8 de abril de 2015 00:13

Jornada de protestas acaba con baja adhesión y varios heridos en Brasil

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Agencia DPA

La jornada de protesta convocada por sindicatos y entidades de izquierda en Brasil, que se realizó en al menos 10 estados, tuvo menos concurrencia de la esperada y culminó con ocho personas heridas y cuatro detenidas en la capital, Brasilia, donde se produjo una batalla campal entre manifestantes y policías.

Los actos, realizados en el marco del "Día Nacional de Lucha en Defensa de la Clase Trabajadora", se centraron en el repudio a un proyecto de ley que tramita en el Congreso y que flexibiliza la contratación de servicios tercerizados, tanto para empresas públicas como privadas y para cualquier actividad.

La iniciativa es rechazada por los trabajadores, que la consideran un retroceso en sus derechos laborales, por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y por el gobierno. El proyecto iba a ser votado hoy en primera instancia en la Cámara Baja, pero que a raíz de los incidentes la discusión fue aplazada. La mayor concentración tuvo lugar en Brasilia, frente al Congreso Nacional, y participaron entre 2 500 y 5 000 personas, según estimaciones de la policía y los organizadores, respectivamente.

Los disturbios comenzaron cuando los manifestantes intentaron acercar el camión de sonido a la entrada del edificio, y fueron reprimidos con gas lacrimógeno y spray de pimienta. Entre los heridos hay dos legisladores y dos policías. El diputado del PT, Vicentinho, fue alcanzado por el gas pimienta y tuvo que ser atendido por los médicos del Congreso. Por su parte, el diputado Lincoln Portela, del conservador Partido Republicano (PR), fue agredido con golpes de puño y puntapiés por manifestantes y también recibió los efectos del gas pimienta.

Asimismo, dos de los heridos tuvieron que ser llevados al hospital, uno de ellos con una herida de corte en rostro y cabeza y el otro con lesiones similares en la pierna y una mano. En tanto, en Sao Paulo, cuna de las protestas populares, entre 400 y 1.000 personas -según la policía y los convocantes, respectivamente- asistieron al acto. Cualquiera de las dos cifras es notablemente menor a la esperada por los organizadores, entre ellos la Central Única de Trabajadores (CUT), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MTS), que manejaban una asistencia de cerca de 10 000 personas.

El número de manifestantes en Sao Paulo también es marcadamente menor al del pasado 13 de marzo, cuando los mismos convocantes reunieron a unas 40.000 personas, según estimó el instituto Datafolha, en un acto en defensa de Petrobras y de la presidenta Dilma Rousseff. El presidente de la CUT en Sao Paulo, Adi dos Santos, explicó que la poca adhesión en la capital paulista de debió a que la dirección nacional de la central obrera decidió enviar manifestantes al acto en Brasilia.

El polémico proyecto de ley tiene el pleno apoyo de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) y es avalado además por el principal socio de la coalición de gobierno, el Partido del Movimiento Democráctico Brasileño (PMDB), al cual pertenecen los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. De aprobarse la llamada PL 4330, el Congreso le estaría aplicando una nueva derrota a Rousseff, cuyas relaciones con su principal aliado pasan por el peor momento desde que asumió por primera vez la Presidencia, en 2011.

Los actos fueron convocados por la Central Única de Trabajadores (CUT), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), entre otras entidades vinculadas a la izquierda del país. Otras reivindicaciones de los actos de hoy fueron la defensa de la salud pública y de la estatal Petrobras, y por "más democracia".

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