8 de abril de 2017 00:00

Cayambe, en riesgo por lahares y ceniza

Por el barrio Sta. Laura de Guachalá, occidente de Cayambe,pasa elrío Blanco. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

Por el barrio Sta. Laura de Guachalá, occidente de Cayambe,pasa elrío Blanco. Foto: Vicente Costales/EL COMERCIO

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Andrea Medina
Redactora (I)
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El descenso de un lahar por el río Blanco, en el lado occidental del volcán Cayambe, es una de las principales amenazas si erupcionara. También se habla de un lahar más pequeño, que bajaría por el río Salado, del lado oriental.

Este escenario consta en el mapa de amenazas volcánicas del Cayambe, que fue actualizado en enero de este año y entregado a fines de ese mes a las autoridades.

El mapa original fue elaborado en el 2002 por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Se prepara otro con datos más precisos y esa tarea tomará al menos un año. La información está en manos del Municipio de Cayambe y sirve de guía para un plan de contingencia, que está en etapa de construcción.

Pese a que la actividad del volcán se mantiene estable, las anomalías sísmicas detectadas en noviembre pasado tienen en vilo a las autoridades de Cayambe, quienes se alistan para preparar a la población ante una emergencia.

Daniel Andrade, vulcanólogo del Geofísico, explica que según las recientes evaluaciones se plantea el escenario de una erupción del Cayambe no tan grave, por lo que el mapa responde a ese escenario.

Según esa proyección, todo el centro del cantón tiene un riesgo alto. “Las dos principales amenazas serían la caída de ceniza y los lahares o flujos de escombros”.

Los estudios identifican a tres ríos más que constituyen una amenaza, porque por ahí bajarían los lahares. Esto son: Guachalá, Granobles y Pisque. Por ello, las zonas cercanas a estos ríos tienen un riesgo mayor. Están los barrios La Remonta, 23 de Julio, La Florida 1 y Santa Laura de Guachalá, medianamente poblados. En general, 6 000 personas viven en los sitios con mayor amenaza, de las 120 000 que habitan en el cantón.

Allí hay parques, puentes y viviendas que están a menos de un metro de estos ríos. Ese es el caso de Luis Ulcuango, dueño de una casa de cinco pisos que está a menos de un metro de las orillas del río Blanco. Aunque sabe de la reactivación del Cayambe, porque lo ha visto en los medios, dice no conocer sobre un plan de evacuación. “Estamos en zona de peligro pero, ¿qué se puede hacer? Dicen que tenemos que evacuar, pero ¿adónde iríamos?”.

Teresa Aguirre, moradora del barrio La Florida 1 (otro sector en riesgo), cuenta que desde hace 18 años vive allí y tampoco ha escuchado sobre la reactivación del volcán ni los posibles daños que representa una eventual erupción para el sector donde vive.

Francisco Méndez, director del Consejo de Seguridad del Municipio de Cayambe, explica que la difusión del plan de contingencia aún no arranca con la ciudadanía por falta de recursos, pero asegura que las rutas ya están establecidas.

“Las directrices del plan están hechas y las mesas están trabajando. Queremos trabajar en función de una alerta, pero falta que nos aseguren el contingente. La idea es evitar el pánico colectivo y tener un máximo grado de organización”.

La idea de este plan, agrega Méndez, es que cuando se establezca una alerta naranja, los pobladores en riesgo ya evacúen. Tienen identificados los sitios que funcionarían como albergues. También conocen de la posible afectación a 12 puentes y 18 empresas, entre fábricas y floricultoras.

Una de ellas es Dulacs, productora de lácteos, que está en la Panamericana Norte. Junto a ella pasa el río Blanco.
Gilberto Vargas, gerente de esta firma, conoce que la infraestructura está en sitio de riesgo, por lo que cree necesario realizar simulacros como se hace en otras zonas cercanas a los volcanes. “Internamente tenemos un plan de acción y monitoreo permanente, hemos hecho simulacros y lo que tendríamos que hacer es ejecutar eso, para ir a un refugio. Pero una cosa es indicar que estamos en sitio de riesgo y otra es difundir eso”.

Parte de la preparación de esta firma, donde laboran 116 personas, fue el reforzamiento de una parte de la fábrica que da al río, que costó USD 15 000.

Si en este momento se presentara una erupción, la población de Cayambe estaría -al menos un 70%- preparada para evacuar hacia los sitios seguros. Eso lo dice su alcalde, Guillermo Churuchumbi.

“Tenemos que aprender a convivir con los sismos que del volcán.
Eso es una realidad”. Agrega que por eso motivan a la población a continuar con sus actividades, sin dejar llevarse por lo que no es información oficial.

Churuchumbi dice que la caída de ceniza afectaría a casi todo el cantón y una parte de su vecino Pedro Moncayo. En el mapa actual de amenazas, se plantea que todo Cayambe, Tabacundo (Pedro Moncayo), y una parte de Otavalo y hasta Quito están potencialmente expuestos a la caída de ceniza.

Andrade agrega que estos datos será más precisos en el nuevo mapa. “Dependería de qué tan grande es la erupción”.

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