21 de septiembre de 2017 00:31

Los buses del Corredor Central Norte tienen 12 años

Un bus articulado del Corredor Central Norte recibe mantenimiento en el galpón de la estación de La Ofelia. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

Un bus articulado del Corredor Central Norte recibe mantenimiento en el galpón de la estación de La Ofelia. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

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Andrés García
Redactor (I)
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La flota de buses del Corredor Central Norte (CCN) podría ser renovada. Las unidades tienen 12 años de servicio y se buscan alternativas entre los operadores de la troncal y el Municipio para esa reposición, una vez que se extendió el contrato de servicio por un año más, hasta mayo del 2018.

El CCN cuenta con 73 articulados que hacen el trayecto desde El Playón de La Marín hasta la estación de La Ofelia. En el corredor también prestan su servicio 165 buses alimentadores, según datos proporcionados por Ney Jiménez, presidente del comité de Administración del CCN, que lo conforman tres operadoras privadas: Catar, Conetra y Consorcio GlobalTrans.

La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), ha inspeccionado en la vía pública a 148 unidades, entre articulados y buses del CCN. De ellas, 38 fueron citadas por sus niveles de opacidad y tuvieron que ser evaluadas en los centros de revisión municipales, indicó Francisco Arauz, director de Fiscalización de la AMT.

El funcionario agregó que tres unidades del CCN fueron retenidas por no cumplir con los parámetros de calidad.

Actualmente, la dirigencia del CCN negocia con el Municipio la renovación del contrato de operaciones, que expiró el pasado 19 de mayo de 2017, luego de 12 años de vigencia. Para que no se afecte a los usuarios y continúe el servicio, se firmó una adenda que amplió el plazo de prestación hasta el 20 de mayo de 2018. Desde entonces, el Municipio reforzó la flota con siete biarticulados y tres articulados, por lo que reciben una compensación económica del corredor.

Entre los temas que se abordaron para la renovación del contrato, se planteó una modificación de la organización estructural del CCN y de la red de servicio. Otro de los puntos fue el mejoramiento de la infraestructura física en las paradas y la renovación del equipo de rodaje en el corredor.

De hecho, uno de los inconvenientes que deben sortear los usuarios es el mal estado de muchas paradas. Así lo aseguró Freddy Ojeda, que diariamente aborda las unidades en la estación del Seguro Social y avanza hasta el norte de Quito. “En algunas paradas he visto filtraciones de agua. Cuando llueve y en las noches se complica la situación”, manifestó el usuario.

Para mejorar el equipo de rodaje, desde el CCN se maneja la opción de adquirir 60 nuevos articulados, siempre que se concrete la negociación. La actual flota que opera en Quito tiene 12 años de servicio y existe un “desgaste natural”, señaló Jiménez. En total, 120 conductores están a cargo de manejar estas unidades.

Cada bus articulado a diésel, explicó el dirigente, está avaluado en USD 380 000, por lo que se requeriría una inversión que bordea los USD 24 millones para concretar esa operación. Agregó que también se planteó la opción de adquirir buses eléctricos, pero la inversión sería más costosa.

Jiménez considera que para renovar la flota y mejorar la calidad del servicio es necesaria una revisión tarifaria. “Necesitamos un cambio estructural, de lo contrario no mejorará la situación”, sostuvo.

Tras firmar la extensión de las operaciones por un año más, los transportistas acordaron un programa de mantenimiento intensivo en la flota de articulados. 22 personas, entre técnicos, mecánicos e ingenieros, cumplen con los chequeos preventivos y correctivos en los patios de La Ofelia.

Datos del corredor dan cuenta que 110 000 pasajeros se movilizan diariamente en este sistema. Jiménez indicó que sumando el recorrido que realizan todas las unidades de la línea troncal se cubren mensualmente 365 000 kilómetros.

El pasado 11 de septiembre de 2017, cuando se iniciaba el operativo de regreso a clases, un articulado del Corredor Central Norte (CCN) sufrió un desperfecto en su sistema de frenos a la altura de la av. América y Colón, en el norte de Quito. Mientras la unidad recibía auxilio mecánico, los frenos se desactivaron y el articulado se resbaló, ocasionando la muerte de una persona y dejó con heridas a una mujer. Además, provocó daños en dos buses.

Tras el accidente, Julio Puga, director de Operaciones de la AMT, indicó que se envió un informe de lo ocurrido a la Secretaria de Movilidad y, de ser el caso, podría terminar en una sanción a la operadora o la unidad involucrada en el siniestro.

El accidente se produjo dentro del plazo de 30 días que el alcalde Mauricio Rodas dio para que se mejore la calidad del transporte público.

En contexto

En mayo pasado se firmó un nuevo acuerdo que permite extender la operación del Corredor Central Norte durante un año más, luego de que finalizara el contrato que permitió la administración privada para la gestión del transporte.

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