19 de December de 2009 00:00

La buena mesa y los paisajes de Máncora atraen al ecuatoriano

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Gabriela Muñoz. Enviada  a Perú

Fotografiar a los lobos marinos sumergiéndose  en el mar. Mirar a corpulentos y bronceados hombres mostrar orgullosos los  pescados  que utilizan para preparar el cebiche. Ese es  el    plato insigne de los peruanos.  Se lo sirve con ají, sal y trozos de un camote dulce y anaranjado.  

En los bares de los hoteles de Máncora, norte de Perú,  expertos en preparar  cocteles muestran sus destrezas en la elaboración del pisco sour (aguardiente con jarabe de goma, limón, clara de huevo y hielo).

Luego de la degustación, se  puede descansar en cómodas habitaciones. Hay   hamacas para disfrutar de la brisa de la playa.  

En Máncora, la gastronomía, los paseos en yate y la variedad de los hoteles atraen cada vez más a turistas de Quito, Guayaquil, Loja, Machala y de otras ciudades. La zona está  a tres horas en  carro desde Machala.

José Armijos es un ejecutivo lojano que este año  viajó  con su familia a esas playas. “Es un paseo incomparable. Puedes ir en carro, sin problema. Las vías  están en buen estado.  La comida es sabrosa y  barata. El cebiche no cuesta más de USD 5”.

Otro lojano, Luis Berrazueta, detalla que cerca de Máncora están las playas Viyachito y  Los Órganos. “Fui  con mi familia el pasado feriado de Carnaval, en febrero. La pasé bien”. Ese mes es temporada alta en Máncora.

Un informe difundido por el Ministerio de Turismo y Comercio Exterior de Perú indica que la afluencia de ecuatorianos aumenta cada año.

En febrero de 2007, por ejemplo, viajaron 171 personas a Máncora. En febrero del año pasado, la cifra subió  a 555. Este año,  1289 ecuatorianos fueron a esta ciudad  durante el feriado de Carnaval. Esta cifra significa el 62,88% de turistas extranjeros que viajaron a esas playas.

En total, de enero a octubre de este año 4 318 ecuatorianos estuvieron en Máncora.

Martín Pérez, ministro de Turismo de Perú, informó que uno de los acuerdos del Plan Binacional, que se impulsa luego de la firma de la paz, es fomentar el desarrollo turístico. 

“La infraestructura hotelera en Máncora es buena, al igual que el servicio y las vías. Esto ha permitido fortalecer el turismo”.

Taty del Carpio, dueña del Hotel Casa de Playa,   agrega que la dolarización es otro factor. “Los precios del hospedaje atraen a  los ecuatorianos.  Acá se cobra  USD 60 por noche”.
En Máncora funcionan más de 50 hoteles y hostales. Todos tienen su característica. Hotelerier se inauguró este año.

Las paredes de sus ocho habitaciones y ocho suites están decoradas con versos de poemas dedicados al amor y al mar.

Su especialidad es el pulpo al olivo,  que se  sirve en conchas. El picante de langostinos es otra delicia. Se come con nueces  picadas y queso parmesano.   El precio de una habitación fluctúa entre USD 30 y 40.

Los propietarios son los hermanos Javier y Daniel Ruzo, hijos de la conocida Teresa Ocampo. Ella enseñó a cocinar a los peruanos a través de su programa de televisión que América TV  transmitió por más de 30 años.

A 15 minutos está el hotel DCO. Solo se pueden alojar parejas. Los pisos son de mármol, las paredes son blancas, al igual que los muebles.

En las habitaciones hay   cojines de tonos turquesa y anaranjado y jarrones de plata. Hay una zona para masajes.  El precio por noche cuesta USD 180. 

Las habitaciones instaladas en carpas son la novedad en la hostería  Vichayito. El establecimiento se reabre en  Fin de Año.

Hay 26 carpas. La mitad está reservada por ecuatorianos.  El precio del hospedaje es de   USD 150 e incluye el desayuno. 

Luis Bolaños es un quiteño que se alojará allí. “Estoy alistando maletas.  En  Máncora, la comida y la atención motivan”.

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