21 de enero de 2018 11:08

Chile vs Banco Mundial, una polémica de cuatro días

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet dijo que su país solicitará formalmente al Banco Mundial una completa investigación, sobre la alteración de los datos del índice de competitividad que afectó a los chilenos. Foto: EFE

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet dijo que su país solicitará formalmente al Banco Mundial una completa investigación, sobre la alteración de los datos del índice de competitividad que afectó a los chilenos. Foto: EFE

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César Augusto Sosa
y EFE (I)

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La relación entre Chile y el Banco Mundial se tensó el fin de semana pasado, debido a una supuesta manipulación de datos en el informe ‘Doing Business’, que mide el clima para hacer negocios en los países. Sin embargo, las cosas volvieron a la calma después de una serie de compromisos, disculpas y aclaraciones del Banco Mundial, que aparentemente tranquilizó a las autoridades chilenas, aunque alimentó las dudas de quienes acusan a los organismos internacionales de manejar una agenda ideológica.

Y no es para menos. Esta semana, el Banco Mundial se desmarcó de las polémicas declaraciones de su economista jefe, Paul Romer, quien tuvo que retractarse de lo dicho al diario Wall Street Journal el 13 de enero pasado, cuando se desató la polémica con Chile.

Ese día, el diario estadounidense publicó una entrevista con Romer en la cual dijo que se produjeron alteraciones en el informe ‘Doing Business’ durante los últimos cuatro años. La metodología utilizada para la medición habría sido constantemente modificada mostrando una competitividad más baja de Chile en el gobierno de la socialista Michelle Bachelet (2014-2018). Romer pidió disculpas y anunció que corregirá las cifras. “Estas revisiones podrían ser particularmente relevantes para Chile, cuya posición en el ranking ha sido especialmente volátil en años recientes, y potencialmente ha estado contaminada por motivaciones políticas del personal del propio Banco Mundial”, indicó Romer en la entrevista.

Esas declaraciones fueron reproducidas por los medios y causaron un revuelo político en Chile. La reacción llegó ese mismo día, cuando la presidenta Michelle Bachelet exigió una investigación al Banco Mundial sobre las alteraciones realizadas al ranking. “Dada la gravedad de lo sucedido, como Gobierno solicitaremos formalmente al Banco Mundial una completa investigación. Los rankings que administran las instituciones internacionales deben ser confiables, ya que impactan en la inversión y el desarrollo de los países”. Su Ministro de Economía añadió: "Esto es de una inmoralidad pocas veces vista. Esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya está hecho".

Al día siguiente, el presidente electo, Sebastián Piñera, dijo que el Banco Mundial "tiene la obligación" de aclarar la presunta alteración de datos y de explicar "cómo se hicieron esos cambios metodológicos, con qué contenido y con qué objetivo, porque las explicaciones, hasta ahora, han sido muy confusas".

Chile Banco Mundial


Dos días más tarde, el Banco Mundial reaccionó con una carta enviada al ministro de Hacienda de Chile, Nicolás Eyzaguirre. En ella calificó de "desafortunadas" las palabras de Paul Romer, y recalcó que "no es la visión" de la institución. "Tenemos plena fe en la integridad de la investigación general del banco y confiamos en la metodología y los rankings del informe Doing Business". "Es desafortunado que el señor Paul Romer (...) haya cuestionado los ranking de Doing Business, en particular para Chile", agregó la misiva, firmada por Kristalina Georgieva, jefe ejecutiva del organismo internacional.

El mismo martes, el propio Romer publicó en su blog una nota señalando que sus comentarios en la entrevista con el Wall Street Journal “daban la impresión de que sospechaba de una manipulación política o parcialidad. Esto no fue lo que quise decir o pensé que dije. No he visto ningún signo de manipulación de los números publicados en el informe Doing Business’ ni en ningún otro informe del Banco”.

Romer también publicó sus cálculos sin aplicar los cambios metodológicos implementados por el Banco Mundial. De esta manera, dijo, entre el 2013 y el 2017 Chile habría caído solo cinco lugares y no 21 como apareció en los informes supuestamente manipulados. "Pensé que sería útil ilustrar cuáles serían las clasificaciones bajo una medida invariable del clima de negocios", dijo.

Esa respuesta no fue suficiente para Piñera, quien pidió que el Banco Mundial sancione a Romer por su irresponsabilidad "al hablar de irregularidades e intenciones políticas en los cambios de la metodología del índice ‘Doing Business’, y luego desdecirse".

Pero las aguas volvieron a la calma el miércoles pasado, luego de que el Georgieva asegurara al Gobierno chileno que el Banco Mundial realizará una auditoría externa independiente sobre el informe 'Doing Business' para Chile. Además, se comprometió a profundizar en las consultas con todas las partes involucradas, en particular los gobiernos, antes de adoptar cualquier nueva medición. Y por último, dijo que se proporcionará "más tiempo entre la prueba piloto de las nuevas mediciones y su introducción real en la clasificación".

Tras esa misiva, las reacciones políticas en Chile pararon, pero la polémica que se desató durante 72 horas incluso eclipsó la visita papal a Chile.

Desde fuera, este tema es menos polémico de lo que se pinta. Augusto de la Torre, ex-Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y actual Profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York, explicó a este Diario que varios cambios metodológicos se introdujeron en años recientes para mejorar la medición del Índice de Doing Business, "en línea con las recomendaciones de un informe elaborado por un Panel de Expertos Independientes y que salió a la luz en 2012". “Esos cambios metodológicos incluyeron la expansión de ciertos elementos de medición para algunos componentes ya existentes en el índice de Doing Business (por ejemplo, se añadió el tiempo que les toma a las empresas el cumplir con regulaciones y el pago de impuestos, para que el respectivo subíndice mida mejor la calidad y eficiencia de los marcos regulatorios e impositivos). Como resultado de esos cambios también se añadieron nuevos componentes al índice de Doing Business (por ejemplo, la calidad del suministro de energía eléctrica a las empresas).

Añadió que como resultado de esos cambios metodológicos, “el orden (el ranking) de los países se modificó un poco. Por ejemplo, entre 2015 y 2016 México y Colombia subieron en el ranking mientras que Chile y Perú bajaron por el puro efecto de cambios metodológicos (y no de cambios en las políticas públicas de esos países). En el caso de Chile, el re-ranking hacia abajo fue principalmente el resultado de incorporar en la medición el tiempo que toma el proceso de pago de impuesto, que en Chile parece ser más largo que en otros países”.

Según De la Torre, el Banco Mundial explicó en detalle y en su debido momento, no solo en los reportes de Doing Business sino también mediante notas de prensa, tanto los cambios metodológicos, cuanto los re-rankings que resultaron de la pura aplicación de esos cambios metodológicos, y no de un cambio en las políticas públicas.

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