27 de junio de 2016 00:00

Los bonos han reubicado a 47 familias en Portoviejo

Adriana Palma (izq.) forma parte del bono de Alquiler que fue solicitado por la familia de Estefanía Zambrano. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

Adriana Palma (izq.) forma parte del bono de Alquiler que fue solicitado por la familia de Estefanía Zambrano. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Pamela Castillo
Redactora
pcastillo@elcomercio.com (I)

Bolsas plásticas llenas de ropa, cajoneras, un colchón de bebé y algunos artículos de cocina son las cosas personales que Estefanía Zambrano logró rescatar de su casa, que quedó destruida por el terremoto del pasado 16 de abril.

Tras el sismo, permaneció durante dos meses en el albergue del exaeropuerto de Portoviejo junto a su esposo y a su hijo de un año. Pero tras recibir el bono de alquiler, uno de los tres incentivos económicos que otorgó el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) a los damnificados, pudo arrendar una nueva casa

La de Zambrano se convirtió en la tercera familia de ese día -jueves 16 de junio pasado- en mudarse a su nueva casa. Pero esa semana otras 15 personas lograron reubicarse gracias a los bonos del MIES, que consisten en brindar apoyo económico a los dueños de casa que alquilan o comparten su hogar a cambio de un valor solidario. Los bonos empezaron a entregarse desde mayo pasado.

Son tres modalidades de bonos. El primero es para las familias que arrienden un espacio vacío, que será ocupado únicamente por la familia. Ellos reciben USD 135 al mes.

La segunda opción es en una casa compartida, la de un familiar o de un amigo del beneficiario. En ese caso el MIES otorga USD 150 mensuales. El último es un bono de alimentación de USD 100 y que durará tres meses.

Estos pagos de bonos de Alquiler o de Acogida son válidos por seis meses, hasta que los beneficiarios mejoren su situación económica. En el caso de Zambrano, su esposo consiguió la semana pasada un empleo como soldador en la construcción del nuevo Hospital de Especialidades de Portoviejo, lo que le da la oportunidad de volver a su vida cotidiana.

Gabriela Molina, directora distrital del MIES de esa ciudad manabita, explica que la solicitud de bonos en ese sector ha sido un éxito y que, al terminarse el mes de junio, al menos 50 familias habrán sido reubicadas en sus nuevas casas. La cantidad de bonos entregados aún no está confirmada.

“Las personas que arriendan tienen que inscribirse y buscar una casa disponible y, una vez que han encontrado dónde vivir, nosotros autorizamos el pago. A quienes no tienen cómo movilizarse también les ayudamos con transporte”, dice.

Zambrano recuerda que, después del terremoto, su casa que estaba ubicada en la ciudadela La Paz, junto al río, quedó totalmente destruida y que las pocas cosas de valor que logró salvar se dañaron o fueron robadas.

“En el albergue pasaban varias personas preguntando quiénes querían aplicar a los bonos, y ahí fue que nos animamos con mi esposo. En el albergue fueron muy buenos, había comida y mucha solidaridad, estoy agradecida, pero no hay nada como tener una casa propia”, cuenta.

Para solicitar un bono de reubicación, los beneficiarios deben constar en el Registro Único de Damnificados (RUD). Quienes aún no se registran lo pueden hacer en las oficinas zonales del MIES con una copia de la cédula de todas las personas que habitaban en la casa afectada y el contrato de alquiler del lugar al que van a ir, o el acta de acogida.

Molina explica que, una vez que han sido entregados todos los requisitos, el MIES autoriza el pago, que se realiza una vez al mes en cualquier banco público o en las cooperativas de economía popular y solidaria. “Quienes cobraban el Bono de Desarrollo Humano irán de la misma manera, con el último dígito de su cédula, el día que les corresponde cobrar”.

Adriana Palma es la propietaria de dos departamentos disponibles en el barrio El Progreso de Portoviejo, y su estructura no sufrió daños a causa del terremoto. Un vecino suyo le comentó que Estéfany Zambrano estaba buscando casas con la modalidad de Alquiler para ella y su familia, así que decidió formar parte de la iniciativa. “No subí el precio del alquiler, porque estaban a ese mismo costo, a USD 135. No he visto por el sector más familias que den la opción de alquiler, no porque no quieran, sino porque no hay departamentos disponibles”, cuenta.

El nuevo hogar de Zambrano está ubicado en El Progreso y, según comenta, lo más complicado de conseguir ese nuevo espacio fue encontrar personas que estuvieran dispuestas a ofrecer sus casas en alquiler a costos tan bajos.

Molina añade que, ante la emergencia que vivió el país, el MIES ha hecho un llamado de solidaridad a las personas para que apoyen a los damnificados, con los costos mensuales que otorga esa Cartera de Estado. “Son valores muy simbólicos, apelamos a la solidaridad de la gente porque sabemos que hay departamentos que se arriendan a mayor costo, pero esto es para ayudar”, enfatiza.

Hasta ahora, 47 familias del albergue del exaeropuerto Reales Tamarindos de Portoviejo han sido reubicadas, 284 continúan viviendo en ese campamento.

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