12 de febrero de 2015 15:39

Maratón diplomática de la Canciller alemana: 23 000 kilómetros en una semana

Angela Merkel

Angela Merkel, canciller de Alemania. Foto: AFP

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Agencia EFE
Berlín

La escalada del conflicto en Ucrania y el resurgir de la crisis en Grecia han llevado a la canciller alemana, Angela Merkel, a emprender una frenética agenda internacional y volar casi 23 000 kilómetros en una semana.

Desde el pasado jueves, apenas ha estado en suelo alemán: ha visitado seis países, ha tratado con cerca de cuarenta líderes mundiales -sumados sus socios de la UE hoy, 12 de febrero, en Bruselas- y ha tomado once aviones.

Su objetivo: tratar de apagar los fuegos de las dos crisis con las que lleva meses lidiando y que, en las últimas semanas, se han reavivado y amenazan con escapar a su control, afectando a Alemania política y económicamente.

La mayor parte de sus contactos internacionales han estado guiados por su convicción de que la contienda de Ucrania debe resolverse por la vía diplomática, ayudando financiera y políticamente al Gobierno de Kiev, implicando a Rusia en la solución y evitando que EE.UU. dé el paso de suministrar armas al Ejército ucraniano para combatir a los separatistas prorrusos.

El paso de los días (y los kilómetros) ha hecho mella en el rostro de una canciller acostumbrada a una intensa actividad y hoy comparecía con marcadas ojeras ante los periodistas que la esperaban en la sede del Consejo Europeo, aunque mantenía un tono de voz vital.

El maratón de la canciller comenzó el pasado jueves, cuando por sorpresa voló junto al presidente francés, Franois Hollande, a Kiev (1 200 kilómetros) para reunirse con el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, y presentarle una propuesta de paz conjunta.

Merkel regresó aquella noche a Berlín (1 200 kilómetros) y el viernes por la mañana compareció en la Cancillería con el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, para partir después a Moscú (
1 600 kilómetros) y presentar al presidente ruso, Vladimir Putin, de nuevo con Hollande, la propuesta franco-alemana.

Esta misma noche, la canciller viajó de vuelta a Alemania, pero no a Berlín, sino a la capital de Baviera (1 975 kilómetros), donde se celebraba la Conferencia de Seguridad de Múnich, el "Davos de la defensa".

Los temas estrella de la conferencia fueron Ucrania y el grupo yihadista Estado Islámico (EI), y la canciller aprovechó para mantener encuentros bilaterales con Poroshenko y el vicepresidente de EEUU, Joe Biden.

Ese sábado, regresó a Berlín (500 kilómetros) para preparar la teleconferencia que mantuvo al día siguiente con Putin, Poroshenko y Hollande para organizar la cumbre de Minsk.

El mismo domingo, Merkel se subió en uno de los Airbus a su disposición rumbo a Washington (6 735 kilómetros) para reunirse con el presidente de EE.UU., Barack Obama, y analizar la crisis ucraniana, las tribulaciones financieras helenas y la próxima cumbre del G7, prevista para principios de junio en Alemania.

La canciller almorzó en la Casa Blanca con Obama y por la tarde aterrizó en Ottawa (735 kilómetros) para cenar con el primer ministro canadiense, Stephen Harper.

El martes, regresó de su gira norteamericana a Berlín (6145 kilómetros) y el miércoles partió hacia Minsk (960 kilómetros), eso sí, cumpliendo antes con su agenda nacional.

Recibió el tradicional ramo de orquídeas del gremio nacional de paisajistas previo a San Valentín y asistió al funeral de Estado por el expresidente alemán Richard von Weizscker.

En Minsk, le esperaban 17 horas de dura negociación con Poroshenko, Putin y Hollande en una cumbre que se cerró esta mañana con un nuevo alto el fuego para el este de Ucrania.

De la capital bielorrusa la canciller voló directamente a Bruselas (1 590 kilómetros) para participar en el Consejo Europeo, que retrasó tres horas su inicio, hasta las 15:00 GMT, a causa de las largas negociaciones en Minsk.

En la cumbre de Bruselas, está previsto que Merkel y los líderes de los otros 27 miembros de la Unión Europea (UE) debatan hoy, entre otros asuntos, sobre las crisis de Ucrania y Grecia.

Aunque no está en la agenda, no se descarta que Merkel tenga tiempo (y fuerzas) de entrevistarse con el nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras, antes de volver mañana a Berlín (650 kilómetros).

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