30 de mayo de 2016 09:17

En Canoa se alertó a los turistas ante posibles olas de tres y cuatro metros

Pocos turistas llegaron a la playa de Canoa durante el feriado del último fin de se semana de mayo. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Pocos turistas llegaron a la playa de Canoa durante el feriado del último fin de se semana de mayo. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Carlos Rojas

A la playa de Canoa llegaron menos visitantes durante el domingo 29 de mayo del 2016 en comparación a los dos días anteriores. Aún así los comerciantes no se quejaron. Por el contrario, Pedro Quintero, quien alquila carpas frente al mar, aseguró que los turistas concurrieron más de lo que esperaba.

Pero a las 12:00, los viajeros dejaron la paya ante el anuncio de posibles olas grandes de tres y cuatro metros que podrían presentarse. “Los policías dijeron que debíamos tener cuidado y, como todo el mundo está asustado, mucha gente se fue”, dijo el hombre de 38 años.

Dos policías que patrullaban el balneario confirmaron que, efectivamente, sus compañeros a cargo del turno de la mañana alertaron a los visitantes para que tuvieran cuidado ante esa eventualidad. Pero hasta las 17:30 de ayer, en esta amplia y hermosa playa ecuatoriana, no se observaron olas de ese tipo. “Recibimos esa información y más valía prevenir. Solo se informó a la ciudadanía para que tuviera más cuidado”, dijo el uniformado.

Mientras tanto, el comercio en el lugar tuvo una jornada regular. Pablo Nevares ayudaba para que los visitantes ingresen en un restaurante en la calle principal de Canoa. Con una franela roja en la mano realizaba movimientos para llamar la atención de los turistas que transitan en vehículos.

De esa manera se gana la vida este hombre de 31 años. “Entre viernes y sábado hubo más gente”, señaló este manabita, de Charapotó, quien ‘engancha’ a los comensales desde hace 10 años. De lunes a viernes él trabaja vendiendo verduras en el kilómetro ocho de la carretera a Bahía de Caráquez.

Bety Pinargote
, otra comerciante, también aseguró que el viernes y el sábado llegaron más personas. “Nos ha ido bien, pensábamos que no iba a venir gente, por eso no ofrecimos mucho marisco. Nos dio miedo que se dañe”, contó. En su negocio preparó solo platos con camarón y pescado. Aunque en otros feriados eran muy solicitados sus platos con conchas, langosta, pulpo y otros.

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