17 de septiembre de 2014 19:42

Tres boutiques de ropa indígena tienen sus vitrinas en el Centro

Creaciones Yanira se especializa en ropa otavaleña. Pedro Potosí es el dueño del local. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Creaciones Yanira se especializa en ropa otavaleña. Pedro Potosí es el dueño del local. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Ana Guerrero.  Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Los bordados resaltan en telas blancas, azules y negras. Las mangas en forma de mariposa, con cintas cruzadas o con randas son los diseños exclusivos de Sisa Morocho.

Oriunda de Chimborazo, de 27 años, tiene desde hace dos años su tienda de ropa femenina puruhá en el Centro de la urbe.

En la esquina de las calles Imbabura y Bolívar se exhiben las prendas. Estas son el resultado de seis años de preparación. Sisa estudió corte y confección y diseño de modas. Desde pequeña aprendió a coser, pues sus padres confeccionaban gorras y otras prendas para venderlas en las calles de la ciudad.

El padre de la joven y su hermano menor murieron en un accidente de tránsito, mientras vendían sus productos en las vías. De alguna forma, comenta Sisa, su almacén y sus creaciones son un homenaje.

Otra motivación, recuerda, fue que las mujeres de las comunidades indígenas de Chimborazo usaban las blusas propias de Otavalo, por la falta de oferta de sus atuendos.

Además de la preparación en el área del diseño, Sisa indagó con abuelos de las comunidades indígenas y consultó información sobre la vestimenta. Las “modificó y estilizó” para crear más de 200 modelos. Claro que cada vez son más e incluso, menciona, hay quienes están a la espera de que salga uno nuevo para imitarlo.

El empuje inicial para esta joven y su hermana Alegría Morocho llegó por parte del cantante Ángel Guaraca. Cuenta que él fue el primero en creer en su trabajo. Ella diseñó blusas para las bailarinas del artista. La línea de ropa de Sisa (Sumak Churay) también cuenta con anacos, fajas, accesorios y, además, calzado.

Las prendas que lució la señorita Patronato de Riobamba, Gissela Gualán, fueron diseñadas por Sisa. Los artículos se confeccionan y venden en el Centro, pero llegan a Riobamba y otros puntos del país. Cuentan con 15 modelos.

El costo de las blusas va desde USD 45 hasta 100. Una blusa de novia llega a USD 200. A Sumak Churay se une Runa Fashion, un almacén ubicado en las calles Rocafuerte y Quitora, también en el Centro de la urbe. Allí también ofrecen atuendos femeninos Puruhá, pero a diferencia de los productos de sisa, también hay blusas y otras prendas bordadas en máquina. En la tienda, donde a la par funciona el taller, trabajan Aidé Atupaña, su hermana, Curisisa Atupaña y dos hermanos más.

Aidé cuenta que el principal atractivo que ofrecen es que las clientes pueden escoger cómo lucirá su blusa: mangas largas, cortas, etc. El local tiene dos años, aunque anteriormente esta familia confeccionaba las prendas en La Ecuatoriana.

A diferencia de Sisa y sus hermanos, Aída y sus tres familiares nacieron en Quito, pero sus padres son de Chimborazo.

En Runa Fashion, una parada completa (blusa bordada a mano, anaco, faja, etc.) puede costar USD 110 y con los bordados en máquina, entre USD 85 y 90.

En la calle Chimborazo, entre Bolívar y Alianza, se imponen los diseños de las blusas otavaleñas. Pedro Potosí y Josefina Eras son los hábiles artesanos. Tienen cinco modelos de blusas y una variedad de bordados.

Decidieron radicarse en Quito desde hace cuatro años. Allí, una parada completa para mujer puede llegar a costar hasta USD 350. Pero también ofrecen prendas sueltas, como fajas desde USD 5. No deja de mencionar que este negocio tiene temporadas bajas.

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