23 de enero de 2017 00:00

Carlos Pareja Yannuzzelli disparó los contratos en la Refinería de Esmeraldas

El abogado de Carlos Pareja Yannuzzelli dijo que su cliente quiere dar su versión a través de una video conferencia, sobre el presunto caso de corrupción en Petroecuador. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

En 2012, Carlos Pareja Yannuzzelli asumió la Gerencia de Refinación. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

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Gabriela Quiroz, Mónica
Orozco y Sara Ortiz (I)

El proyecto de rehabilitación de la Refinería de Esmeraldas se programó hasta el 2011 en USD 855 millones. Pero a partir de entonces se sumaron obras y servicios que elevaron esta cifra en 2,7 veces.

El complejo industrial contaba con un primer diagnóstico de sus propios técnicos. En el 2005 identificaron 32 sistemas que requerían reparaciones a un costo referencial de USD 127 millones.

Este primer intento de intervenir la planta no prosperó hasta el 2007, cuando se detectó una grave fisura en el reactor de la Unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (FCC por sus siglas en inglés). Esta área es considerada el corazón de la refinería, la cual produce el 70% de derivados en el país.

Petroecuador calificó como situación de emergencia sus condiciones operativas y mecánicas en abril de ese año.

Pero la declaratoria de emergencia para la estatal petrolera se concretó siete meses después, mediante Decreto 766, en el cual el presidente Rafael Correa entregó su administración a la Fuerza Naval.

En menos de 15 días se asignaron USD 187,1 millones del extinto Fondo Ecuatoriano de Inversión en los Sectores Energético e Hidrocarburífero (Feiseh), para la ejecución de la rehabilitación.

La operación de la planta continuó pese a su deterioro, hasta que un año después de la emergencia declarada por Correa, el entonces vicepresidente de Petroecuador, Carlos Albuja, declaró en emergencia a la refinería. Así se abrió la puerta para la contratación directa, sin licitación pública, de obras, bienes y servicios.

La rehabilitación se planificó en tres etapas con un plazo estimado de cinco años -del 2008 al 2013- y una inversión programada de USD 855 millones.

El objetivo del Gobierno era que este complejo refinador volviera a operar al 100% de su capacidad instalada (110 000 barriles por día) y se redujeran los costos de la importación de derivados, que para el 2007 ya habían alcanzado los USD  245,4 millones.

La primera fase se denominó “cero” o de “sostenimiento” y comprendía, según la definición de la Marina, la adquisición de equipos y sistemas que estaban en estado crítico para optimizar la operación. Esto se logró con la ayuda de la empresa UOP, que posee la licencia del proceso.

Como parte de esta fase se planificaron inicialmente 28 tareas; entre las cuales destacan las ingenierías básicas y de detalle del reactor y del regenerador, otro componente de la Unidad FCC, cuya capacidad se amplió de 18 000 a 20 000 barriles de crudo al día.

Paralelamente se desarrollaron las fases I y II de rehabilitación propiamente dicha. La Fase I consistió principalmente en reemplazar al reactor. Luego se decidió también cambiar el regenerador de la planta.

Infografía Carlos Pareja

En la Fase II se rehabilitaron unidades operativas con los estudios entregados por la empresa coreana SK E&C, a la cual se le adjudicó el contrato de forma directa.

Sin embargo, en las negociaciones entre esta firma y Petroindustrial (actual Gerencia de Refinación) se decidió no realizar algunos trabajos, por considerar que se los podía hacer con mano de obra local o porque ya se contaba con partes y accesorios. Esto significó una reducción de USD 39,1 millones, según el Acta de Negociación PIN-002-2009.

Entre esas obras estaban la rehabilitación de las unidades catalíticas II y III, que producen gasolinas de alto octano; el sistema de clarificación de agua, un terminal marítimo, repuestos para dos años de operación y cinco paquetes de estudios.
Pareja Yannuzzelli le dio otro giro al proyecto.

Los marinos estuvieron hasta julio del 2010 y el proyecto pasó a los civiles. En 2012, Carlos Pareja Yannuzzelli (hoy prófugo) asumió la Gerencia de Refinación. Una de sus primeras observaciones fue que hasta ese momento se había contratado una rehabilitación “parcial” y no “integral”. En su informe de los primeros 18 meses de gestión criticó que se excluyeran actividades de “vital importancia”.

A diferencia de años anteriores, cuando primó la contratación directa por emergencia y las invitaciones a ofertar, en el período de Pareja se adjudicaron, sin concurso, 64 contratos bajo la figura de giro específico de negocio. Esta modalidad se estableció solo para contratos con empresas estatales locales o internacionales.

Pero el exfuncionario justificó el uso de este mecanismo con firmas privadas basado en la reforma al artículo 104 del reglamento de la Ley de Contratación Pública vía Decreto 841, publicado en el Registro Oficial el 15 de agosto del 2011.

Esta ley permitió que la máxima autoridad de las entidades públicas o sus delegados remitieran al Incop (ahora Sercop) la lista de contrataciones para que sean aprobadas por giro específico del negocio.

El 12 de junio del 2012, el entonces gerente de Petroecuador, Marco Calvopiña (ahora preso por supuesta delincuencia organizada), obtuvo la aprobación del Incop para contrataciones de las distintas gerencias, entre ellas, Refinación.

Él firmó bajo la figura de giro específico dos contratos adicionales con SK E&C, que se incluyeron en la Fase I de rehabilitación, denominados 1.5 y 1.8. Pero también otorgó poderes especiales a Pareja, en 2012 y en 2014, para que “ejecute todos los actos y/o contratos necesarios para la adecuada gestión y operación de la Unidad de Negocios de Refinación”.

La inversión se triplicó en cuatro años de gestión

De la revisión de contratos que este Diario realizó en la base de datos de Petroecuador y de más de 3 000 documentos que esta firma envió a la Fiscalía, se evidenció que el gasto de inversión alcanzó USD 2 306 millones. Esto representa 2,7 veces más que los 855 millones programados con la Marina.

Para llegar a esa cifra se cruzó la información de los montos contratados a empresas nacionales y extranjeras con los presupuestos de inversiones, en los que la estatal petrolera detalla cada uno de los proyectos de sostenimiento y de rehabilitación, que se realizaron en la Refinería de Esmeraldas entre el 2008 y el 2016.
Hay que tomar en cuenta que durante la administración de los marinos se logró contratar aproximadamente USD 736 millones de las tres fases.

Luego, la factura de las fases I y II de rehabilitación creció en cerca de USD 435,5 millones, debido a la contratación de obras adicionales. En tanto, el monto para sostenimiento aumentó en 1 134 millones.

El Gobierno ha señalado en varias ocasiones que la rehabilitación costó USD 1 200 millones, pero este rubro no incluye los gastos por sostenimiento.

El ministro de los Sectores Estratégicos, Augusto Espín, reconoció en Radio Democracia que hay un rubro adicional de USD 1 000 millones.

Añadió que fruto de estas inversiones, la refinería está trabajando perfectamente de acuerdo con su diseño original. “Si tiene un Vitara y cambia el motor, el vehículo no se hace un carro más grande, sigue siendo el mismo carro, pero tras el cambio opera correctamente”.

Esto se reflejó en un incremento del gasto de inversiones de la estatal petrolera (ver gráfico). El porcentaje de ejecución de este rubro pasó del 83% en el 2009 al 97% en el 2015. Entre el 2008 y el 2016, Petroecuador programó USD 2 123 millones en inversiones. De ese monto, la petrolera ejecutó aproximadamente 1 866 millones.

Según el exgerente de Petroecuador, Álex Bravo (procesado por presuntos cohecho y enriquecimiento ilícito), en la fase de sostenimiento estaban proyectos que “...aportan en la operatividad, disminuyendo los paros no programados e incrementando la disponibilidad de los equipos, así como las operaciones propias”.

En esta etapa se introdujeron, por ejemplo, el manejo de residuos peligrosos a cargo de Veolia/Galileo Energy, cuyos contratos están siendo analizados, y se adjudicó un contrato por USD 149,3 millones para el plan de mejores prácticas para el personal de la refinería.

Además están los contratos de fiscalización de la obra, a cargo de la firma australiana Worley Parsons, la cual subcontrató a Tecnazul para realizar esta tarea; habitaciones de la urbanización de la refinería, rehabilitación de vías y otros que hoy están observados por la Contraloría. La entidad dispuso a 120 auditores que examine 62 contratos firmados con 27 proveedores. La mayoría de ellos fue firmado, principalmente, por Pareja.

La Fiscalía investiga presuntos delitos de cohecho, peculado y enriquecimiento ilícito, para desentrañar la supuesta red de corrupción que se tejió alrededor de este proyecto.

El gasto operativo creció

El gasto de operaciones de la planta pasó de USD 39 millones en el 2009 a 306 millones en el 2015. Este rubro empezó a subir significativamente a partir del 2012, cuando inició la administración de Pareja. La mayoría de obras y servicios de mantenimiento regular también se adjudicó sin concurso.

Lo anterior se reflejó en un incremento del costo de refinación por barril. Este indicador no superaba los USD 4 en el 2011, cuatro años después subió a USD 20. Y en el 2016, una vez inaugurada la rehabilitación, este rubro cayó a USD 7.

En el caso por un supuesto cohecho, Pareja alegó que la firma de los contratos efectuados bajo su administración no fue “aventurada, sino con todo el respaldo legal…” y con el aval de las áreas técnicas, económicas y el visto bueno de la extranjera Worley Parsons.

Durante su administración, en noviembre del 2014, se concretó el montaje del nuevo reactor, por el que empezó la rehabilitación. Esto ocurrió siete años después de declararse la emergencia.

La paralización parcial y total de la refinería, requerida como parte de la rehabilitación, se aplazó cinco veces y recién se efectuó, entre julio del 2014 y septiembre del 2015, para cuadrar los tiempos de la instalación de la mayoría de obras adicionales con las inicialmente previstas. Durante esta parada, las contrataciones fueron directas por emergencia.

Este Diario ha solicitado desde el 8 de diciembre pasado a Pedro Merizalde, gerente de Petroecuador, información completa sobre los contratos, una entrevista y el acceso a la Refinería para constatar el funcionamiento de las unidades, pero no tuvo respuesta.

A pedido de Pamela Cardona, directora de Comunicación del Sercop

El Sercop, antes Incop, no aprobó ni aprueba lista de contrataciones para que sean gestionadas como giro de negocio por parte de Petroecuador, como indica la nota del 23 de enero del 2017, publicada con el titular “Carlos Pareja Yannuzzelli disparó los contratos en la Refinería de Esmeraldas”, pues el Sercop aprueba las áreas de contratación por giro específico del negocio.

Ndlr: Este Diario basó su afirmación en el Art. 104 del Reglamento de la Ley de Contratación que dice: “la máxima autoridad de las empresas o sus delegados, remitirán al INCOP la solicitud para que este determine las contrataciones que correspondan al giro específico".

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