15 de julio de 2015 20:25

Casas abandonadas se usan para cometer ilícitos

En La Marín, centro de Quito, las autoridades desalojaron a nueve personas el año pasado. Foto: Cortesía

En La Marín, centro de Quito, las autoridades desalojaron a nueve personas el año pasado. Foto: Cortesía

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Redacción Seguridad  (I)

La casa no tiene luz, ni agua. Los grafitis en las paredes y las puertas son huellas del deterioro. La pintura amarilla se descascara poco a poco. Los vecinos de San Roque (Centro Histórico de Quito) que viven cerca han observado cómo la Policía ingresó allí por ocho ocasiones en menos de un año.

Los agentes advierten que en cada incursión en esa vivienda han decomisado hasta 1 600 dosis de alcaloides. También pipas, fósforos, velas. Sin embargo, cuando preguntan por el dueño del inmueble, nadie les da explicaciones. Los moradores únicamente saben que desconocidos venden allí pequeñas fundas que contienen sustancias verdes y blancas.

David Ortega es el jefe de Antinarcóticos de Pichincha y advierte que los inmuebles abandonados o terrenos vacíos son refugios que desconocidos utilizan para consumir o expender droga. Por ser predios privados, la Policía solo puede detener a los sospechosos y decomisar el alcaloide, pero estos continúan abandonados.

Según cifras de la Dirección de Catastro del Municipio, en Quito existen 137 698 terrenos sin construir y abandonados, pero no hay un registro detallado de casas que se encuentren en las mismas condiciones.

En la Policía tampoco se maneja una estadística del número de predios que se utilizan para ilícitos en la capital.

Sin embargo, este Diario hizo un recorrido y comprobó que en el sector de La Mariscal (centro-norte de la ciudad) existen cerca de 23 inmuebles que están abandonados. Los vecinos cuentan que estos son utilizados por personas desconocidas que afirman ser los propietarios, pero no han presentado documentos de respaldo cuando las autoridades han ingresado para desalojarlos.

Ana vive en ese sector por más de 20 años. Contó que las seguridades de los inmuebles que antes funcionaron como oficinas o negocios fueron destruidas. Incluso se han roto paredes, ventanas y han cavado agujeros en las paredes.

René es otro vecino del sector. Él tiene un negocio diagonal a una de las propiedades desoladas y dice que en las noches ha visto como esas personas atacan a los jóvenes. Por esta razón, la Policía del sector ha realizado operativos para inspeccionar los inmuebles, pero los desconocidos vuelven. Allí se han hallado maletas, mochilas, billeteras y carteras, según los moradores.

Ellos han denunciado a quienes ocupan esas viviendas, pero en la Agencia Metropolitana de Control se indica que el tema es complejo. La razón: estos son espacios privados que no pueden ser vulnerados y para evitar que las casas sean utilizadas para ilícitos, los agentes cierran las entradas de estas con tablones en los operativos.

Lo mismo ocurre en otros puntos de la ciudad. En La Marín, centro de Quito, la Policía desalojó a nueve personas que vivían en una casa deshabitada que se incendió. Los agentes cuentan que allí encontraron “carteras, mochilas, maletas y frascos de vitaminas sellados (aparentemente robados), pipas, mediante las cuales consumen sustancias, licor...”.

Esto ocurrió en noviembre del año pasado. “Ellos habitan en instalaciones que no tienen higiene y salubridad”, señaló uno de los uniformados que intervino en el desalojo.

En el sur de Quito hay barrios que viven lo mismo. En El Beaterio, cerca de 100 familias fueron reubicadas y sus casas quedaron deshabitadas. La gente que continúa en el sector dice que desconocidos se aprovechan de que esos predios quedan junto a las casas habitadas para ingresar en estas y robar.

Por eso, el Municipio empezó a derrocar las viviendas sin gente y construyó una malla que impide el paso a los terrenos en donde fueron construidas las casas hoy deshabitadas.

Jesús es uno de los moradores que salió de El Beaterio. Relató que dos semanas después de irse, a una vecina le habían robado la casa. También conoció que gente desconocida empezó a ingresar a los inmuebles para consumir licor y estupefacientes en horas de la noche.

Quito

La Policía dice que desconocidos usan predios deshabitados para consumir narcóticos

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