19 de July de 2009 00:00

Chantal Fontaine , su ‘imagen’ es la espiritualidad

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SU META. Vivir el presente lo mejor que se puede, sin grandes expectativas 
SU RECETA. El   servicio, devoción y la  meditación. 
SU FILOSOFÍA.   Dios es uno y se viste de muchas formas.Redacción Guayaquil
 
De  aquella  fotógrafa   que corría tras cada cobertura en sus inicios en EL COMERCIO, hace 25 años,    queda muy  poco. Aunque Chantal Fontaine, de 49 años, es una     muy activa   y  maneja su grupo corporativo, cada año hace  una pausa para reunirse  con su gurú espiritual en la India.
 
Los  viajes a ese país ,   desde hace 15 años, se han convertido en una “oxigenación” y en una oportunidad para estar “desconectada del mundo”.  Hasta ese  país asiático  Fontaine viaja con dos o tres  de sus cinco hijos.    Allá se  reúne con   Sathya Sai Baba,   líder indio,  cuya filosofía del amor, como camino para llegar a Dios,  y la búsqueda de ser  mejores  humanos, atrae a miles de seguidores en   todo  mundo.
 
Desde muy joven,     fue  una lectora de  temas de autorrealización;    pero fue  a los  30 años  cuando decidió tomar clases; luego aprendió Cábala, en cuyas   enseñanzas el universo funciona de acuerdo a principios supremos. “Fui ahí donde aprendí  cómo funciona el ser humano”.

Eso   dice Fontaine, de ojos cafés vivaces,  voz firme, hablar rápido,  pero que hace énfasis en cada frase, para captar la atención del oyente.
 
Esa búsqueda de autenticidad  también se plasmó en sus fotografías. En  los retratos  trataba de captar la esencia de cada persona. Y fue un viaje a San Lorenzo, Esmeraldas, lo que marcó su vida e   interés por ella y por el resto de  seres humanos. Hasta entonces había trabajado en fotoperiodismo,  sociales y fotografía artística. Sin embargo, llegó el tiempo de pensar en ella y abrir su estudio fotográfico.

A los 34 años y con un local propio en el norte de Guayaquil, decidió irse a la India, para encontrarse consigo misma. “Fui  a buscar algo que no había encontrado acá. Aprender a meditar”, dice Fontaine, que conserva su cabellera larga, lacia y atada solo con una suelta trenza.

“Es una persona muy activa, creativa, pero al mismo tiempo es espiritual y transmite mucha paz”, afirma  Ana María Santos, con quien  practica  yoga.

En la India, Fontaine encontró respuestas a los porqués de su vida.  Por ejemplo,  no entendía la  condena a quienes no creen en Jesucristo.  Viajó  por dos meses  y visitó la  Morada    de la Paz Suprema,  de Sai Baba, en  Puttaparthi,  en el estado de Andhara  Pradesh,  sur de la India. “Aprendí  que Dios es uno, que se  viste  de muchas formas. No importa si sigues a Buda, Krishna o  Jesús.  Lo que sirve es tener valores  . Dios es verdad”.

En el primer viaje y durante su encuentro con Sai Baba,  le preguntó cómo conectarse con Dios. Lo que hizo el gurú indú fue   sacar un pañuelo blanco, taparse el rostro  y decirle: “Si tú quieres ver a Dios tienes que sacar como hilos de este pañuelo pensamientos de tú cabeza. Y cuando quites los hilos de tu pañuelos y los pensamientos de tu cabeza.  ‘Entonces bajó el pañuelo y continuó’ : vas a poder ver a Dios”, afirma con voz  baja y haciendo pausa, como emulando a su gurú espiritual.
 
Esa experiencia y sus siguientes viajes le han ayudado a comprender que lo más importante es el servicio, la devoción y la meditación.    “Es muy sensible a la realidad, le gusta hacer labor social”, dice Shirley Huayamave, su asistente en la escuela de Fotografía. 

Fontaine medita todos los días y  da clases de yoga gratuitas  dos veces a la semana. Trata de asistir     los domingos al Hogar de Tránsito  Juvenil para  compartir con los niños. En lo profesional trata de  plasmar en cada foto al ser humano que  ha ido descubriendo... 

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