22 de October de 2014 20:32

Los habitantes de Los Chillos laboran en su valle

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Valeria Heredia Redactora
jheredia@elcomercio.com (I)

En Los Chillos hubo un crecimiento poblacional en los últimos años. Antes, este valle era solo un espacio de vivienda.

Hoy, en las principales calles y avenidas se observan cientos de negocios: grandes, medianos y pequeños. Y con ello, las fuentes de trabajo aumentaron. Ya no es necesario que sus habitantes salgan a Quito.

Según el Censo de Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en esta zona se registran 252 660 pobladores. De estos, 120 000 pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA).

Para ellos hay locales comerciales de todo tipo: productos comestibles, ropa, cristalería, muebles, etc. Suman un promedio de 6 600 negocios.

Según David Román, especialista en pequeñas y medianas empresas, tomando en cuenta que en cada negocio laboran 10 personas se puede decir que se ofertan cerca 66 000 plazas de empleo en Los Chillos.

La dinámica en esta zona arranca a las 07:00. En Sangolquí, locales y empresas abren sus puertas y empiezan a ingresar los trabajadores. Unos llegan en carros particulares. Otros, en públicos. Lo hacen en sentido contrario a la congestión vehicular que se forma en las principales vías (Ilaló, General Rumiñahui, General Enríquez, Amazonas…) por las cuales la gente sale a Quito.

Marisela Guaña, de 30 años, trabaja desde hace un año en la fábrica Fame (elaboración de ropa e insumos militares). Es diseñadora. Dice que dejó su empleo en el sur de Quito, para buscar un trabajo cercano a su vivienda, en el sector de Capelo. “Me demoraba cerca de dos horas en trasladarme hacia el sur. La congestión vehicular era lo peor”.

Ahora, la situación cambió. Sale de su casa con 20 minutos de anticipación. A veces llega con tiempo de sobra. Lo mismo ocurre cuando sale del trabajo. Para ella, este es uno de los beneficios de vivir en este valle.

En los últimos dos años, en esta fábrica aumentó el número de trabajadores que viven en Los Chillos. En 2013, de 300 colaboradores, 135 vivían en la zona. En el 2014, de 320, 192 son moradores del sector.

Los pobladores tienen a la mano productos y servicios. Sonia Quishpe, de Conocoto, explica que uno de los servicios que le llamó la atención es la agilidad en las notarías.

“Casi no hay gente y se pueden realizar los trámites rápidamente”.

Para Quishpe, todo está cerca. En efecto, según datos obtenidos en la Secretaría de Productividad del Municipio de Quito y del Plan del Desarrollo y Ordenamiento Territorial de Rumiñahui, en Los Chillos se contabilizaron, por ejemplo, 14 agencias bancarias, 22 farmacias, 110 salones de belleza, 158 restaurantes, entre otros (ver infografía).

Además, la apertura de nuevos servicios ha logrado que las personas se queden en Los Chillos. Desde el 2010 se abrieron nuevas dependencias de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), del Servicio de Rentas Internas (SRI), una oficina más del Centro de Equidad y Justicia (CEJ).

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