12 de December de 2014 16:50

La Navidad no es un tiempo de paz para los carpinchos de Río de Janeiro

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 6
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 0
Agencia EFE

La multitud que visita por estos días la laguna Rodrigo de Freitas, en la que todos los años se instala el mayor árbol de Navidad flotante del mundo, constituye una amenaza para la paz de los carpinchos que viven en esta importante atracción turística de Río de Janeiro.

La Navidad no es tiempo de paz ni para los carpinchos ni para el resto de la fauna de esta laguna urbana ubicada a pocos metros de la famosa playa de Ipanema desde que hace veinte años comenzó a montarse en sus aguas la gigantesca estructura con luces y efectos que cada noche atrae a miles de personas.

La presión humana se prolonga hasta bien entrada la noche, por lo que el tiempo de silencio y tranquilidad que necesitan los animales se reduce drásticamente, explicó a Efe el ambientalista Paulo Maia, responsable de la ONG "SOS Aves & Cía".

"Los carpinchos, por instinto, se defiendan de la masiva presencia de gente permaneciendo escondidos más tiempo del normal, por lo que no es tan fácil verlos por estos días", dijo el dirigente de la organización de defensa de los animales, que cuenta con 22 000 voluntarios en todo Brasil y que cuida de la población en la Lagoa de estos roedores también conocidos como capibaras o chig iros.

Pese a ello, lo cierto es que los carpinchos de la Lagoa se han convertido en una muy querida y respetada referencia de esta ciudad brasileña.

En especial, Regina, la matriarca, que estos días está dedicada a atender sus tres crías más recientes: Tom, bautizado así en homenaje a Tom Jobim; Vinicius, por Vinicius de Moraes, y Miúcha, por la célebre cantante del mismo nombre.

Este año no ha sido el mejor para esta gigante roedora. Según Maia, Regina ha sufrido un secuestro y dos atentados. "El secuestro se produjo cerca de Semana Santa, cuando narcotraficantes de la favela de Rocinha se la llevaron para hacer un asado", relató.

Tras localizarla gracias al chip que tiene implantado bajo su piel, Maia tuvo que negociar con los narcos para salvarla. No les podía ofrecer dinero, pero se las ingenió para convencerlos de que desistieran de comerse a Regina por el bien de la naturaleza.

Las agresiones son más recientes. El presidente de SOS Aves & Cía recuerda que la primera sucedió hace mes y medio, "cuando fue arponeada por un individuo que, al parecer, pretendía robarle sus crías, y la segunda hace solo semana y media y por el mismo motivo, aunque esta vez Regina sufrió una profunda herida de puñal que a punto estuvo de acabar con su vida".

Para Ziraldo Alves Pinto, un admirado escritor, dibujante y cronista de la ciudad, "Regina es un símbolo de la supervivencia de Río de Janeiro". Ziraldo cree que no es justo que las capibaras de la Lagoa no sean las mascotas de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016.

En la actualidad nueve capinchos viven en la laguna Rodrigo de Freitas, un milagro de la biodiversidad de unos 4 kilómetros cuadrados de superficie que baña barrios tan populosos como Lagoa, Ipanema, Leblón y Jardín Botánico.

En sus orillas se encuentran decenas de restaurantes, los grandes clubes de regatas, el hipódromo, una ciclovía, aparcamientos y hasta un helipuerto. Es el escenario cotidiano de diferentes actividades lúdicas y deportes acuáticos, y se disputarán allí las pruebas olímpicas de remo.

Miles de personas la visitan a diario y, ante semejante volumen de clientela potencial, se multiplican los pequeños puestos de comida.

Cariocas consultados por Efe consideran su laguna como una especie de microcosmos de sosiego en una ciudad agitada como Río. Ante la inevitable degradación del hábitat, la laguna se defiende tan solo con un canal que la comunica al mar y a los manglares que depuran sus aguas, plantados hace 25 años gracias al proyecto de conservación elaborado por el biólogo brasileño Mario Moscatelli.

Así, el porvenir de la laguna y de los corpinchos está estrechamente unido. Para Maia, "se trata de un test que tiene que aprobar la sociedad brasileña, porque lo más bonito del mundo es ver pasear a las familias haciendo miles de fotos como si estos animales fueran algo extraordinario".

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (0)