27 de abril de 2016 18:01

Los bomberos de Pedernales confían en que su ciudad se levantará de las cenizas

Los bomberos tienen fe en que Pedernales podrá 'ponerse de pie' en poco tiempo. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Los bomberos tienen fe en que Pedernales podrá 'ponerse de pie' en poco tiempo. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Valentín Díaz
Desde Pedernales

Los bomberos de Pedernales fueron los primeros en acudir a los llamados de auxilio de los habitantes del poblado manabita tras el terremoto de 7.8 grados que el 16 de abril del 2016 devastó la zona.

El Cuerpo de Bomberos, al momento del sismo, contaba con tres efectivos de turno. Ellos recibieron una llamada de emergencia por un accidente automovilístico en la carretera y, mientras se disponían a atender el siniestro, sintieron que la tierra temblaba.

Momentos después, comenzaron a ver cómo colapsaban las estructuras de la ciudad y notaron que la catástrofe era mucho mayor de lo que pensaban. De inmediato, comenzaron a efectuar los rescates de personas atrapadas en los interiores de los inmuebles que se habían desmoronado.

Atender una calamidad de tal magnitud, para los bomberos de la comunidad, "es traumante", señaló el capitán Sebastián Herrera, "porque hay personas que son amigas, conocidas o niños e incluso pueden ser nuestros propios familiares, pero es el trabajo de nosotros".

El hecho de realizar labores de rescate cuando todo el pueblo ha sido afectado crea un dilema en los bomberos, quienes también sienten el deber de asistir a su familia cercana. Juan Zambrano, también del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, aseguró que ese momento "fue una desesperación porque nosotros también tenemos familia: esposas o hijos. Y tú, antes de ir a ayudar a tu familia, tienes que ir a ayudar a los demás".

Al momento, cuando las labores de búsqueda de personas vivas han finalizado debido a que la esperanza de vida de una persona bajo los escombros es de un máximo de 72 horas, los bomberos se dedican a monitorear las labores de demolición de edificios que representan un peligro público por su inestabilidad.

Para los rescatistas locales, no hay mejor sentimiento en el trabajo que la gratitud de los pobladores. Zambrano comenta que no reciben nada a cambio por parte de los rescatados más que un: "gracias, amigo, por darme un día más de vida", pero con eso es suficiente.

Los bomberos tienen fe en que Pedernales podrá 'ponerse de pie' en poco tiempo. "Aquí hay personas que siempre se han levantado de los escombros y han seguido adelante", señala Zambrano. El capitán Herrera asegura que el terremoto dejó muchos traumas en Pedernales, "pero, como la gente es emprendedora, pienso que van a prosperar, como ha sido siempre".

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