5 de junio de 2017 00:00

Cuatro controles se realizan para suplir la segunda revisión vehicular

VICENTE COSTALES / EL COMERCIO La Agencia Metropolitana de Tránsito realiza inspecciones visuales a los buses de transporte urbano, cada mes.

 La Agencia Metropolitana de Tránsito realiza inspecciones visuales a los buses de transporte urbano, cada mes. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

Cumplir con una revisión técnica vehicular anual y ya no dos, como era anteriormente, implica cambios. Los buses, por ejemplo, están sometidos al menos a cuatro controles para garantizar su buen estado mecánico.

La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) informó que entre enero y mayo del 2017, 4 197 propietarios de buses que circulan en el Distrito cumplieron con la revisión técnica anual. En cambio, 468 obtuvieron un certificado “condicionado”; es decir, no aprobaron.

Para identificar a las unidades que tienen posibles falencias, aparte de la revisión técnica que cumplen de manera obligatoria los propietarios de automotores una vez al año, la AMT ejecuta permanentemente operativos de control.

Para verificar el estado de los buses se hacen inspecciones visuales, controles de emisión de gases contaminantes, operativos en las vías y se atienden las denuncias que realizan los ciudadanos, informó Francisco Arauz, director de Fiscalización de la AMT.

El viernes 2 de junio, en la estación de la Río Coca, en el norte, un grupo de agentes civiles realizó una inspección a la flota de buses que cubren la ruta Río Coca-Comité del Pueblo. Su trabajo empezó apenas de­sembarcaron los pasajeros.

Una vez que en el bus quedaron solo el chofer y el controlador, un agente -con cámara en mano- solicitó los documentos que les habilitan conducir la unidad: licencia con puntos, matrícula, permiso de operación municipal, certificado de la revisión técnica.

Mientras se cumplía con este procedimiento, otro equipo revisaba y registraba fotográficamente el estado de los asientos, las ventanas, el labrado de los neumáticos, las luces, el funcionamiento de las plumas, la limpieza del bus, la señalética, el uniforme del personal...

Los conductores que superaban la inspección se retiraban para seguir prestando el servicio. “Si se determina que la unidad no se halla en buenas condiciones, no se le permite tomar pasajeros”, sostuvo Arauz.

Este tipo de mecanismo de control sirve para conocer de manera visual el estado de los buses, pero también es el sustento que tiene la entidad municipal para entregar o no las compensaciones económicas a los dueños de las unidades.

Otro recurso empleado para garantizar que el transporte público sea seguro y no genere impactos en el ambiente son los controles de opacidad. Arauz mencionó que estos se realizan de manera periódica, según un cronograma.

Pese a estas acciones, el cambio en la periodicidad de la revisión técnica realizada vía Decreto Ejecutivo produjo un incremento en las citaciones por exceso de opacidad, si se comparan datos del 2015 (cuando la revisión era semestral) y el 2016 (cuando esta cambió a anual). Los registros de la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito indican que se pasó de 312 citaciones a 1 233.
Para José Santamaría, presidente de la Cámara de Transporte Público del Distrito, en este aspecto incide también la calidad del combustible que se comercializa en el país.

El diésel que se distribuye en la ciudad contiene 250 partículas por millón de azufre. En Europa, el promedio, es 10 par­tículas por millón.

Aun con esas diferencias, las mediciones de la calidad del aire en Quito se mantienen en un nivel aceptable, asegura la Secretaría de Ambiente.

El control que se hace en las vías a buses, taxis y otros, más el seguimiento de las denuncias sirven para mitigar, en parte, impactos en el ambiente y dar seguridad a los usuarios.

Pero la clave, según Mariela Veloz, directora de Registro Vehicular de la AMT, es que los dueños de estas unidades, reconozcan que tener un automotor en buen estado ayuda a preservar su vida y la de los pasajeros que transporta.

Carlos Brunis, presidente de la Unión de Cooperativas de Taxis de Pichincha, indicó que para difundir este tipo de mensajes se han realizado reuniones con los miembros del gremio,para explicar la importancia de tener los vehículos
en buen estado. Además, se ha renovado la flota, aseguró.

Aparte de estas acciones, Guillermo Abad, director de Justicia Vial, refirió tras la eliminación de la segunda revisión técnica, que las operadoras de transporte de pasajeros (buses, taxis) deberían contar con una programación de mantenimiento preventivo y
correctivo de sus unidades. Esto permitiría brindar mayor seguridad a los pasajeros.

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