24 de septiembre de 2014 10:17

Los bombardeos en Iraq, estériles sin el apoyo de tribus sunnitas

El lanzamiento de un misil lanzado desde el USS Philippine Sea con Siria como objetivo. Foto: EFE.

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La Nación, Argentina, GDA
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Luego de seis semanas de ataques aéreos norteamericanos, las fuerzas iraquíes no lograron modificar el control que tienen los extremistas de Estado Islámico (EI) sobre más de una cuarta parte del territorio de Iraq, en parte porque muchas tribus sunnitas críticas se mantuvieron al margen.

Aunque los ataques aéreos parecen haber detenido la marcha de los jihadistas hacia Bagdad, EI sigue propinándole humillantes golpes al ejército iraquí. Anteayer, el gobierno reconoció haber perdido el control de la ciudad de Sichar y también haber perdido contacto con cientos de soldados que estuvieron sitiados durante una semana en un campamento al norte de Fallujah, bastión extremista en la provincia de Anbar.

Hacia el mediodía, se recibieron informes de que cientos de soldados habían muerto en combate o en ejecuciones en masa. Ali Bedairi, legislador de la alianza de gobierno, dijo que más de 300 soldados murieron después de la pérdida de su base, el campamento Saqlawiya.

Detrás de las dificultades del gobierno en el campo de batalla está la ausencia o resistencia de muchas de las tribus sunnitas que, según esperan los funcionarios de Bagdad y de Washington, jugarán un rol decisivo en el devenir de los combates. Un moroso inicio para la pieza central del plan de Obama para desplazar a los milicianos.

Hace siete años, con ayuda militar norteamericana, las tribus sunnitas de Anbar y otras áreas lograron desalojar de la región a los milicianos vinculados con Al-Qaeda, en lo que se conoció como "el despertar sunnita". Pero el alejamiento de esas tribus del subsecuente gobierno autoritario conducido por los chiitas desde Bagdad allanó el camino para el regreso de los extremistas de EI, este año.

La pieza clave del plan del gobierno de Obama para derrotar a EI es instalar a un nuevo primer ministro, Haider al-Abadi, que se comprometió a construir un gobierno más receptivo y a recuperar el apoyo sunnita. Pero a pesar de que algunos sunnitas están combatiendo como parte del ejército en lugares como Haditha, los jeques sunnitas más influyentes, los que lideraron el "despertar", no están para nada convencidos.

"Los sunnitas de Anbar y otras provincias son oprimidos y discriminados por el gobierno", dijo Mohammed al-Bajjari, jeque de Anbar y vocero de la coalición de tribus. "Este gobierno debe ser disuelto para conformar un gobierno tecnocrático integrado por laicos no sectarios. De lo contrario, los enfrentamientos y el resentimiento del pueblo sunnita seguirán."

Los líderes tribales sunnitas dijeron que ya están decepcionados de Al-Abadi, celebrado por Obama como la figura de un gobierno más inclusivo. "Hay cientos de pobres personas encarceladas sin haber sido juzgadas, y actualmente también nos matan los extremistas, mientras que los militares bombardean nuestras ciudades con bombas de barril y misiles al azar", dijo Al-Bajjari. "Si depusiéramos nuestras armas, los extremistas entrarían y nos matarían a todos", agregó.

En Dhuluiya, famosa por ser la ciudad de la tribu mayoritariamente sunnita Jabouri, que resistió un sitio de tres meses de las fuerzas de EI, los combatientes locales dicen sentirse abandonados por sus vecinos sunnitas de otras ciudades.

"Acá, la participación de las tribus sunnitas es casi nula -dijo Ali al-Jabouri, un combatiente de la localidad-. Hay muchas tribus en las aldeas vecinas, pero ninguna se comprometió con nuestra lucha contra EI ni se ha unido a nosotros para el combate."

Mientras tanto, EI proyecta una confianza absoluta. En fotografías y videos desde las ciudades que controlan puede verse a funcionarios que abren el año escolar con un programa de estudios islamista, que imponen cortes de ley islámica y que hasta patrullan las calles en autos policiales pintados con la leyenda "Policía Islámica del Estado Islámico de Iraq".

Las tribus sunnitas pelearon junto con el ejército iraquí en un solo lugar: combatientes de tres tribus colaboraron en la recuperación de las ciudades de Barwana y Haditha, cercanas a una represa vital.

Pero aun con apoyo aéreo occidental, la extensa línea de batalla sigue básicamente sin cambios. Las áreas dominadas por los árabes sunnitas aún son territorio hostil.

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