18 de diciembre de 2017 07:14

Sebastian Kurz y la extrema derecha se instalan en el poder de Austria

El presidente austriaco, Alexander Van der Bellen (d), y el canciller austriaco, Sebastian Kurz (d), asisten a la jura de cargo del nuevo gobierno en el Palacio Hofburg en Viena (Austria) hoy, 18 de diciembre de 2017. Foto: EFE

El presidente austriaco, Alexander Van der Bellen (d), y el canciller austriaco, Sebastian Kurz (d), asisten a la jura de cargo del nuevo gobierno en el Palacio Hofburg en Viena (Austria) hoy, 18 de diciembre de 2017. Foto: EFE

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Agencia AFP

El nuevo gobierno austriaco, formado por la derecha y la extrema derecha, fue investido este lunes, 18 de diciembre del 2017, con la promesa de mantener una política proeuropea y a pesar de los temores de sus socios y de las protestas de miles de personas, que se manifestaron en Viena.

A sus 31 años, el conservador Sebastian Kurz se convertirá en canciller y en el dirigente más joven del mundo, ocho meses después de haber tomado las riendas del partido demócrata cristiano (ÖVP), al que condujo a la victoria en las legislativas de octubre.

El jefe de Estado, el ecologista liberal Alexander Van der Bellen, invistió el nuevo el gabinete de trece ministros. Seis carteras claves quedarán en manos del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) , su aliado de extrema derecha.

Van der Bellen pidió a la coalición de Kurz de “respetar la historia austriaca (...) sus páginas positivas como su páginas sombrías” y que respete también “los derechos de las minorías y de los que piensan distinto”.

Cerca del palacio presidencial, varios miles de personas se manifestaron contra la presencia del FPÖ en el gobierno, con pancartas que pedían “¡Nazis fuera!” o “¡Muerte al fascisno!”.

Tras dos meses de negociaciones, el FPÖ, que quedó tercero en las elecciones, obtuvo tres ministerios importantes -Interior, Defensa y Relaciones Exteriores- y el puesto de vicecanciller para su jefe de filas, Heinz-Christian Strache, de 48 años, que compara la inmigración a una “invasión de masa” y que considera que “el islam no tiene su lugar en Austria”.

El canciller austriaco, Sebastian Kurz (d), y su pareja, Susanne Thier (i), llegan al Palacio Hofburg para asistir a la jura de cargo del nuevo gobierno hoy, 18 de diciembre de 2017. Foto: EFE

El canciller austriaco, Sebastian Kurz (d), y su pareja, Susanne Thier (i), llegan al Palacio Hofburg para asistir a la jura de cargo del nuevo gobierno hoy, 18 de diciembre de 2017. Foto: EFE


El partido de Heinz-Christian Strache es una de las formaciones más veteranas de extrema derecha en Europa. A principios de los años 2000 fue socio de los conservadores en la coalición dirigida por Wolfgang Schüssel, lo que provocó semanas de manifestaciones en Viena en señal de protesta.

Sin embargo, el acuerdo de gobierno, presentado el sábado, no suscitó grandes reacciones a nivel europeo, donde los partidos populistas y hostiles a la inmigración se han vuelto ineludibles.

“La situación quizá sea diferente a la precedente, del año 2000. ¡Pero la presencia de la extrema derecha en el poder nunca es anodina!”, señaló el comisario europeo Pierre Moscovici, socialista francés.

La vuelta al poder del FPÖ da alas a sus aliados nacionalistas europeos, tras un año 2017 marcado por los altos resultados recabados por la extrema derecha en Francia, Alemania y Holanda.

El partido de Strache pudo dejar su huella en la hoja de ruta del nuevo gabinete, pues el endurecimiento de la política migratoria -principalmente con la restricción de las ayudas sociales a extranjeros- es una de las prioridades del Ejecutivo.

“No volverá a ocurrir que un migrante que nunca ha trabajado aquí, ni un solo día, ni pagado ninguna cotización en nuestro sistema social reciba miles de euros en ayudas”, declaró Strache el domingo en un mensaje publicado en su cuenta de Facebook.

“Temo que ataquen cada vez más a los extranjeros”, explicó Katharina, de 38 años, una de las participantes de la manifestación de Viena.

El nuevo Gobierno reivindica “un compromiso europeo claro” pero también advirtió su intención de “ reforzar la subsidiariedad ” en la UE y de limitar las delegaciones de soberanía.

El programa también incluye reducciones de impuestos, ayudas a las familias y a las pensiones más bajas, así como medidas para simplificar la burocracia.

Y aunque el FPÖ sea una formación tradicionalmente euroescéptica, aceptó que no se pregunte a los austriacos sobre una eventual salida del país de la UE en el marco de las consultas populares que el Ejecutivo quiere impulsar esta legislatura.

Par tranquilizar a sus socios europeos, Kurz, el ministro saliente de Relaciones Exteriores dentro de una coalición con los socialdemócrtatas, también conservará el control de las cuestiones europeas.

Austria presidirá la UE en el segundo trimestre de 2008 y Kurz viajará el martes a Bruselas para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y con el del Consejo Europeo, Donald Tusk.

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