaba Qian Qimin.

“La economía está muy mal, ciertos sectores están sobrevalorados y las presiones a la venta en todos los mercados mundiales contribuyen a bajarle la moral a las plazas chinas”, resumía Wu Kan, gerente del fondo JK Life Insurance en Shanghai, citado por la agencia Bloomberg.

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