4 de abril de 2017 00:00

El cambio de guardia devino en una celebración de Alianza País

Moreno saludó a los militantes que estuvieron en la Plaza Grande, ayer, durante la ceremonia de cambio de guardia presidencial. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

Moreno saludó a los militantes que estuvieron en la Plaza Grande, ayer, durante la ceremonia de cambio de guardia presidencial. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

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Ana María Carvajal
Redactora (I)
politica@elcomercio.com

Entre empujones y gritos, los simpatizantes del virtual ganador de las elecciones presidenciales de Ecuador intentaron abrazarlo y tomarse fotos con él, sobre la calle García Moreno, al pie del Palacio de Carondelet.

Lenín Moreno decidió bajar del balcón y cruzar desde el extremo norte hasta el extremo sur de la casa de Gobierno, junto a su compañero de fórmula, Jorge Glas, para festejar junto a la gente que acudió al cambio de guardia, la ventaja que los separa del binomio contendor: Lasso-Páez.

El orden con el que había empezado la jornada en la que cada lunes los Granaderos de Tarqui hacen su relevo, se alteró completamente por la euforia de los militantes de Alianza País. Aunque la banda seguía tocando, desde la Plaza Grande era difícil identificar qué tema sonaba. Eran más fuertes los gritos de “Lenín, presidente” y la música que se escuchaba desde los altoparlantes ubicados en el Palacio.

El público que acudió a saludar a Moreno no llenó la Plaza Grande y no todos quisieron acercarse. Pero los que decidieron hacerlo, no se frenaron por empujones ni pisotones. Un grupo se cayó cuando el exvicepresidente pasaba justo por el centro del Palacio.

Arriba, en el balcón, el presidente Rafael Correa disfrutaba y tomaba de vez en cuando el micrófono para preguntar: “¿Alguien sabe en dónde está el Presidente electo?”. Como en una fiesta, aplaudía al son de la música y, dependiendo de la canción, hasta bailaba al ritmo de reggaetón.

Mientras Moreno sonreía y saludaba con la mano en medio del tumulto, Correa reía con José Serrano, asambleísta nacional electo.

De los balcones de Carondelet colgaban banderas de Ecuador, que son su adorno en los lunes de cambio de guardia. Pero la fiesta por los “cuatro años más” rompió la formalidad con la que había iniciado todo, a las 11:00.

A esa hora, una voz pedía silencio. Y, de repente, las dianas sonaban y los Granaderos de Tarqui marchaban totalmente sincronizados y hacían su paseo por la Plaza Grande, ante la atenta mirada del público, entre quienes se encontraban los estudiantes del Colegio San Pedro Pascual, al pie del Palacio de Carondelet.

Arriba, Correa, Glas y Moreno se habían tomado de las manos y las habían elevado en señal de victoria. Y coidearios -como la asambleísta electa por Azuay, Doris Solíz: la secretaria de Gestión la Política, Paola Pabón; la excanciller María Fernanda Espi­nosa- sonreían junto a ellos.

Juntos cantaron el Himno Nacional, la canción Patria tierra sagrada y luego escucharon el Himno a Paquisha. Compartieron con Gabriela Montaño, presidenta de la Cámara de Diputados de Bolivia, que estaba de visita.

Esa solemnidad empezó a romperse cuando la banda tocó Esta es mi tierra linda el Ecuador y empezó a desfilar por la calle García Moreno. Luego, Lenín Moreno tomó el micrófono para cantar el Cumpleaños feliz adelantado a Correa, quien llegará a los 54 años este jueves.

La sorpresa no era únicamente la canción, sino que también hubo un pastel con crema verdeflex, para que Correa lo mordiera. Él incluso bromeó con lanzarlo a los militantes que abajo reían y festejaban sus bromas.

Además, hubo gente que les pedía a él y a Moreno que cantaran. Los ‘conciertos’ desde el balcón de Carondelet se volvieron populares entre los seguidores de Alianza País.

No hubo mayor lugar para los discursos formales, como el día de elecciones. Moreno tomó el micrófono para decir que seguirá en la línea de “favorecer a los más pobres de la patria”, aunque ofreció ser un Presidente para todos.

“Jamás, jamás habrá corazón más agradecido que el de este ciudadano que ustedes han elegido Presidente de la República. Cuando el pueblo permite a un ciudadano que le sirva con cariño, con esfuerzo, con amor a la patria, el que queda debiendo es el Presidente”, dijo Moreno.

Y agradeció a Glas y a su esposa, Cynthia Díaz, a Correa y, especialmente a su esposa, Rocío González, por haber estado junto a él en la campaña y por asumir la Misión Manuela Espejo, ahora como virtual primera dama.

El recorrido, entre guardaespaldas y policías del Grupo de Intervención y Rescate fue, en cambio, su agradecimiento para sus electores.

Gracias a la vida, de Violeta Parra, pero en la voz de Mercedes Sosa; Ojalá, de Silvio Rodríguez y otros temas de la nueva canción latinoamericana sonaban mientras Moreno entraba nuevamente, tras su paseo por el frente del Palacio, y sus acompañantes dejaban poco a poco el balcón.

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