29 de diciembre de 2017 00:00

La falta de recolección de basura afecta a miles de personas en Quito

En la calle El Tablón, en el sur de Quito, la basura está desperdigada y no hay servicio de recolección. Mientras que en la av. La Gasca (norte), los transeúntes deben sortear la basura. Fotos: Armando Prado y Alfredo Lagla/EL COMERCIO

En la calle El Tablón, en el sur de Quito, la basura está desperdigada y no hay servicio de recolección. Mientras que en la av. La Gasca (norte), los transeúntes deben sortear la basura. Fotos: Armando Prado y Alfredo Lagla/EL COMERCIO

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Evelyn Jácome Redactora (I)
njacome@elcomercio.com

Son 16 días desde que el rostro de la ciudad cambió. Los contenedores repletos y rodeados de fundas de basura empezaron a ser parte del paisaje del norte y sur de Quito. Desde el 12 de diciembre, la flota de 116 vehículos con la que realizan la recolección comenzó a presentar averías frecuentes, lo que afectó el servicio.

La empresa ofreció normalizar la recolección hasta el 18 de diciembre. Sin embargo, eso no ocurrió. Hoy, 12 días después, el problema no se soluciona, y la situación se volvió caótica, a decir de Marco Ponce (SUMA), concejal miembro del Directorio de Emaseo.

Ponce asegura que en la última sesión, antes de Navidad, el Directorio en pleno le dio como plazo máximo el 8 de enero al Gerente de Emaso para que presente la solución.

“La situación se le salió de las manos a la empresa. Yo he pedido en cinco ocasiones la destitución del Gerente General, pero el Alcalde muestra una indolencia absoluta frente al problema”, dice a pesar de que ha sido quien tradicionalmente apoya al Burgomaestre.

Asegura que pidió un informe al Gerente de Operaciones sobre el estado de la flota, quien le respondió que el 70% estaba operativo. “Pedí también su destitución, por mentirle al Concejo.(...). Hasta donde supe la semana pasada tenía el 28% de la flota funcionando y el resto parado”.

Emaseo envió un comunicado en el que asegura que más del 70% de la maquinaria de Emaseo cumplió su vida útil. “Se han realizado esfuerzos para que esta problemática no afecte a la recolección. El 25 de diciembre, ocho de los 19 camiones de carga lateral sufrieron daños mecánicos, por lo que no pudieron realizar las rutas determinadas”.

En la av. La Gasca (norte), los transeúntes deben sortear la basura. Foto:  Alfredo Lagla/EL COMERCIO

En la av. La Gasca (norte), los transeúntes deben sortear la basura. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO

La afectación directa con los ocho camiones dañados, según los cálculos de Emaseo, alcanza a 186 000 habitantes.

Sin embargo, explica que los otros 57 vehículos de carga posterior funcionan con normalidad y que en las próximas semanas adquirirá cinco recolectores nuevos y una caja compactadora, a lo que se sumarán 310 personas para barrido y recolección, quienes doblarán los horarios de recolección para reforzar el servicio.

Según Ponce, probablemente para la primera semana de enero habrá menos unidades en operación, porque los camiones se dañan, y en invierno el problema empeora ya que el agua hace que el contenedor pese más y dañe el sistema.

“Desde hace tres meses se ha solicitando el alquiler de volquetas hasta que lleguen los nuevos vehículos de carga lateral, pero apenas ahora se lo está haciendo”, dice Emaseo.

Desde el miércoles se incorporaron 32 volquetas para la recolección, dentro de las cuales están 17 volquetas de las empresas públicas y administraciones zonales. Y desde hoy se incorporarán 30 adicionales. En total, suman 62.

Pedro Freire
, edil y miembro del Directorio de Emaseo, dice que se analizan alianzas estratégicas con empresas privadas o públicas. La basura, dice, es el principal problema de Quito.

Daniel Hidalgo, profesor de Ingeniería Ambiental de la UDLA, explica que si se deja la basura sin recoger por mucho tiempo, esta se descompone y genera lixiviados, un líquido contaminante. El proceso de putrefacción genera gases y debido a la fermentación de la basura proliferan bacterias patógenas que pueden transmitir enfermedades sobre todo gastrointestinales.

Hidalgo explica que las moscas se paran sobre los lixiviados, y llevan esas bacterias en sus patas a los alimentos y pueden trasmitir infecciones.

Añade que existe una corresponsabilidad por parte de la ciudadanía y que hace falta que el Municipio emprenda campañas de concientización para disminuir la generación de residuos y reciclar.

Para Eduardo Espín, director de Ingeniería Ambiental de la Universidad Central, toda campaña de sensibilización debe ir acompañada de sanciones para quienes, por ejemplo, coloquen desechos indebidos en los contenedores. Incluso, dice, es tiempo de analizar la posibilidad de tener un sistema de recolección que esté en manos de la empresa privada.

El problema, para Diego Hurtado, investigador de la Universidad Central, radica en la falta de políticas que incentiven la disposición diferenciada. Se debería plantear, dice, emprendimientos que busquen reducir la cantidad de basura. Hurtado habla de crear microempresas de reciclaje o composteras, como se hace en el barrio Solidaridad, en Quitumbe, y en el sector de La Isla, en Las Casas.

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