12 de April de 2010 00:00

La Casa del Alabado reúne 500 piezas de arte precolombino

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Redacción Cultura
cultura@elcomercio.com

Ayer se inauguró en la Casa del Alabado un  nuevo museo  histórico de arte precolombino. El lugar está ubicado en el barrio de San Roque, en el centro de Quito.
Allí se exhiben 500 piezas provenientes de las comunidades ecuatorianas Valdivia, Machalilla, Chorrera, Bahía, La Tolita, entre otras, que habitaron en el país  durante la época precolombina.

Este espacio se adecuó en una casa del siglo XVII, en cuya entrada hay un dintel que reza:  “Alabado sea el Santísimo. Acabose esta portada a 1 de julio de 1671 años”. De esta inscripción se derivó el nombre del museo. Las piezas reunidas   en este sitio pertenecen a las colecciones particulares de Daniel Klein, Carmen Viteri y Mario Ribadeneira. La propuesta museográfica fue desarrollada por Karen Stothert, especialista en arqueología de la Costa ecuatoriana; Clemencia Plazas, arqueóloga   colombiana; e  Iván Cruz, coleccionista de arqueología ecuatoriana.
 
Jimena Lobo Guerrero, directora del museo, pronunció las palabras de bienvenida y aprovechó para agradecer la presencia del público. Dijo que el centro está dividido en 14 salas, distribuidas según las tres etapas que contempla la cosmovisión indígena: inframundo (mundo de abajo), axis mundo (el centro) y supramundo (lo de arriba).
 
Lobo Guerrero también mencionó que esta es una propuesta pensada para los niños  y para los moradores del sector. “A través de la visita del museo sentirán la presencia de nuestros ancestros que hoy también nos acompañan”. Luego, el lingüista Matías Abram expresó su emoción por la apertura de este nuevo espacio.

“Alabada sea la decisión de colocar un museo en una casa del centro”. Aprovechó su intervención para invitar a los presentes a “apropiarse de la espiritualidad de los antepasados y escuchar el lenguaje con el que nos hablan a través de estos bellos objetos”. Por su parte, el coleccionista Daniel Klein manifestó que el objetivo de este museo es  que “la gente se reencuentre con su cultura profunda y reafirme un sentido de identidad”. De igual manera, Joaquín Ribadeneira, quien fue en representación de su padre, Mario, realizó un brindis “por todos quienes hicieron posible la creación de este museo”.  Augusto Barrera, alcalde de Quito, destacó este esfuerzo.  “Es  una  apuesta importante para  el Centro”. En esto coincidió Magdalena Hernández, una  vecina.

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