8 de April de 2010 00:00

Chimbo reza en silencio 3 muertes

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Redacción Sierra  Centro

Coralía Quiroz permaneció callada. Lloraba en silencio cerca de los tres ataúdes que ayer fueron velados en la parroquia La  Asunción, a cinco minutos del centro del cantón Chimbo, en   Bolívar.

A las 06:15 del martes  pasado,  el cuñado de Quiroz, Cristóbal  Alarcón, de 28 años, mató a disparos a  su esposa  Marián    Quiroz (23) y a su hija  Kerly. N., de un año siete meses. Luego   se suicidó.

11  000 dólares
adeudaba Cristóbal
 Alarcón  a dos cooperativas, según  los familiares.

Cuatro cirios se quemaban lentamente, mientras decenas de personas rezaban en silencio.  Quiroz, de   30 años, contó que  la esposa de  Alarcón  estaba preocupada por la deuda que tenía su marido. Él  adeudaba   USD  11 000 en dos cooperativas. 

Con ese  dinero  ampliaron  su vivienda y compraron herramientas para el taller donde fabricaba armas. Pero el  pasado  23 de marzo,  600 efectivos policiales realizaron un operativo en Chimbo, donde decenas de familias se dedican a confeccionar armamento.  Los uniformados ingresaron al taller de Alarcón y se llevaron las herramientas y  las armas.

“Desde entonces estaban desesperados,  porque no tenían dinero para pagar. Hace ocho días le visité en la casa y me contó del problema. La confección de armas era el  único sustento de la familia y  lo que sabía hacer  Cristóbal”,  contó  Quiroz.

El Gobierno dijo otra cosa. A través de un comunicado señaló que este suicidio no es una consecuencia del último operativo.  Y manifestó     que   la Policía  “ni siquiera ingresó a la casa de  Alarcón” y que tampoco se incautó de ningún equipo mecánico.

Quiroz se  secó las lágrimas con su mano. Suspiró profundo y miró  los féretros donde están los cuerpos de su hermana y su sobrina. “Parecen dormidas.  No debía sucederle esto, ella no tenía la culpa. La culpa la tienen quienes le quitaron el pan de cada día”.

 Ella  se enteró del asesinato en la mañana del martes.  Su hermana mayor, María Elena Quiroz, le informó que su hermana estaba muerta.

Alegría Alarcón, hermana de Cristóbal, contó que el   domingo hubo un almuerzo familiar. “A él se le notaba tranquilo, no estaba deprimido”.

El día del asesinato -agregó- en La Asunción se escucharon las detonaciones del arma que  Cristóbal usó  para matar a sus familiares. “Pensábamos que estaban matando a las  ratas, porque aquí se mata   así   a  estos   animales.  Pero nos equivocamos. Él había asesinado a su familia y  terminó con su vida”.

El hermano de Alarcón,  Ramiro,  fue a la casa donde vivía la familia Alarcón Quiroz. Al ingresar miró  los cuerpos de su hermano, cuñada y sobrina en medio de un charco de sangre. Pronto avisó lo ocurrido a la familia.

Luego llegó la Policía y delegados de la  Fiscalía para realizar las investigaciones. Los cuerpos fueron llevados a Chimbo para realizar las autopsias.

Una de las familiares que pidió la reserva de   su nombre por temor a represalias contó que antes de morir,  Cristóbal  escribió dos cartas.

Una está dirigida al presidente  Rafael Correa. “Le agradece de lo que hizo al quitarles las herramientas de trabajo”, indicó.   Y en la otra explica los motivos por las cuales decidió matar a su familia y suicidarse.  “Las cartas están escritas con su puño y letra. Este momento las  tiene el fiscal de Bolívar. Ojalá el Presidente las lea”.

En su comunicado, el  Ministerio de Gobierno también  se   refirió   a una carta  y dijo  que  ese escrito “daba  cuenta de  problemas personales que le aquejaban  (a Alarcón)  desde hace varios años”.

Por ahora,  los propietarios de los talleres  se reunieron con autoridades del Gobierno. Allí plantearon que se  dé    empleo  a través de fábricas en donde  se   construya   mobiliario,  como camillas y  sillas.
 
Ayer, familiares de Alarcón  se mostraron  enojados  con los medios. “En un periódico se dijo que Cristóbal estaba loco. Eso es falso. Lo que estuvo es desesperado y sin trabajo para mantener a su familia y pagar las deudas. Ahora qué va a hacer el Gobierno que es el responsable directo de lo que ocurrió”, aseguraron.

Hoy a las 14:00 será el sepelio de las tres personas. Y  la misa será  en la iglesia de La Asunción.

Punto de vista

Enrique Aguilar / Psiquiatra
‘Estos casos no son frecuentes’

Casos como el ocurrido en Chimbo técnicamente lo llamamos   suicidios ampliados. Es  decir, el hecho no involucra solo    a una persona sino a  la familia.

Eso  ocurre por una sensibilidad crónica.  La última acción que aparentemente afectó  al afectado   pudo  ser  apenas  el   desencadenante. Por eso, no   descartamos los antecedentes depresivos que previamente  presentó esa persona. 

Este tipo de suicidios no son frecuentes,   son bastantes raros.  Lo que recomendamos   en estos  temas   es que los  afectados como en Chimbo   se sometan de inmediato a una psicoterapia grupal, pero creo que  en este caso no sucedió.   

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