14 de March de 2010 00:00

Chicos infractores cantan sus historias con hip hop

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Renata Salazar
 Redacción Sierra Centro
 
Los zapatos deportivos con adornos plateados de Álex están rotos, pero brillan mientras da vueltas de cabeza sobre el piso de cemento. Baila break dance, una danza urbana que combina movimientos aeróbicos. Utiliza    un casco plomo, una camiseta gris y un ‘jean’ bastante  desgastado. Baila al ritmo de una  nueva versión de la canción  Si me ves volar, que hizo famoso al grupo Tíos Queridos, en la década de los sesenta.

Sus compañeros lo aplauden. Ellos practican en una  amplia sala -donde a veces se ofician eucaristías- del Centro de Adolescentes Infractores de la Ley de Ambato. Está ubicado en el sector Macasto, en el   norte de la ciudad.

Allí hay una mesa cubierta  por un mantel blanco, una grabadora, una televisión  e  imágenes de santos. Desde hace dos semanas el colectivo Alianza Hip Hop enseña a 40  chicos a cantar, bailar y pintar. La iniciativa es apoyada por la Dirección Regional del Ministerio de Cultura.

El ambateño Juan Pablo Cobo lidera el colectivo. Él es un reconocido artista.  Lo conocen como Guanaco MC. Formó la agrupación Mortero y   Sudakaya.  Su canción  Lento  logró los  primeros puestos en el canal  MTV.

 “Creemos que llegar a la gente privada de libertad, a través del break dance,  levanta la  autoestiama”, dice el cantante. Al  Centro llegan  jóvenes acusados por  asesinato, violación, robo o porque atropellaron a una persona.

Alex tiene 16 años. Está detenido desde  hace un año cinco meses. Nació en Macas. No quiere decir por qué está ahí,  pero cuenta que vivió en la  frontera con Colombia.  “En la pandilla de La Rata sabíamos bailar, por eso ya conocía algo de esta movida”. Él quiere ser bailarín, esa es su meta. “Quiero comenzar de nuevo”.

Los chicos repasan todos los días  desde las 08:00 hasta las 13:00. Saltos mortales y medias lunas son parte de la coreografía. Para Jimmy Yar, profesor de baile, es asombroso cómo los chicos han avanzado en dos semanas.

 “Al principio algunos no podían moverse, pero su deseo de bailar permitió que hicieran pasos  que se aprenden en dos meses”.

Guanaco MC enseña a vocalizar. “Antes de las clases ellos tenían sus letras listas. En sus cuadernos escribieron sus vivencias”.

Una escalinata de  60  gradas  conduce  a los cuartos  de  literas. Lucen ordenados. Las camas están cubiertas con colchas de colores.  Hay grandes ventanales. 

Las  dos habitaciones están separadas por un pequeño cuarto de paredes de vidrio. Ahí duerme el celador y también funciona  la cabina de grabación.

En ese lugar, Johnatan, de 16 años,  tiene en sus manos un cuaderno en el que escribió seis  canciones. En Madre, el estribillo dice, “Madrecita te pido disculpas por cometer un acto malo y tengo que pagar”.

Cecilia Aguilar, psicóloga del centro, sostiene que estas actividades son una catarsis para los chicos. “Han puesto mucho empeño”. Johnatan  agarra el micrófono profesional y canta, lleva su gorra hacia atrás. Su voz es suave.

No le gusta conversar de su vida privada.  La música la pone Xavier Salazar, miembro del colectivo.

Junto al cuarto del guardia se instalaron  un computador y  un equipo de sonido.

Utilizando estos aparatos se grabaron  10 canciones para el  CD   ‘Alianza Hip Hop para las calles Volumen 1’. A más de la canción Madre está Hip Hop es vida, La droga mata, El mundo está en mis manos, Vidas Callejeras y otros.

Guanaco MC cuenta que Johnatan ya sabía cantar. “Los otros chicos poco a poco se fueron soltando. Ahora son unos artistas”.

Carlos, otro adolescente de 16 años,  afirma que él antes bailaba tecno y esto le ayudó a seguir los pasos en el break dance. Llegó al centro hace un año  y tres meses. Antes vivía en Salcedo, donde era albañil. A pocos metros de los cuartos y de la sala de baile están las aulas. Un  camino rodeado de jardines lleva hacia allá. Ana Hernández, trabajadora social, dice que los chicos hacen el mantenimiento de los jardines, de los caminos y de otras áreas.

En un aula, doce  jóvenes de entre 14 y 18 años  se mueven de un lado a otro.  Los pupitres  están arrumados a las paredes. ‘El  Suko’, espigado y de cabello rizado y claro,  pinta, usa un largo pincel.  Nadie lleva mandil. Todos tienen alguna mancha de pintura en su ropa, en su rostro o en  sus manos. Cinco chicos pintan.

Otros cortan y otros hacen muñecos de plastilina. Ahí se dibuja una maqueta que será la portada del disco. Es una ciudad de grandes edificios. El trabajo se hizo en papel, plástico, pintura y cinta adhesiva.   El álbum será promocionado y reproducido por el Ministerio de Cultura. Tania Navarrete, directora la  entidad, afirma que ellos ya forman parte de la convocatoria para la edición de obras sonoras que se impulsa en la provincia de    Tungurahua.

Los jóvenes provienen de varias provincias

En el Centro de    Adolescentes Infractores de la Ley de Ambato los jóvenes detenidos provienen de    Tungurahua, Cotopaxi, Chimborazo, Morona Santiago, Pastaza, Bolívar y Napo.
Esta iniciativa es      la primera de este tipo  que se realiza en la    Sierra Centro y  fue   apoyada por la Dirección Regional del Ministerio de Cultura.

El colectivo Alianza    Hip Hop enseñó a bailar y a cantar a los chicos de la calle de Quito. Esto ocurrió el año pasado.

A más de los     talleres,   los jóvenes asisten a cursos   de cerrajería, electricidad, carpintería y lectura de planos, entre otras actividades.   Algunos de ellos  también aprenden a leer y a escribir en este lugar.

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