27 de octubre de 2017 15:35

Moisés Ballesteros, el rescatista de la lluvia en Quito: ‘El agua estaba bajo cero’

Teniente Moisés Ballesteros del Cuerpo de Bomberos ayudó a rescatar personas atrapadas tras la fuerte lluvia el 27 de octubre del 2017 en el sur de Quito. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO
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María Belén Merizalde
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La tarde del jueves 26 de octubre, Moisés Ballesteros, teniente del Cuerpo de Bomberos de Quito, fue uno de los rescatistas de las personas atrapadas en el sector de La Santiago, en el sur de Quito. 

Esta vez debía sacar a dos personas que tuvieron que subir al techo de su vehículo por la intensa cantidad de agua y hielo que había ocasionado que cinco vehículos queden atrapados en el sector.


Los ocupantes de cuatro vehículos habían logrado salir por sus propios medios, pero una mujer, de unos 60 años y su hijo de alrededor de 35, no pudieron abandonar el sitio.

En el sur de Quito se formó una capa de hielo de 80 centímetro. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO


Las dos personas habían tomado la acertada decisión de salir del auto y subir al techo del mismo para evitar ser alcanzados por la corriente de agua.

“Cuando llegamos nos sorprendimos por la cantidad de agua que había. Alcanzaba al menos un metro y medio y además había una capa de unos 30 centímetros de hielo”, comentó Ballesteros.

El bombero ingresó en la zona inundada. En su trayecto iba rompiendo el hielo para avanzar con rapidez. Cuando llegó tomó a la mujer y la colocó en sus hombros para sacarla del sitio y dejarla en un lugar seguro.

El rescate de la segunda persona ya no lo pudo realizar Ballesteros, debió encargar esa labor a un compañero, pues sus pies ya no le respondían. “El agua estaba bajo cero y eso hace que uno sienta que los pies le queman”, dijo el bombero.


Una vez que las dos personas rescatadas estuvieron estables culminó su tarea.

Solo en ese momento, Ballesteros recordó que su celular, que había acabado de comprar ese mismo día, estaba en uno de los bolsillos de su pantalón, el cual terminó completamente mojado. “Es una anécdota que me queda de esta tarea y demuestra que nuestro único compromiso es salvar vidas”.

Ballesteros inició su carrera de bombero a los 22 años, luego de 12 años de ser parte de los ‘casacas rojos’ asegura que cada una de las experiencias que ha logrado acumular solo lo comprometen más con la gente. “Un bombero no necesita un reconocimiento, solo cumplimos con nuestra labor”, comenta orgulloso.

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