16 de septiembre de 2015 07:34

Canciller mexicana visita a turistas que sobrevivieron al ataque del ejército egipcio

La canciller mexicana, Claudia Ruiz Massieu (c), se reúne con su homólogo egipcio, Sameh Shoukry (d), en presencia del embajador mexicano Jorge Álvarez Fuentes. Foto: EFE

La canciller mexicana, Claudia Ruiz Massieu (c), se reúne con su homólogo egipcio, Sameh Shoukry (d), en presencia del embajador mexicano Jorge Álvarez Fuentes. Foto: EFE

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Agencia AFP

La ministra de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, visitó el miércoles, 16 de septiembre de 2015, en un hospital de El Cairo a los seis turistas mexicanos que sobrevivieron al ataque por error del ejército egipcio, en el que murieron ocho compatriotas.

Claudia Ruiz Massieu, que viajó a Egipto acompañada por familiares de las víctimas, entró al hospital sin formular declaraciones.

La ministra efectuó la visita al hospital Dar al Fuad de la capital egipcia en compañía de dos médicos mexicanos y tres agentes de la policía científica de México.

Luego, Ruiz Massieu debía entrevistarse con el presidente Abdel Fatah al Sisi y con su homólogo egipcio.

Ocho turistas mexicanos y cuatro de sus acompañantes egipcios murieron el domingo pasado cuando los vehículos en los cuales viajaban fueron atacados por helicópteros o aviones a 250 km de El Cairo, en una zona desértica muy visitada por los turistas.

El gobierno egipcio afirmó que los organizadores de la excursión eran los responsables de la tragedia por haber hecho viajar a los turistas mexicanos en vehículos todoterreno y no "en un autocar" y haber penetrado en una "zona prohibida" en un momento en que las fuerzas de seguridad perseguían a yihadistas.

Sin embargo, varias voces criticaron la falta de coordinación entre la policía, el ministerio de Turismo y el ejército.

Otras acusaron al ejército de atacar regularmente a civiles durante las operaciones contra los rebeldes.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, recibió el martes un llamado telefónico de su homólogo egipcio Al Sisi.

Peña Nieto expresó a Al Sisi "el dolor y la indignación" por los hechos e insistió en que haya "una investigación exhaustiva, a fondo y rápida" sobre ese ataque.

El presidente egipcio transmitió a Peña Nieto su "profundo pesar" y dijo que había dado instrucciones para que los heridos sean atendidos debidamente, para que haya "una investigación pormenorizada de los hechos".

En una larga carta dirigida al pueblo mexicano y difundida el martes, el ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Sameh Chukry, dijo que se estaban investigando los hechos y mencionó "un encadenamiento de acontecimientos que siguen siendo oscuros y confusos".

El ministro egipcio lamentó que "algunos exploten ese trágico acontecimiento para acusar a las fuerzas de seguridad egipcias de no tener reglas de combate estrictas y de actuar sin discriminación" en la lucha contra el terrorismo.

"México, al igual que Egipto, sufre debido a la violencia a gran escala" provocada "por la guerra de las drogas" y "el crimen organizado que mata a numerosos hombres políticos y funcionarios".

Responsables de las fuerzas de seguridad que pidieron el anonimato dijeron a la AFP que el ejército y la policía llevaban a cabo el domingo una operación contra un comando que había secuestrado y decapitado a un civil egipcio empleado de las fuerzas de seguridad.

El domingo, la rama egipcia del grupo Estado Islámico (EI) había anunciado que había rechazado un ataque de las fuerzas de seguridad en la misma zona donde murieron los mexicanos.

Numerosos países occidentales desaconsejan desde hace meses viajar al desierto occidental de Egipto, en particular desde el asesinato de un estadounidense en agosto de 2014 y el secuestro de un croata, que el EI afirma haber decapitado.

Los ataques, incluido en El Cairo, se recrudecieron desde julio de 2013, cuando las fuerzas armadas destituyeron al presidente islamista Mohamed Mursi, detenido y condenado a muerte, y reprimieron sangrientamente a sus partidarios.

Desde el golpe de Estado de julio de 2013, las fuerzas de seguridad mataron a más de 1 400 manifestantes y detuvieron a 15 000 militantes o simpatizantes islamistas.

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