20 de November de 2009 00:00

El canelazo es una bebida para espantar el frío quiteño

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Sobre la candela está hirviendo la olla de barro de Yolanda Cevallos, en el local de La Olla de Barro, en el centro.

El olor a naranjilla que se evapora desde el interior de la vasija atrae la atención del olfato de decenas de personas que caminan en la tradicional calle  La Ronda, en el Centro Histórico.

En este añejo sendero, al menos una decena de locales ofrecen a los visitantes el tradicional canelazo quiteño. A Betty Larco, quien atiende en el bar Calicanto, su padre le contó que el brebaje caliente solía compartirse durante las noches de fiestas quiteñas para aplacar el frío. “La gente salía con un balde a repartir el canelazo a todos los vecinos”.

La receta más simple -dice Betty Larco- es hervir agua con canela para luego servir el brebaje caliente con un chorrito de puntas (aguardiente) y un poco de limón. “A este se le conoce como el hervido y a veces se toma para el dolor de estómago”.

Para otros, como Hower Celi y Byron Celi,  el canelazo es un pretexto para reunirse a conversar con los parientes y amigos.

Luego de santigüarse con el dinero de su primera venta de la noche, Doris López, del local La Quiteñita, dice que también conoce otra receta. Ella agrega el zumo hervido de la naranjilla que se usa para hacer jugos. Este se vuelve a cocinar con canela, pimienta dulce, panela y clavo de olor.

Aunque la medida oficial en La Ronda es de una onza de puntas con tres de canelazo, el cliente es quien tiene la última palabra.

Por eso, para Efrén Zambrano, el canelazo sin puntas no es canelazo. Pero su esposa Sandra Andrade lo prefiere calientito y sin trago. Cevallos asegura que el sabor final de la bebida también depende del origen de las puntas. Calderón, San Antonio de Pichincha, Nanegalito, El Corazón, son algunos de los lugares desde donde se trae el aguardiente.

Para Rafael Soria, la diferencia está en la consistencia. Él prefiere el canelazo hervido con naranjilla para colada. “Es espeso y se siente más el sabor de la naranjilla”. Las diferentes maneras de preparación que le dan una ligera variación a su sabor, todos son buenos para espantar el frío.

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