11 de marzo de 2016 09:25

El 'cenizazo' del volcán Tungurahua contaminó todo

Un camino secundario de la población de El Manzano, cantón Penipe, cubierto de polvo volcánico.

Un camino secundario de la población de El Manzano, cantón Penipe, cubierto de polvo volcánico. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche

Una pasta de ceniza se ha impregnado en las hojas y tallos de los cultivos, pastizales y bosques de las zonas aledañas al volcán Tungurahua. La masa viscosa de color negro se formó con las lluvias.

La constante caída de polvo volcánico ha ocasionado el mayor daño a los habitantes que viven en las cercanías del coloso, cuya nueva reactivación comenzó el 26 de febrero.

Hasta hace una semana, el paisaje era de color cenizo; ahora, con la lluvia, todo está manchado de negro. El material ha caído más hacia las poblaciones de Chimborazo.

En ese territorio, los campesinos de las parroquias Bilbao, Puela y El Altar, en el cantón Penipe, perdieron sus sembradíos, sus vacas dan menos leche y sus cuyes y conejos murieron. Todos los días, los agricultores agitan las hojas de los pastizales para quitar la ceniza o compran hierba para sus reses. Otros campesinos intentan salvar una parte de las plantaciones de maíz y árboles frutales con fumigaciones.

Víctor Sánchez y su hijo Édison, en la comunidad El Manzano (Puela), tratan de recuperar el maíz. El miércoles último disolvieron melaza, urea e insecticidas en 400 litros de agua. El brebaje fue rociado con una bomba.

“La pasta de ceniza no permite que la mazorca se desarrolle y quema la planta. Por eso esperamos que el preparado ayude a la planta a seguir produciendo con la ayuda de Dios”, dice Sánchez.
A pocos metros, Teresa Jaya calcula las pérdidas económicas: USD 5 000 desde la reactivación del coloso.

Luego del ‘cenizazo’ del 26 de febrero, vendió cinco de las 15 reses, en USD 600, porque ya no tiene pasto para alimentarlas. Campesinos de Baños de Agua Santa y de Riobamba compran los semovientes.

“Gracias a Dios nos pagaron bien y no perdimos, como en octubre del 2015. Ese año vendimos cinco vacas a precio regalado y no sirvió para nada. Con el dinerito de la venta vamos a seguir en la casa y en la provisión de semillas”.

Datos de la Dirección del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) de Chimborazo confirman que en los cantones Penipe y Guano están afectados 6 631 semovientes y 5 183 hectáreas de cultivos.

Teodoro Vega, coordinador Zonal del Magap, indica que para disminuir las pérdidas de los agricultores les dieron sacos de melaza, ensilaje y pacas de heno. 219 familias de esos dos cantones de Chimborazo recibieron ayuda y asistencia de médicos veterinarios.

Moisés Hernández
no sabe cómo conseguir alimento para sus 20 vacas y cinco toros. “Estamos sacudiendo el pasto contaminado y les damos melaza. La situación está grave, pero qué más no nos toca, que trabajar y seguir en nuestras actividades ante la mirada del Tungurahua”, comenta su primo, Cecilio Morocho.

El vecino Tomás Tibán, quien tiene su propiedad en Bayushig (Bilbao), dice que respeta a la ‘Mama’ Tungurahua y su furia, pero le pide que ya se calme, que les dé un poco de tranquilidad. Cree que esta afectación del polvo está superando a erupciones de años anteriores.

“La ceniza de color negro se puede retirar rápido, pero la blanca no, esa se pega. Aún tenemos comida para los animalitos y nos están entregando melaza. Esperemos que ya se vuelva a calmar”.

Esta vez ha caído tanta ceniza, que se presume que es una de las más intensas de estos casi 17 años del proceso eruptivo que lleva el volcán Tungurahua, ubicado entre la provincia del mismo nombre y de su vecina Chimborazo.

Según el informe de los técnicos del Observatorio del Volcán Tungurahua, la acumulación de ceniza -solo en la comunidad Chonglontus, en el suroccidente del coloso- fue de 7 700 gramos por metro cuadrado. La recopilación del polvo volcánico se hizo entre el 26 de febrero y el 6 de marzo.

Mario Ruiz, director del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, detalla que desde la reactivación de febrero hasta el momento se han acumulado 14 libras de ceniza por metro cuadrado.

Daniel Andrade, vulcanólogo del Observatorio, explica que desde que se inició el proceso eruptivo, los vientos llevaron el polvo volcánico al occidente y suroccidente del coloso. Eso les permitió presentar el informe. “En estos últimos cuatro días, las corrientes de aire trasladan la ceniza al oriente y suroriente. Por el momento no tenemos planificado hacer un nuevo recorrido, para ver cuánto polvo ha caído”.

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