12 de July de 2009 00:00

China, el gigante lleno de conflictos

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Redacción Mundo,  DPA y AFP

El año pasado, meses antes del inicio de los Juegos Olímpicos  Pekín 2008, fue Tíbet. Ahora es Sinkiang, en el  noroeste,  la región que agita los fantasmas del separatismo y de la violencia étnica en China, un gigante lleno de conflictos.



 55 minorías   étnicas  
Los uigures son  una de las 55 minorías  étnicas de China, que apenas constituyen el 8% de su población. El 92% restante de los
1 350 millones de chinos corresponde a la etnia han. 
A pesar de que  Sinkiang es la provincia más extensa del país con mayor población  del mundo,  con unos 1,6 millones de km² de superficie, está muy poco poblada, en especial a causa de sus difíciles condiciones geográficas. Unos 20 millones de personas viven en la región.En el Tíbet, hace casi 18 meses, otra ola de  protesta independentista desembocó en un brutal enfrentamiento entre los tibetanos y los  han,  la mayoría étnica que domina en China.

Falleció  una veintena de manifestantes, según el Gobierno y 200 tibetanos, en opinión de los  voceros del  exilio.  El Régimen chino ahogó las movilizaciones en la región del Himalaya con el despliegue en la zona de fuerzas militares.

Los disturbios en Sinkiang, que estallaron el domingo pasado, enfrentan a los han y a los uigures,    un pueblo turcomano en su mayoría musulmán. Hace una semana, en la región fallecieron 156 manifestantes, según el Gobierno, y 400, de acuerdo con los datos de los uigures en el exilio.

Para ahogar los reclamos, el Régimen chino ha enviado más tropas y ha amenazado con ejecutar a los responsables de la violencia.

La propagación de los disturbios en el caso de los tibetanos y los uigures  ensombrece el mito de los líderes del Partido Comunista chino (el único legal en el país ) de una armonía entre las 56 etnias.

Los disturbios de  los uigures revelan una “acumulación de factores históricos, culturales y religiosos detrás de las divisiones étnicas en Sinkiang”, comenta  Chen Qianping, historiador de la Universidad de Nanjing. “No es un problema sencillo”, añade.

Los reclamos de tibetanos y uigures ponen sobre el tapete una cadena de  hechos reveladores. Uno de ellos es que las 55 minorías étnicas oficiales constituyen cerca de la mitad de los chinos más pobres. En total suman unos 100 millones de personas. 

Adicionalmente, las minorías viven en las regiones menos desarrolladas como la periferia en el oeste, el sur y el norte, lo que significa que la mayor parte del país prácticamente es monorracial.

Otro hecho es que los uigures y tibetanos afrontan una abierta discriminación racial en las ciudades.  Este  tema  quedó en evidencia cuando al menos dos uigures recibieron una paliza mortal en una fábrica de juguetes en la ciudad de Shaoguán, en el sur del país, el mes pasado.

En las ciudades pequeñas de Sinkiang, la hostilidad de los uigures hacia los chinos han es palpable. La mayoría de las urbes está dividida en áreas uigures y han. Muchos  uigures se quejan de la represión cultural y religiosa y reclaman que los emigrantes chinos étnicos disfrutan de los principales beneficios del desarrollo en esta región rica en petróleo pero económicamente atrasada.
Además, en Sinkiang, el Partido Comunista mantiene el control sobre la actividad religiosa.

Aparte de la segregación, los uigures, se consideran excluidos del  desarrollo, sostiene Jean-Pierre Huchet, director del Centro de Estudios  sobre la China Contemporánea  de Hong Kong.

  Al igual que otros analistas, Chen admite que se precisa hacer más por las minorías de Sinkiang, en especial en lo que se refiere a las oportunidades económicas y en la educación. La solución pasa, “por un proceso a largo plazo de integración nacional”.

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