23 de mayo de 2016 12:01

En medio de protestas, canciller de Brasil llega a Argentina para iniciar una nueva era en la relación bilateral

Un centenar de manifestantes, ubicicados en las afueras de la cancillería en Buenos Aires, gritaron consignas contra José Serra. Foto: EFE

Un centenar de manifestantes, ubicicados en las afueras de la cancillería en Buenos Aires, gritaron consignas contra José Serra. Foto: EFE

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Agencia AFP

El nuevo canciller brasileño, José Serra, se reunió este lunes 23 de mayo con su par argentina, Susana Malcorra, ante la protesta de un centenar de personas que le gritaron “golpista”, en un primer encuentro oficial que simboliza la sintonía que buscan dos gobiernos afines en América Latina.

Serra será recibido más tarde por el presidente Mauricio Macri aunque se desconoce los alcances de estas reuniones cuyas agendas no han sido divulgadas a la prensa.

“Fuera Temer, fuera Serra”, entonaron en portugués un centenar de manifestantes en las afueras de la cancillería en Buenos Aires.

Malcorra sorprendió a los presentes al recibir a Serra en las afueras del Palacio San Martin, donde tras las rejas perimetrales y con un despliegue policial, se pudo ver el saludo diplomático entre ambos cancilleres.

Con carteles que mostraban la foto de Serra con la leyenda, “Se Busca- Golpista”, los manifestantes esperaron al canciller brasileño desde temprano. En la protesta había varios brasileños residentes en Argentina y otros militantes de agrupaciones de izquierda del país anfitrión.

Serra es una de las figuras prominentes del gabinete del exvicepresidente y actual jefe de Estado interino Michel Temer, quien detentará el poder mientras el Senado juzga a la presidenta suspendida Dilma Rousseff por supuesta manipulación de las cuentas públicas.

Durante el desarrollo de la crisis política brasileña, Argentina expresó confianza en la solidez de la democracia del país vecino, su principal socio comercial en la región, y en medio de su postura sobre todo cauta, consideró que el cambio podía ser una “oportunidad” para refundar el Mercosur.

La reacción del gobierno de centroderecha del presidente Mauricio Macri frente a la crisis brasileña le valió críticas de los frentes opositores de izquierda, que vieron en las declaraciones oficiales lo que consideran “un reconocimiento al golpe institucional” contra Rousseff.

El nuevo canciller brasileño, José Serra, anunció el miércoles pasado un cambio de rumbo en la política exterior que priorizará los intereses económicos del país y no estará anclada en afinidades ideológicas o partidarias.

Serra, dos veces candidato presidencial por la socialdemocracia, dio por inaugurado el golpe de timón de la diplomacia del mayor país de América Latina con un discurso crítico a la gestión de la presidenta izquierdista Dilma Rousseff.

“La diplomacia volverá a reflejar de manera transparente e intransigente los legítimos valores de la sociedad brasileña y los intereses de su economía al servicio de Brasil como un todo y no más las conveniencias y las preferencias ideológicas de un partido político y de sus aliados externos”, dijo Serra.

“La gestión tendrá los ojos puestos en el futuro y no en los desaciertos del pasado”, señaló.

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