18 de septiembre de 2014 19:28

El gobierno del País Vasco busca una ley para seguir el camino de Escocia

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SAN SEBASTIAN, España,
Agencias DPA y EFE

El jefe del gobierno del País Vasco, Iñigo Urkullu, apuesta porque la región del norte de España "avance" por el camino de Escocia hacia la independencia.

En medio del reto secesionista en Cataluña, donde el gobierno regional de Artur Mas pretende convocar un referéndum en noviembre que rechaza el gobierno de Mariano Rajoy, Urkullu abogó por trabajar para pactar con el Ejecutivo español un referéndum en el País Vasco.

"Hoy, cuando se ha demostrado posible que desde la negociación y el acuerdo Escocia decida en libertad su futuro político", la voluntad del gobierno vasco es "avanzar por este camino", dijo en la localidad de Azkoitia.

Allí defendió "una Europa unida en la diversidad y una Europa que debe convertirse en modelo de una nueva gobernanza basada en el diálogo y el acuerdo, en la soberanía compartida". El País Vasco es, junto con Cataluña, una de las regiones españolas en las que desde hace décadas existen tensiones independentistas.

España siguió ayer con interés el referéndum en Escocia. El independentismo en Cataluña confía en que le beneficie un "sí" a la separación del Reino Unido.

Hoy, viernes 19 de septiembre, el Parlamento catalán aprobará una ley de consultas para avalar el referéndum que el jefe del gobierno regional, Artur Mas, pretende celebrar el 9 de noviembre. El Ejecutivo de Rajoy lo tiene todo preparado para frenar esa consulta.

Así, en el momento en el que Mas la convoque, lo que podría ocurrir mañana mismo o durante el fin de semana, el gobierno español celebrará un consejo de ministros extraordinario para aprobar la impugnación ante el Tribunal Constitucional, informaron hoy medios españoles.

Los españoles de Escocia

Para los catalanes, gallegos o vascos que viven Escocia, el referéndum de independencia de ayer es una buena ocasión para trazar paralelismos con España. El gobierno regional catalán ha solicitado sin éxito al central que permita la celebración de un referéndum de independencia. Este último argumenta que la Constitución española no lo permite.

Rebeca, una gallega de Orense de 23 años, lleva poco en Escocia y no puede votar, pero no se siente cómoda con la llegada masiva de independentistas catalanes para el referéndum.

"Me parece perfecto que se vote sobre la independencia, pero no acabo de entender que en una manifestación ayer la mitad de las banderas fueran independentistas catalanas", dijo la muchacha, que trabaja en un café.

"No creo que a los independentistas catalanes les importe mucho Escocia, sólo quieren un resultado que favorezca a sus intereses".

Miguel González, de Orense, 32 años, camarero también, lleva un año en Edimburgo pero no piensa votar. "Me parece una barbaridad que la gente pueda votar llevando unos meses aquí sobre un tema tan importante. No me siento suficientemente cualificado", aseguró.

"Los datos sobre lo que ocurrirá si gana el 'sí' o el 'no' los tienen cuatro, que son políticos y no los cuentan", asegura con escepticismo.

"Me alegro de que voten, de manera democrática y tranquila, porque es lo que hay que hacer. Aquí las cosas son diferentes. Uno del 'sí' y uno del 'no' pueden sentarse a hablar tranquilamente, en cambio en España se matarían", sentencia González.

Carme Llavador, de 59 años, vecina del pueblo catalán de Arenys de Munt, paseaba por el centro de Edimburgo con un grupo de amigos, muchos con signos independentistas, con los que ha viajado.

"Venimos a apoyar a los escoceses del "sí", queremos lo mismo que tienen ellos, votar, sentimos envidia", explica Llavador.

A su lado, Manel Lladró, de 61 años, espera una victoria del "sí". "Si Escocia se independiza, nos ayudará, porque los pueblos que ganan su libertad ayudan a los que todavía no lo han hecho".

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