5 de octubre de 2014 18:00

Catalina Botero: violencia y autoritarismo conspiran contra libertad de expresión en América

Catalina Botero, originaria de Colombia, estuvo a cargo de la  Relatoría Especial para la Lbertad de Expresión de la CIDH durante seis años. Foto: Archivo

Catalina Botero, originaria de Colombia, estuvo a cargo de la Relatoría Especial para la Lbertad de Expresión de la CIDH durante seis años. Foto: Archivo

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AFP
Washington

La violencia del narcotráfico y las prácticas autoritarias de gobiernos para acallar a la oposición son los dos grandes desafíos a la libertad de expresión en América, dice en una entrevista con la AFP Catalina Botero, quien deja tras seis años la Relatoría de la CIDH.

Para Botero, nacida en Colombia, "la gran transnacional” del crimen organizado “probablemente es el factor de violencia más importante contra los periodistas de la región".

Desde 2000, unos 220 periodistas han muerto “probablemente” por motivos relacionados a su oficio, principalmente en México, Colombia, Brasil y Honduras, señala la relatora subrayando que la impunidad en esos crímenes impide aclarar los casos.

Las víctimas, explica, son generalmente periodistas de provincia que investigan casos de corrupción o infiltración del narcotráfico en las fuerzas públicas. Son asesinados, amenazados, agredidos o expulsados.

Los homicidios se han reducido desde 2011 “pero no necesariamente porque ha bajado el crimen organizado, sino porque han logrado el efecto de autocensura que estaban buscando en ciertos sitios”, lamenta Botero.

Según la relatora, frente al alcance regional de la violencia, los Estados “tienen políticas fragmentadas de seguridad” con privilegio en la respuesta militar, que en ocasiones identifica a la prensa “con el enemigo”.

“Hay mucho trabajo por delante” para que los gobiernos diseñen protocolos para comprender la labor de los periodistas y no los estigmaticen, crear instituciones que los protejan y en última instancia acabar con la impunidad en los crímenes en su contra, resume.

Pensamiento único

Botero, que fue jueza en Colombia, deja su cargo de Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al abogado y periodista uruguayo Édison Lanza a partir de este lunes.

Al frente de la Relatoría desde 2008 -el periodo más largo desde su creación en 1997-, Botero no ha escapado de la polémica, especialmente por sus críticas a la situación de la prensa en Ecuador y Venezuela, que a su vez acusan al organismo de estar plegado a Estados Unidos y piden reformas.

Botero denuncia “prácticas muy autocráticas” de los gobiernos de esos países, “que no están dispuestos a aceptar el periodismo crítico” y “utilizan todas las herramientas gubernamentales para dominar la esfera pública y generar un pensamiento único” .

Cuba ni se diga, no existe la libertad de expresión, no está garantizada en ninguna norma”, dice.

Según Botero, los medios independientes tienen derecho a tener cualquier opinión sin ser estigmatizados, pero también la obligación de advertir al público su inclinación política.

“¿Cuál es la mejor manera de lograr esto? Creo que es el control social, no el control estatal”, afirma.

“El control estatal es perverso en ese sentido. Cuando es el Estado el que controla el contenido de los medios de comunicación puede pasar, como en efecto pasa en estos países, que el Estado impone sus contenidos”, señala.

Falta de recursos 

La región también ha tenido avances en libertad de expresión, dice Botero, que a pocos días de entregar el cargo mantiene una sobrecargada agenda de trabajo.

Se felicita por que 23 países de la región tienen leyes de acceso a la información de referencia internacional, por las leyes en Brasil y Chile para garantizar la pluralidad de internet y por la despenalización a lo largo de casi toda la región de los delitos de difamación.

Sin embargo, critica la falta de recursos de la Relatoría, que recibe dinero del presupuesto de la OEA aunque tiene autonomía para administrarlo.

Con tres abogados y un periodista “somos una entidad extraordinariamente débil para el desafío que tenemos en la región” , admite.

La prensa escrita 

En tiempos de tuits y medios audiovisuales, Botero hace una férrea defensa de la prensa escrita... y aún mejor si es en papel.

“La prensa escrita, sobre todo cuando es fuerte y pertenece a medios con la capacidad de asignarle a periodistas valientes investigaciones difíciles que toman tiempo, puede publicar cosas que en los otros formatos no se pueden”, dice.

Los periódicos, al recoger distintas informaciones y opiniones sobre ámbitos variados, además “permiten generar (...) una opinión pública mucho más tolerante y mucho más plural”.

A su juicio, las redes sociales han ampliado el espectro del debate público pero tienen el riesgo de informar solo “sobre el pequeño mundo que le interesa” al lector.

“Mucha gente usualmente sigue a personas que piensan igual, no sale de su zona de confort, no discute con otros, no pone en cuestionamiento su propio pensamiento” , concluye.

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