13 de septiembre de 2015 00:00

Cinco riesgos existen en un incendio forestal

La pala es uno de los instrumentos más utilizados por los uniformados para combatir las llamas. Hacen surcos en la tierra para evitar el paso del fuego. Julio  Estrella/ El Comercio

La pala es uno de los instrumentos más utilizados por los uniformados para combatir las llamas. Hacen surcos en la tierra para evitar el paso del fuego. Julio Estrella/ El Comercio

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Evelyn Jácome

Todo depende de si es de día o de noche, si es en una loma o en una quebrada, si hay árboles altos o solo matorrales. Y aún, en el mejor de los escenarios, siempre va a existir riesgo.

Para combatir un incendio forestal se debe analizar la escena, armar una estrategia y atacar con inteligencia. Todo mientras el humo nubla la visión, dificulta la respiración y el calor es tan fuerte como estar ‘en el mismo infierno’. Con esas palabras, Miguel Llumiquinga, miembro de la Unidad de Incendios Forestales del Cuerpo de Bomberos de Quito, describe la complejidad de la labor que realiza su equipo.

Armado con un traje ignífugo (resistente al fuego), que consta de un atuendo interno, un pantalón, una chaqueta, guantes, un tipo de pasamontañas, botas y un casco, se acerca al incendio para conocerlo, para encontrar su cabeza, su cola y su punto débil. Así se han combatido los 124 incendios forestales y 1 413 conatos, registrados en este verano en la capital y que acabaron con al menos 673 hectáreas de bosque.

Hacer frente a las llamas es una hazaña. Pero debido a la geografía y al clima, pueden presentarse fenómenos o circunstancias que la hacen más difícil, uno de ellos: los tornados de fuego. Marco Quinotoa, bombero experto en incendios forestales, explica que estos son remolinos que se forman debido al exceso de calor y a la velocidad del viento.

Son como un cono de fuego que se origina por el cambio repentino de temperatura.

Además, pueden ocurrir explosiones. Estas se dan cuando hay un incendio encañonado en una quebrada y fuertes corrientes de viento ingresan y rompen el cinturón térmico (acumulación de calor). Entonces viene un fogonazo.

Los deslizamientos también son parte de los fenómenos que complican la labor del bombero. Para Nicolás Cuvi, especialista en Ecología Urbana de la Flacso, el fuego hace que el terreno pierda su humedad, sus propiedades y lo debilita a tal punto que puede resquebrajarse y ceder. En un terreno en esas condiciones, las caídas de árboles son frecuentes.

Los cambios repentinos de dirección del viento también juegan en contra del uniformado. Por lo general ocurren en las partes más altas de las montañas. Según Quinotoa, las zonas más peligrosas son Tumbaco, Puembo y Tabalea.

El último de los fenómenos que debe enfrentar el personal bomberil tiene que ver con los latigazos o lenguas de fuego. Estos ocurren cuando el fuego se encuentra afectando solo
la parte baja de árboles y de repente una corriente de viento impulsa la llama hacia la parte alta y se forma una ráfaga que consume todo en cuestión de segundos. El fuego puede pasar de 50 cm a medir 10 metros.

Los bomberos utilizan cinco tipos de herramientas para
este trabajo. Entre los implementos de corte están el machete y el mcleod (una especie de pico).

La principal herramienta de cavado es la pala, y uno de los mejores instrumentos de raspado es el rastrillo. Los implementos de sofocado son los batefuegos (mango de madera con una plancha de caucho en el extremo), el agua, la tierra y las palas. Finalmente, están las herramientas de enfriamiento, que son mochilas con agua.

Llumiquinga sabe que el fuego es un enemigo astuto y mortal. Sin embargo, no le teme.

Sabe que un incendio forestal puede ser atacado directa o indirectamente. Todo depende de la topografía y de la dirección del viento. Si las llamas están sobre matorrales bajos o pasto, se puede hacer un ataque directo que consiste en combatirlo con agua, tierra y herramientas de sofocación.

Pero si el fuego alcanzó árboles altos, y está en quebradas o zonas de difícil acceso, es preferible atacarlo indirectamente. Para ello, se arma lo que se conoce como línea de defensa, que consiste en ubicarse a unos 100 metros del incendio,
cortar la vegetación que lo rodea y retirarla. Esta línea puede llegar a tener hasta 6 metros de ancho.

¿Cómo se distribuyen los uniformados?

Para combatir un incendio de este tipo, se activa un ‘comando de incidentes’.

Es un procedimiento en el cual se distribuye personal, materiales, vehículos, herramientas y equipos para ingresar al combate. Se conforman grupos de 5 a máximo 6 personas. Estas patrullas se establecen en determinados sitios y con distintas misiones.

Quinotoa explica que hay casos en los que mientras un equipo ataca al fuego de manera directa, por un flanco, otro corta los árboles con la ayuda de motosierras y un tercer ­grupo ayuda a retirar las plantas para que las llamas no ­puedan continuar.

Tomar en cuenta

Si va a realizar una fogata, debe hacerla en un lugar seguro, destinado para aquello. Asegúrese de apagarla.

No arroje colillas en la montaña Tampoco deposite desperdicios ni botellas de vidrio. Estas ­podrían iniciar el ­incendio.

No realice quemas de basura ni quemas agrícolas. Si lo hace puede ser multado. Mantenga los terrenos sin exceso de maleza.

Hable con sus hijos sobre el peligro de jugar con fuego y las consecuencias que este tiene para la ciudad.

En contexto

Tres bomberos fallecidos, ocho heridos y ocho personas detenidas son el resultado de los incendios forestales registrados este verano en la capital. Debido a la situación, el martes, el Municipio decidió implementar un COE Metropolitano Mesa 6 y reforzar el control en laderas.

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