2 de febrero de 2017 00:00

El 12% de buses no cumple parámetros de calidad en Quito

Paúl Rivas  / el COMERCIO Los buses rebasan en el  sector de la avenida Napo, frente al colegio Montúfar, en el sur de Quito.

Los buses rebasan en el sector de la avenida Napo, frente al colegio Montúfar, en el sur de Quito. Foto: Pául Rivas / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

A 18 días de cumplirse dos años del plan que permite entregar compensaciones monetarias a los transportistas de buses urbanos que brindan un servicio de calidad en Quito, un 12% de la flota no cumple con los parámetros de calidad.

Hasta agosto del 2016 (último dato oficial del Municipio) se desembolsaron USD 33,9 millones en compensaciones a quienes cumplen parámetros de calidad establecidos por el Cabildo en el plan de fortalecimiento de transporte urbano.

Estos son buen trato al usuario, implementación de la caja común, respeto de los límites de velocidad, cumplimiento de los índices operacionales, respeto a las paradas, respeto a los usuarios con movilidad reducida, limpieza, sistema de información al usuario y espacios asignados para personas con discapacidad.

En promedio, de los 2 385 buses urbanos evaluados trimestralmente, el 88% recibe una compensación económica entre USD 450 y 1 000 cada mes, señala el último informe de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). El 12% no recibe la compensación.

Estos montos se entregan en función del cumplimiento de un porcentaje mínimo establecido. No se requiere el 100%.

De acuerdo con el artículo 10 del instructivo SM-004-2015, que sirve de referencia para evaluar los buses, las unidades fiscalizadas deberán cumplir con un 75%, mínimo, de los parámetros de calidad acordados. En el caso de la caja común se admite un 35%.

Para los transportistas, esa diferenciación es válida, porque en ocasiones se presentan situaciones que salen de su control. Jorge Yánez, presidente de la Corporación de Movilidad Urbana de Quito, expresó que a pesar de las inversiones para mejorar el servicio, ciertos conductores no tienen vocación para servir.

Ante esto, el dirigente expresó que se debe concretar el plan acordado con el Cabildo para impartir capacitación a los choferes de los buses.

José Santamaría, presidente de la Cámara de Transporte Urbano de Quito, agregó que la mejora en el servicio depende tanto de transportistas como de pasajeros. Además, justificó la compensación porque se evitó que la tarifa aumente.

A diario, en Quito se realizan 2,2 millones de viajes. De estos, en 1,7 millones se paga USD 0,25 (tarifa completa) y en el resto, la mitad (0,12), según la Encuesta de Movilidad.

Estos valores están vigentes desde hace 14 años. Antes eran competencia del Gobierno Central y desde el 2014, la fijación de las tarifas está a cargo del Municipio de Quito, recordó Darío Tapia, secretario de Movilidad. Explicó que desde entonces se han establecido criterios de valoración y se han hecho controles que antes no se realizaban. “Ahora los transportistas saben que deben dar un buen servicio”.

A pesar de la inversión del Municipio, los usuarios siguen sorteando periódicamente los mismos problemas: viajar apretujados, expuestos a frenazos o maniobras bruscas, ser ignorados en las paradas, no tener certeza de a qué hora se podrá abordar un bus…

Nueve de cada 10 usuarios consideran que la calidad del servicio de transporte urbano en Quito no ha cambiado, según la encuesta de percepción realizada por la veeduría encargada de verificar la aplicación del plan de mejoramiento del transporte urbano y por la Universidad Central. La encuesta fue realizada en julio, agosto y septiembre del 2016 a 2 000 usuarios.

Los contratiempos se presentan desde antes de viajar en bus. Beatriz Loor, quien se moviliza desde Carcelén hasta la av. América, comentó que tomar una unidad, en horas pico, resulta “todo un matadero”. Por esto consideró que se debe fortalecer los controles para que se cumpla el convenio.

Carlos Concha, estudiante universitario y usuario de buses, comentó que los conductores no respetan la capacidad permitida de pasajeros en los buses y suben a más gente.

Para Cristóbal Buendía, integrante de la veeduría encargada de verificar el cumplimiento de este plan, los resultados esperados en este servicio no son palpables debido a que hay permisividad en las evaluaciones de los transportistas. Se entregan compensaciones en función del cumplimiento de parámetros que ya se encuentran regulados por la ley y no existe el suficiente personal para hacer el seguimiento a las 2 385 unidades que circulan en la urbe. “Los indicadores que se evalúan son parte de la cotidianidad”.

Darío Tapia comentó que los cambios obtenidos hasta ahora en este sistema de transporte no han sido radicales. La veeduría encargada de verificar el cumplimiento de este plan de mejoramiento del transporte urbano no ha sido imparcial. “Hay que preguntarse si en verdad ellos están siendo neutrales”.

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