7 de julio de 2017 00:00

Tras 24 años, la caja común en los buses de Quito no se consolida

La entrega de tiquetes garantiza que el pasaje de los pasajeros irá a una caja común; esto debería evitar los ‘correteos’. Foto: Galo Paguay/EL COMERCIO

La entrega de tiquetes garantiza que el pasaje de los pasajeros irá a una caja común; esto debería evitar los ‘correteos’. Foto: Galo Paguay/EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Redactora (I)
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Con una mano sostiene el volante y con la otra cobra el pasaje. El mismo conductor de un bus de transporte hace las veces de cobrador, invade carril exclusivo y compite con una unidad de otra cooperativa, que hace el mismo trayecto por la av. Maldonado. Este es el tipo de situaciones que se busca eliminar con la caja común.

Desde 1993, con la creación del Plan de Racionalización del Transporte en Quito, las últimas seis administraciones municipales han trabajado por implementar la caja común, como un sistema que ayude a mejorar el servicio y que motive a las operadoras a tener una visión empresarial del transporte. Así explica César Arias, consultor en temas de movilidad.

La caja común busca que todo el dinero recogido por los distintos buses de una cooperativa vayan a una sola cuenta, y se reparta de manera equitativa entre las unidades. Así, los conductores evitarían el ‘correteo’ y brindarían un mejor servicio a los usuarios, según Sergio Garnica, miembro de la Comisión de Movilidad del Concejo Metropolitano.

Este sistema no solo se basa en la entrega de tiquetes a los pasajeros, sino que toma en cuenta cinco parámetros.
El primero es la estructura organizacional, es decir, que la cooperativa cuente con RUC, gerente, presidente, responsable de operaciones y de mantenimiento, capacitaciones y afiliación del conductor.

El segundo parámetro tiene que ver con la elaboración de un plan operativo: rutas establecidas, tablas de trabajo, registro de tiempos.

Un tercero es contar con un plan de mantenimiento considerando el control preventivo, el rendimiento por unidad, entre otros aspectos.

El cuarto parámetro gira en torno a la recaudación centralizada, que mide el plan de recolección de lo recaudado, lleva un control de ingresos por ruta y por bus, y se deposita todo en una sola cuenta.

El quinto: una correcta distribución de los ingresos. Así lo hace la Cooperativa Catar, que cuenta con 121 buses. Martha Rivera, cobradora de la unidad 103, comenta que el lunes, por ejemplo, entregó 750 boletos de adulto y 190 de tarifa especial. Esa misma noche depositó USD 209, 60.

Garnica asegura que con el plan de compensaciones que se aplicó en Quito desde el 2015, se logró aumentar el número de cooperativas que ­aplican este sistema.

Según la Secretaría de Movilidad, de los 100 puntos que debía reunir un bus, 55 tenían que ver con la aplicación de la caja común. En el primer semestre de entrega de compensaciones, de las 47 cooperativas solo 26 contaban con caja común. En el tercero llegó a 45. Aún está pendiente el informe del último año. Hoy, cerca del 90% de cooperativas tiene caja común, pero no todas aplican los cinco parámetros ya mencionados.

Según Carlos Páez, concejal de Quito, el 31 de diciembre del 2013 era la fecha tope para la aplicación de la caja común, según la Ley de Tránsito.

Páez asegura que cuando fue secretario de Movilidad se estableció un proceso de asistencia técnica y acompañamiento del Municipio a los empresarios del transporte, pero hasta el momento no se ha avanzado. La caja común para cada ­operadora, dice Páez, es una herramienta. El siguiente paso es lograr un sistema único de recaudación.

Es lo que Darío Tapia, secretario de Movilidad, llama una gran caja común para Quito. Propone que el Municipio se encargue del sistema integrado de recaudación, a través de un fideicomiso. El pago se haría con tarjeta y el dinero se redistribuiría entre las operadoras.

La ordenanza está por aprobarse este mes, en segundo debate Se espera contar con ese sistema luego de un año en los corredores centrales, pero extenderlo más tarde a los buses urbanos. Tapia asegura que será una concesión del Municipio y que superará los USD 65 millones.

Tapia asevera que la caja común, además, sirve para bajar los costos y eso permite aumentar la rentabilidad. Sin gastos ­innecesarios -dice- se puede evitar un alza del pasaje.
En la ordenanza que será debatida en próximos días,Garnica dice que se dará un plazo para que el 100% de las unidades apliquen este sistema y el servicio pueda dar ese salto.

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