22 de enero de 2016 00:00

Un estudio certifica la calidad del agua tsáchila

En algunos barrios de la ciudad como en el Proletariado, los vecinos se abastecen del agua que se extrae de pozos. Foto: EL COMERCIO

En algunos barrios de la ciudad como en el Proletariado, los vecinos se abastecen del agua que se extrae de pozos. Foto: EL COMERCIO

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Bolívar Velasco

Los resultados del análisis a la calidad del agua potable que consumen los hogares de Santo Domingo llegaron en un momento de insistentes reclamos por el mal servicio.

La Empresa de Agua Potable y Alcantarillado publicó a principios de este mes un informe en el cual señala que el líquido cumple los estándares de calidad, es decir, que el agua es óptima para beberla. A esa conclusión se llegó luego de haber aprobado los estudios bromatológicos y microbiológicos de la Norma Técnica Ecuatoriana Inen 1108:2014.

Ese análisis fue hecho por la estatal Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa). Para la prueba se utilizaron 15 frascos de 500 y 100 milímetros de agua, a los cuales se evaluaron parámetros como turbiedad, cloro residual, coliformes fecales, entre otros. Pero el resultado del último indicador es preocupante.

Según la Arcsa, la calificación fue de 1,1, que es el límite máximo permitido por la norma, con lo cual aprueba ese parámetro. No se sabe si las heces fecales son de personas o animales, explica el biólogo Javier Valencia, quien analizó los resultados. Para este profesional, los coliformes fecales son un indicador de contaminación biológica.

No obstante, la Arcsa considera en el informe que pese a ese resultado sí se cumple con la norma técnica.

La Empresa de Agua detalla que el estudio corresponde a muestras aleatorias que se tomaron en distintos hogares de la ciudad y que no reflejan necesariamente la situación de todos los 50 000 usuarios de la entidad.

El gerente Freddy Sánchez asegura que cuentan con un laboratorio químico de alto nivel, que en el 2015 fue readecuado para mejorar los procesos de potabilización y certificación de la calidad del líquido vital, conforme lo exige el Inen.

La inversión supera los USD 25 000. En esas instalaciones “se realiza diariamente la toma de tres muestras de agua potabilizada, que son analizadas a través de pruebas de laboratorio que permiten constatar la calidad del agua que se distribuye a la ciudad”, refiere un comunicado.

Sánchez afirma que los demás parámetros estudiados también son importantes para establecer si el agua es la más adecuada para el consumo. Por ejemplo, la turbiedad arrojó niveles que oscilaron entre 0,50 y 1,65 de un máximo aceptable de cinco. En el cloro residual el rango fue de 1,2 y 1 de un límite permisible de 1,5.

Teresa Bolaños preside la flamante Asociación de Consumidores de Agua Potable, que reclama por el alza de las tarifas que se cobran por el metro cúbico. También se queja por la calidad del líquido.

El 12 de enero pasado, en la primera reunión del gremio, se exhibieron fotografías donde se observan filtros de agua que, al parecer, contenían una gran cantidad de sedimento.

Bolaños refirió en ese entonces que no pueden asegurar si se trata de residuos de heces, pero pueden constituir una prueba para demostrar cómo llega el agua a los hogares.

Precisamente ayer, la Asociación presentó una acción legal en la Defensoría del Pueblo para que se investiguen estas anomalías.
La presencia de coliformes fecales en el agua que se lleva a los hogares de Santo Domingo no es un problema reciente.

Aunque este caso no se relaciona con el Municipio, en el 2011 la Empresa de Agua Potable reportó que en el agua de los tanqueros que se abastecen de un chorro en las vías a Quito y Las Mercedes se hallaron rastros de heces fecales de ganado. Los técnicos de la entidad presumieron en que el agua que baja de las montañas, al parecer, se mezclaban con las heces de los animales.

Se hizo un operativo y se suspendió la distribución en esos vehículos.

Este problema no solo es de Santo Domingo. En el 2013, el Instituto Nacional de Estadística y Censos consultó a 21 303 hogares ecuatorianos de cinco ciudades sobre la calidad del agua que bebían. El 8,33% de los encuestados respondió que no era la adecuada.

El médico familiar Nelson Muela habla de las consecuencias de consumir agua bajo esas condiciones. Comenta que la mayoría de enfermedades infecciosas y parasitarias se deben al uso y consumo de agua insalubre.

En Santo Domingo se registraron 9 000 casos de enfermedades producidas por la mala calidad del agua en el 2015.

Según la Dirección Provincial de Salud, los casos comunes fueron las diarreas, tifoideas y gastroenteritis.

Por eso, Muela sugiere que en las casas se tengan al menos dos filtros para contrarrestar la contaminación.

En contexto
El informe sobre la calidad del agua en Santo Domingo fue emitido en septiembre del 2015. En julio de ese mismo año la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria hizo los análisis del líquido vital luego de que se tomaron muestras aleatorias en varios hogares de la urbe.

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