20 de octubre de 2015 00:00

La ceniza disminuye la producción de leche en Pichincha y Cotopaxi

La ganadería El Jordán, ubicada en El Chaupi, obtiene 10 590 litros diarios; antes de la crisis eran 14 000 litros. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

La ganadería El Jordán, ubicada en El Chaupi, obtiene 10 590 litros diarios; antes de la crisis eran 14 000 litros. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Betty Jumbo

Los ganaderos de la mayor zona lechera del país, Machachi, bajaron su producción; no tienen pastos para dar de comer a sus reses y tampoco cuentan con dinero para adquirir alimento e insumos agrícolas.

La ceniza, expulsada en grandes cantidades por el volcán Cotopaxi desde el 14 de agosto, quemó la hierba y desde entonces, las vacas empezaron a dar menos cantidad de leche.

La situación es considerada crítica por los productores, porque sus ganaderías generan de 500 000 a 600 000 litros diarios, entre el corredor de Mejía (Pichincha) y Latacunga (Cotopaxi), afectado por el material volcánico. Esos hatos están a 3 300 metros de altitud.

José Chiriboga, dueño de la hacienda San Alberto en el sitio El Chaupi (Mejía), obtiene 1 500 litros por día, cuando antes de la explosión de ceniza eran 1 900 litros. Al ganadero nunca le había ocurrido algo así en 28 años de su actividad. “En cinco días (14, 15, 17, 18 y 19 de agosto) nos quedamos en tinieblas con una capa de ceniza negra (como azúcar)”.

El primer día, las vacas no comieron por el olor a azufre. La disminución de la producción se agravó en el último mes.

En su propiedad de 80 hectáreas, el pasto no ha crecido y los potreros quedaron blancos por la ceniza, que fue ‘lavada’ con las lluvias que caen desde la semana pasada. Los ganaderos tienen la esperanza que los aguaceros mitiguen el daño del polvo volcánico. Aunque la recuperación de los pastos no es tan fácil, porque se necesitan hasta 45 días para que retoñen.

Ahora las reses se alimentan de heno, pero no es suficiente, porque el pasto significa el 75% de la alimentación de una vaca y es el generador de la leche.

El problema mayor para los productores es que no tienen dinero para comprar alimento ni pasto para resembrar. Por ejemplo, una paca de heno de 600 kilos cuesta USD 80 y no 50 como antes; la paca más pequeña pasó de USD 2,50 a 4 y 5. Y los vendedores anunciaron que subirán los precios.

Su vecino Germánico Paz igual está desesperado por la escasez de comida para sus 250 vacas, de las cuales 100 son para el ordeño. Su producción diaria cayó, de 2 500 a 1 600 litros.

La situación no es la mejor para la ganadería El Jordán, considerada una de las mejores en el país por su alta producción. En tiempos normales ordeñaba 14 000 litros por día, pero ahora llegan a 10 590 litros que dan 480 animales.

Su propietario José Miranda alimenta sus 620 cabezas de ganado con heno y ensilaje de maíz y soya, pero no es una comida nutritiva como el pasto.

El Jordán se había preparado con una reserva de comida para la época de verano (porque se secan los pastizales), pero la inesperada erupción del volcán Cotopaxi cambió sus planes de aprovisionamiento. “Estamos buscando comida”.

Además del volcán, la sequía de 70 días en la Sierra -dicen los ganaderos- complicó a los hatos. Durante ese tiempo, no tuvieron agua para contar con suficientes pastizales.

Cada ganadero tomó algunas medidas para evitar que la producción cayera más. Por ejemplo, elaboraron silos (alimento a base de maíz, soya o pepa de algodón). Miranda, en cambio, movilizó sus 80 terneras de crianza hacia Cotacachi (Imbabura), para protegerlas de la ceniza.

El productor tiene planificado sacar su ganadería de 50 años hacia un lugar seguro, lejos del Cotopaxi. Sin embargo, no tiene dinero para invertir .

Necesita por lo menos USD 300 000 para mover su negocio, que opera en 120 hectáreas. “No hay crédito para nosotros”.

Así que piden ayuda al Gobierno. Los ganaderos Chiriboga y Paz solicitan créditos al Banco Nacional de Fomento (BNF), para pagar en no menos de cinco años, un interés razonable y garantía prendaria. “Nos va a servir para refertilizar agresivamente y resembrar los pastos”, detalla Chiriboga.

También creen que es urgente que la Secretaría Nacional del Agua haga una mejor redistribución de las fuentes de agua, porque se desperdicia o solo está en pocas manos de campesinos.
Al respecto, la subsecretaria de Ganadería del Ministerio de Agricultura, Margoth Hernández, dice que esta semana el BNF se reunirá para aprobar una línea de crédito para ellos. Será a 10 años plazo, con cinco de gracia y una tasa del 9,75%.
Aunque no es de su competencia se hará el enlace para que los ganaderos se reúnan con la Senagua.

Hernández asegura que el país tiene alimento para el ganado. En Santa Elena se produce maíz durante los 12 meses, para ser cosechados en 75 días y hacer los silos. “El país puede producir comida para los sectores que serán afectados por la ceniza. Lo que hay que hacer es un compromiso entre los ganaderos y los maiceros”.

Hay maíz, caña de azúcar y pepa de algodón como alternativas de alimento para el ganado. Los ganaderos deben dirigirse al Ministerio para lograr acuerdos, indica Hernández.

Volcán  

Los ganaderos de alta producción dicen que sus vacas no tienen alimento y piden créditos al Banco Nacional de Fomento para recuperarse

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