16 de febrero de 2015 17:20

El Niño Carnavalero recorrió el sur de Guayaquil

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Juan Carlos Mestanza
Coordinador (I)

Pétalos de rosas rojas, amarillas y blancas, así como espuma de Carnaval predominaron en torno a la imagen del Niño Jesús que recorrió por un sector del sur de Guayaquil, este lunes 16 de febrero del 2015.

Fue en el marco del Pase del Niño Carnavalero, una tradición que implantaron el lunes de Carnaval de 1992 los esposos riobambeños Julio Carpio y María Velasteguí.

Ellos llegaron desde la provincia de Chimborazo y una de las costumbres que trajeron desde su tierra natal fue rendirle homenaje al Niño Jesús durante las celebraciones de Carnestolendas.

23 años después sus herederos (hijos, nietos y bisnietos) mantienen vigente esta celebración que se inició con una misa en la iglesia San Juan Bautista, en la ciudadela Los Esteros, al sur de Guayaquil.

Mientras el padre Rafael Arboleda celebraba la liturgia, en los exteriores se preparaban grupos de danzantes y músicos. Al final de la misa, con la bendición de la imagen divina, a la salida del templo se encendió una verdadera fiesta.

Susana Carpio, prioste, salió con el niño en sus brazos, sobre una canastilla adornada con flores. Y detrás de ellas familiares, amigos y feligreses.

Fue cuando en la calle se empezó a vivir un carnaval. Grupo de mujeres con trajes típicos de la sierra empezaron a bailar música nacional.

En el Pase del Niño Carnavalero que se llevó a cabo en Guayaquil participaron grupos de la diablada y el tradicional diablo que da azotes con su cola. Foto: Santiago Arcos/ EL COMERCIO

En el Pase del Niño Carnavalero que se llevó a cabo en Guayaquil participaron grupos de la diablada y el tradicional diablo que da azotes con su cola. Foto: Santiago Arcos/ EL COMERCIO

También empezaron con su ritual danzantes, grupos de la diablada que es una tradición andina. Segundo Guamán, que llegó desde Riobamba como desde hace 15 años para esta celebración, explicó que en el ritual –del que participó su hijo Fernando- se hacen los honores lanzando impulsos al cielo los que coinciden con el lanzamiento de petardos. “Es una especie de purificación, para que el diablo se arrepienta”.

También estuvo el tradicional diablo que daba azotes con su cola a los curiosos que observaban el festejo y estos le devolvían descargas de espuma de carnaval. A su alrededor danzaba el grupo Nueva Esperanza, mientras la música de la banda JQ y la Nueva Integración motivaba a los moradores a salir de sus casas.

El canicular sol no fue impedimento para que el recorrido se convierta en una verdadera fiesta. Al final del desfile venía Susana Carpio con el Niño Jesús en brazos en medio de un permanente lanzamiento de pétalos de rosas y espuma.

Luego de un kilómetro de recorrido llegaron a su domicilio, en la ciudadela Santa Mónica, donde continuó la celebración con comida y música típica de Chimborazo. Y también fue el momento propicio para anunciar a Edison Guacho Carpio como Prioste para el Pase del Niño Carnavalero del 2016.

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