29 de November de 2009 00:00

Bonifaz recrea el arte del toreo

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Flavio Paredes Cruz. EL COMERCIO

Con la chaqueta verde oliva puesta sobre sus hombros, Roberto Bonifaz camina despacio como si lo hiciera sobre el pasto de su hacienda contigua a Guachalá, Cayambe. Afable y reflexivo no oculta su alegría por culminar otro de sus sueños: exhibir 23 plumillas y acrílicos de 23 toreros valientes que han hecho historia en la tauromaquia. El sitio: la Casa de Damián, al norte de la capital. Sobre las paredes del local, pintadas de vivos colores, cuelgan los cuadros hechos con tinta china y tres de grandes dimensiones, pintados en acrílico.

La mano de Bonifaz ha compartido las caricias que brinda al ganado y el suave trazo del pincel. 45 años de vida en el campo y una afición que data desde hace cuatro siglos -siempre, sus ilustres antepasados, fueron aficionados a los toros. Todo esto se conjuga con sus conocimientos sobre la anatomía del toro y su talento en el dibujo (en la plástica es de formación autodidacta).



El torero artista causa  catarsis con el público y el gran torero provoca  admiración
 Roberto Bonifaz El resultado: plasma momentos únicos e inimitables del toreo y el retrato de la poesía que se hace en el ruedo, en ese encuentro ritual de hechizo  que significa la tauromaquia.

Las imágenes enseñan pocos o escasos  frentes, las siluetas de los toreros se proyectan de perfil o muestran las líneas de la espalda. Del dibujo se adivina la textura de los trajes, la trayectoria del animal y el apacible movimiento del capote. El rostro de los matadores se oculta, sea por la postura, por el ángulo de visión o por el trazo, lo cual sugiere, genera sentidos, despierta emociones únicas y entrañables.

Los retratados son: Rafael de Paula, el genial torero de Jerez; el maestro Antonio Ordóñez, de una gran dinastía de matadores de Ronda; Curro Romero, ‘El Faraón de Camas’ (apelativo que se ganó en referencia al  pueblo natal); Curro Puya, con su personal toreo capotero de manos bajas; Joaquín Rodríguez Ortega, ‘Cagancho’, de quien quedara inmortalizada la frase “quedar peor que Cagancho en Almagro” (en referencia al incendio de la plaza de la ciudad española, motivado por su negativa a torear). Bonifaz los eligió por ser los más artistas, “sin desmerecer a Julián o Ponce, que rayan en lo sublime”.

¿Cuál es el torero artista? “No todos los toreros artistas son los mejores ni los mejores toreros son los más artistas. El torero artista causa una catarsis con el público, mientras que los grandes toreros causan admiración. No hay que olvidar que la personalidad juega una parte enorme en la tauromaquia”. Los toreros están en la imagen con el cuerpo relajado y dando  un pase perfecto, sea con la capa o en la faena de muleta. En la esquina inferior izquierda de cada imagen, junto al nombre del retratado, queda la firma: R. Bonifaz.

Él evoca con la tinta china, negra y nazareno, o con las vistosas tonalidades del acrílico, los momentos presenciados desde los graderíos o vividos en una película. Es doña Agueda Pallares, su esposa, quien lo motivó a mostrar sus pinturas. Ante ellas, el pintor se muestra sereno, como viendo a los toros pastar en el prado. Pero dentro de él, se adivina un torbellino de emociones.

Más pinceladas

La Casa de Damián se levanta en la avenida Diego de Almagro N3-133 y Francisco Andrade Marín, esquina, cerca de Ciespal. Es un restaurante de comida española. 

Los cuadros de gran formato ya han sido vendidos; las plumillas tienen un costo de USD 250.

Roberto Bonifaz estudió crítica de arte en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Aprendió mucho de Bodo Wolf y Jan Schoeder.

Bonifaz admira a Miguel Ángel, su fuerza, es sublime, dice. En su visión, Modigliani pinta como deben ser las cosas y no como son. Admira a Picasso, en su período Azul y Rosa y a Lautrec en sus líneas fuertes, explica Roberto Bonifaz.

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