3 de March de 2010 00:00

‘Si el caso Emme no se politizaba, mi hijo estaría libre’

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Redacción Judicial

Este 15 de mayo,   Wilson Velasteguí tenía previsto contraer nupcias. Lleva cinco años y nueve meses de noviazgo, pero  su prometida,  Gabriela Pazmiño,     tuvo que “echar abajo  los preparativos”, luego de que Velasteguí, oriundo de Cotacachi y de 28 años, fuera procesado por el accidente de tránsito que segó la vida de  Natalia Emme.
 
Velasteguí dijo a la Fiscalía que el 14 de enero conducía el Suzuki  Grand Vitara SZ blanco, de propiedad de la  Fiscalía,  que arrolló a la joven de 26 años. Seis testigos aseguraron que Aliz Borja, esposa del fiscal general, Washington Pesántez, era la que estaba tras el volante, pero  cuatro testigos dijeron  que  Velasteguí era el chofer.     

Un nuevo testigo
  
El domingo declaró ante  la Fiscalía de Tránsito de Pichincha Cristian Sánchez. Él fue el primer testigo que llamó al 911, el día del accidente. Dijo que quien conducía el vehículo que arrolló a Emme era  Wilson Velasteguí.
   La  Fiscalía de Tránsito   dijo que la Cruz Roja no entregaba hasta ayer  el análisis de ADN del volante y de la palanca de cambios del jeep  que arrolló a Emme. 
Mañana se prevé  la reincorporación del fiscal Washington Pesántez al Ministerio Público.
El 5 de febrero  empezó una licencia sin sueldo, para demostrar imparcialidad en el caso Emme.   

Gabriela Pazmiño  visitó ayer a su novio en el centro de detención de choferes de la calle Cordero, en el norte de Quito. Lo hizo en compañía de la madre del policía, Rocío Echeverría. Cerca del mediodía ella llegó a Quito desde su natal Cotacachi, en Imbabura. “Por la distancia solo puedo ver a mi hijo una vez a la semana”, dice. “Me da  pena verlo encerrado. Él tiene miedo de que su carrera  se acabe si es sentenciado”.

La madre  seca las lágrimas de sus mejillas con la palma de su mano. Recuerda que  Velasteguí quiso ser parte de la Policía desde niño. “En los programas de la escuela le gustaba disfrazarse de militar o de policía. Ahora es sargento segundo”, dice orgullosa.   

Si  Velasteguí es declarado culpable por la muerte de Emme, podría ser condenado  a cinco años de cárcel. Anteayer,  la fiscal Mariana López culminó la instrucción del caso. El juez de tránsito de Pichincha, Andrés Zambrano, tiene 15 días para establecer día y hora para la audiencia preparatoria de juicio.

Existen al menos dos agravantes. El 14 de enero, quien conducía el Suzuki invadió el carril exclusivo de buses e iba “a una velocidad no inferior a 90 km/h”, dijo la Unidad de Investigaciones de Accidentes de Tránsito de la Policía (lo permitido es 50 km/h).

“No nos dijo por qué invadió ese carril”, dice la novia de Velasteguí. “Solo que la chica se cruzó y no la vio”. La madre del policía agrega: “La chica también tuvo  culpa del accidente, porque no cruzó con precaución y tenía”, según el examen toxicológico del Instituto Izquieta Pérez, 0,89 g/litro de “alcohol” etílico en su sangre.

“Si el caso no se hubiera politizado, mi hijo hubiera  enfrentado el juicio fuera de prisión. Lo que veo, sin saber de política,  es que  quieren la cabeza del Fiscal General. Pero los asambleístas no entienden que eso hace daño a mi hijo”.
 
En enero, Henry Leiva, abogado del policía,     solicitó fianza, pero    le negaron porque el accidente causó “conmoción social”. Los casos de tránsito  “donde  termina la instrucción fiscal son muy pocos. Pero esta vez la presión que tiene la Fiscalía hace que se busque un responsable”,  sostiene Leiva.
   
Echeverría pide que dejen de señalar a su hijo. Niega que la familia haya recibido dinero para  encubrir a Aliz Borja. “Soy divorciada y Wilson es el sostén de la casa. El 14 de marzo haremos una rifa en mi pueblo para recolectar fondos y  costear nuestros gastos. Los abogados son todos familiares y ellos también nos  ayudan”.

Nadie sale a la calle a matar, dice. “Lamentamos la muerte de la chica, pero le pido a la mamá que piense que  las cosas pudieron haber sido al revés. Ahora la vida de mi hijo  es la que está en juego”.

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