2 de March de 2010 00:00

Chile batalla para distribuir ayuda humanitaria

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Reuters

El gobierno chileno lucha por acelerar el reparto de la ayuda humanitaria a millones de personas afectadas por el devastador terremoto y los tsunamis, mientras se mantenía el toque de queda en la segunda ciudad más grande del país por saqueos.

El estado de excepción en Concepción se extenderá hasta el mediodía luego de que saqueadores quemaron tiendas, y los residentes se quejaron por un deterioro en la seguridad y la lenta entrega por parte del Gobierno de alimentos y otros suministros básicos.

En Santiago, unos 500 kilómetros al norte del epicentro del terremoto del sábado, las autoridades se alistaban a recibir a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y al presidente de Perú, Alan García, luego de que el lunes el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó el país.

Pese al arribo de miles de soldados para apoyar a la policía en las regiones más afectadas, las autoridades luchaban por restaurar el orden, especialmente en Concepción, devastada por el sismo de magnitud 8,8, que dejó al menos 723 muertos y unos 500 heridos.

En la segunda ciudad más poblada del país, las calles se encontraban vacías, con controles militares cada 400 metros y efectivos que lucían fusiles largos en medio de pilas de basura y nubes tóxicas por una serie de incendios, cuando aún no empieza la repartición de ayuda por el caos.

"La ayuda del Gobierno ha sido lentísima, muy lenta", dijo Carolina Contreras, profesora de 36 años que vive cerca de Concepción. Residentes en la ciudad organizaron grupos para defender sus propiedades de ladrones y saqueadores.

Golpe a la recuperación

La presidenta Michelle Bachelet, que condenó "el pillaje y la delincuencia", envió 7 000 soldados a las sureñas regiones del Bío-Bío y el Maule, e impuso toques de queda para restaurar el orden, diciendo que su Gobierno está enviando comida y medicamentos.

El devastador sismo se produjo en momentos en que la economía más estable de América Latina trataba de recuperarse de una recesión causada por la crisis financiera global y esperaba crecer este año entre 4,5 por ciento y 5,5 por ciento.

El daño económico ocasionado podría alcanzar los 30 000 millones de dólares, según economistas y compañías de seguro.

Unas 2 millones de personas quedaron afectadas por el terromoto y los tsunamis, mientras que medio millón de viviendas están destruídas. El Gobierno reconoció que ha debido luchar para proveer ayuda con prontitud debido a los caminos dañados y los cortes de energía causados por el sismo.

Los residentes también criticaron la respuesta del Gobierno en la asolada ciudad de Talca, donde el principal hospital colapsó parcialmente, obligando a los doctores y enfermeras a atender a las víctimas en una clínica.

"No hemos recibido ninguna ayuda del Gobierno. Esperábamos más y todavía esperamos tres cosas básicas: comida, agua y electricidad", dijo Damian Vera Vergara, de 68 años. Socorristas ha detectado señales de vida en un edificio de apartamentos en Concepción. Los bomberos perforaban paredes después de haber escuchado golpes que dieron esperanzas de encontrar a más gente con vida. Se cree que unas 60 personas murieron cuando el edificio se desplomó.

Un periodista de Reuters en la ciudad pudo ver como los rescatistas trabajaban toda la noche para encontrar sobrevivientes en el edificio de 15 pisos. El sismo envió fuertes olas contra las localidades costeras del país sobre el Pacífico sur sin que se activará la alerta de tsunamis inmediatamente.

Solamente en la localidad de Constitución se ha reportado la muerte de 350 personas por las marejadas, y la revisión total de daños en las ciudades aisladas sigue siendo incierta. El temor de un importante golpe a la economía chilena se redujo en parte debido a que el mercado bursátil y la divisa local resistieron el embate de la naturaleza.

El martes, el peso chileno abrió con un alza de 0,52 por ciento, impulsado por expectativas de un aumento en los flujos de dólares provenientes de fondos soberanos, que se utilizarían en la reconstrucción del país tras el devastador sismo. Otros mercados latinoamericanos también tuvieron una reacción mesurada al sismo.

Las minas en Chile, el mayor productor mundial de cobre, reanudaron las operaciones y el banco central dijo que mantendría las tasas de interés a mínimos récord para ayudar a estimular la economía.

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