1 de diciembre de 2016 22:32

Brasil, agitado por guerra de poderes bajo el espectro del escándalo Petrobras

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Agencia AFP

Brasil se hundía el jueves 1 de diciembre del 2016 en una guerra de poderes agudizada por la confesión masiva de ejecutivos de la constructora Odebrecht, que amenaza con implicar a importantes aliados del presidente conservador Michel Temer presuntamente vinculados al escándalo de corrupción de Petrobras.

La crisis se venía acelerando con el avance de la investigación Lava Jato sobre el escándalo en la petrolera estatal y llegó a su paroxismo con el inicio de la “delación del fin del mundo” por parte de 77 ejecutivos de Odebrecht.

Las confesiones deberían revelar detalles de la gigantesca red de sobornos pagados a políticos para obtener licitaciones en Petrobras y, según medios locales, sumará más de 100 nuevos nombres de legisladores al medio centenar que ya están bajo sospecha.

El Congreso trató varias veces de poner trabas al avance de las investigaciones, pero sus tentativas se vieron frustradas por la presión política y social.

El Senado intentó el miércoles una última jugada, votando de madrugada un anexo a un proyecto de ley contra la corrupción que acababa de aprobar la Cámara de Diputados, que permite acusar a jueces y procuradores de abuso de autoridad.

La iniciativa provocó un levantamiento de lanzas en el Poder Judicial contra la que denominaron una “ley de intimidación”.

Los fiscales de la Operación Lava Jato (lavadero de autos) amenazaron el miércoles con renunciar si Temer promulga la ley, después de su eventual aprobación por la cámara alta.

El fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, se dijo “estupefacto” este jueves por las enmiendas aprobadas por los diputados.

Temer, entre la calle y los mercados

Cientos de magistrados y fiscales organizaron una protesta en Brasilia frente al Supremo Tribunal Federal (STF) , que discutía la admisión de una denuncia de corrupción contra el poderoso presidente del Senado, Renan Calheiros, un aliado del mismo partido de Temer.

El tercer hombre del Estado, que durante años consiguió esquivar la docena de investigaciones que se acumulan en su contra, fue finalmente inculpado de “peculado” (malversación de fondos públicos) en el marco de una causa de 2007 sobre el pago de una pensión a una periodista con la que tuvo una hija.

Con un fuerte apoyo en las calles en la batalla anticorrupción, el miércoles por la noche se oyeron cacerolazos en varias ciudades de Brasil y varios grupos que este año movilizaron a centenares de miles de personas a favor de la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff llamaron a manifestaciones el próximo domingo en un centenar de ciudades.

Temer, que cuenta con una popularidad de menos de 15%, trata de impulsar reformas de austeridad con el fin de recuperar la confianza de los mercados y estimular la inversión en un país que cerrará en 2016 su segundo año consecutivo de recesión.

Pero la confianza tarda en volver, las previsiones de recesión no cesan de empeorar y los mercados, que aplaudieron su llegada al poder tras el impeachment de Rousseff, se ven ahora vapuleados por la crisis.

La Bolsa de Sao Paulo sufrió el jueves un derrumbe de casi un 4% y el real se devaluó un 2,36% frente al dólar.

“Hay un ambiente político cargado, con una disputa institucional”, y “los mercados le pusieron un precio a ese escenario turbulento”, dijo a la AFP Silvio Campos, analista de la consultora Tendencias.

Silvana Batini, fiscal y profesora de derecho en la Fundación Getulio Vargas FGV, cree que la intranquilidad de los políticos y de los mercados es el precio necesario de la lucha contra la corrupción.

“Lamentablemente, no habrá tranquilidad para los políticos. La clase política estaba en gran parte capturada por organizaciones criminales”, dijo la jurista a la AFP .

“Eso tiene un impacto en la economía, pero hay que entender que se trata de un momento histórico (...) y debemos pensar en el futuro: no sirve de nada barrer esta historia abajo de la alfombra, porque más tarde esos esqueletos vuelven”, agregó.

“Es una historia dolorosa, pero liberadora”, como la de “un tumor” que hay que extraer, subrayó.

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