21 de December de 2009 00:00

Primero, cambio personal

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Miguel Rivadeneira V.

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Mucho ruido y pocas nueces en vísperas de Navidad.  Se habla tanto y se soluciona poco que se repiten y se profundizan los problemas. Definitivamente, no habrá cambio institucional si primero no existe una transformación personal.  Daría la impresión de que se vive en dos países. El real, de la crisis hoy en la oscuridad, y el imaginario, la mayoría obnubilada con el ‘marketing’ político y la propaganda oficial, aunque la situación se ahonde por el desempleo, la falta de oportunidades y la crisis eléctrica que afecta más a las clases media y baja, a los pequeños negocios y a los hogares.

No se pueden negar los grandes avances y el mejoramiento en determinados campos (la vialidad). Mas, la polarización de posiciones, la confrontación permanente y hasta actitudes de odio, que constituyen un mal ejemplo, en lugar de arreglar los problemas urgentes llevan a un estado de violencia.  Lo grave es la dificultad para lograr un cambio de actitudes en todos.   En el poder no existe voluntad para rectificar las actuaciones.  Defienden con capricho a funcionarios ineptos y que le mintieron al país en la crisis eléctrica y a otros que han protagonizado escándalos de corrupción y unos están en la cárcel. ¿Esta es la anunciada “meritocracia” o es mediocridad que tanto critican a otros?

Todos cometemos errores como seres humanos pero es hora de decir basta y rectificar a tiempo. Dejar la intolerancia, la prepotencia, la pretensión de imponer todo y buscar acuerdos nacionales mínimos con diálogos civilizados. En el periodismo actuar con responsabilidad, objetividad y rigurosidad profesional. Otros dejar de pensar solo en los intereses personales y grupales. Se discute una ley vital  –si no cambia la educación no soñemos en una transformación- y a unos no les importa y a otros solo sus derechos (sueldos y escalafón), por legítimos que sean.

Cambio personal para que las élites se preocupen más de los actuales problemas y pierdan el miedo a expresarse más activamente. Cambio de actitudes de las personas para que pensemos en función de las futuras generaciones y no dejarles un mundo convulsionado e irresponsable que está terminando el planeta, que se refleja en el calentamiento global y en el cambio climático.

Cambio para defender la vida. Preservar el agua, la luz,  el alcantarillado, etc. y no seguir a espaldas de la realidad. Poner fin a la irresponsabilidad en todos los sectores, público y privado, de seguir consumiendo electricidad con exageración cuando se mantienen los cortes. Los adornos y figuras de Navidad son preciosos y deben exhibirse pero hoy la situación obliga a limitarse y no desafiar las noches y hasta madrugadas con las luces encendidas. Así aparecen edificios públicos, iglesias y residencias particulares. Cómo se puede reclamar al resto si primero no cambia la persona.

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