19 de mayo de 2015 15:37

China acelera su plan de seducir a Brasil con decenas de acuerdos y millonarias inversiones

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Agencia AFP

Brasil y China firmaron  35 acuerdos de inversión y cooperación por más de USD 53 000 millones, en un ambicioso plan conjunto hasta 2021 que inyectaría fondos frescos en la alicaída economía del país sudamericano.

La iniciativa incluyó un convenio para financiar proyectos de la atribulada petrolera estatal Petrobras por 7.000 millones de dólares, según documentos distribuidos por la presidencia. Y también el cierre de la venta de un primer lote de 22 aviones de un total de 60 encargados a Embraer y la creación de abultados fondos de inversión y desarrollo.

“El plan de acción conjunta 2015-2021 que firmé con el primer ministro inaugura una etapa superior de nuestra relación” , dijo la presidenta brasileña Dilma Rousseff, antes de anticipar que viajará a China en 2016.

La larga lista anunciada durante una ceremonia en la que Rousseff recibió al primer ministro chino, Li Keqiang, incluyó asimismo un memorando entre la minera brasileña Vale y el banco ICBC para ofrecer servicios financieros por  USD 4 000 millones.

“China y Brasil han desempeñado un papel destacado en la construcción de un nuevo orden global” , añadió la mandataria, mostrando en una pincelada el tamaño de las ambiciones de estas naciones BRICS.

Uno de los emprendimientos con mayor potencial, y también más espinosos por su eventual impacto ambiental, fue la puesta en marcha de los estudios de viabilidad para una monumental ferrovía que cortará Sudamérica desde Brasil a Perú, cruzando la Amazonia, para exportar bienes del país sudamericano por el Pacífico.

“China y Brasil están promoviendo la construcción de infraestructura, y China tiene muchas experiencias ricas y nos gustaría cooperar con Brasil para reducir sus costos”, dijo Li.

El proyecto implica construir ferrovías desde el océano Atlántico al Pacífico, para abaratar los gastos de transporte de las exportaciones de commodities brasileñas al gigante asiático, como la soja y el mineral de hierro.

“Un nuevo camino para Asia se abrirá para Brasil, reduciendo distancias y costos”, definió la mandataria, para quien la vastedad de las áreas de cooperación bilateral es una de las principales fortalezas de la sociedad.

Bocanada de aire 

El viaje inaugural de Li a la potencia sudamericana en su carácter de primer ministro de China sirvió para reabrir el mercado asiático a la carne brasileña. Fueron autorizados envíos de ocho frigoríficos, cumpliendo uno de los anhelos del sector agropecuario tras el cierre hace dos años por cuestiones sanitarias.

Esta renovación de los compromisos estratégicos bilaterales aparece como una bocanada de oxígeno para la economía brasileña, en momentos en que recorre su quinto año de aletargamiento, con la perspectiva de caer 1% este año, según el FMI.

La gira de Li, que también incluirá a Perú, Colombia y Chile, marca el puntapié inicial de una segunda generación de inversiones chinas en Brasil, tras una inicial en materias primas, con mayor foco en la industria pesada y en obras de infraestructura.

“Si consideramos el portafolio de inversiones en Brasil, es evidente que se justifica un proceso de esa dimensión (financiera). Solo el proyecto del corredor transoceánico, una ferrovía para transportar materias primas, es de  USD 30 000 millones” , dijo el lunes a la AFP el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Armando Monteiro.

Para el funcionario, un fuerte defensor de la idea de flexibilizar las negociaciones comerciales con el mundo más allá del corset actual de la unión aduanera Mercosur -integrada por Argentina, Uuguay, Paraguay y Venezuela- Brasil podría convertirse en una plataforma para producir manufacturas chinas para abastecer al mercado doméstico y exportar a terceros países.

El gran inversor 

El intercambio comercial entre China y Brasil se multiplicó por 25 en poco más de 10 años, ubicándose en USD 83 300 millones en 2013 y convirtiendo a China en el primer socio comercial de Brasil desde 2009, cuando superó a Estados Unidos.

La idea de potenciar el rol de China como financiador de proyectos de gran escala en el país sudamericano sumó un capítulo con la propuesta de crear dos fondos multimillonarios para financiar la tan demorada infraestructura, con prioridad en inversiones en siderurgia, cemento y construcción.

El gobierno brasileño estima que China, hoy 12º inversor en el país, podría escalar hasta el primer renglón.

Después de su paso por Brasilia, Li viajará en la noche a Rio de Janeiro para visitar iniciativas del país asiático en la ciudad sede de los Juegos Olímpicos 2016.

China ha vendido a Rio varios trenes para una nueva línea de metro, así como inmensos catamaranes que realizan a diario el transporte de miles de pasajeros en la bahía de Guanabara.

“China está asumiendo el muy necesario papel de inversor en América Latina y el Caribe, y Brasil necesita inversiones desesperadamente” , dijo a la AFP Charles Tang, presidente de la cámara de comercio Brasil-China.

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