11 de April de 2010 00:00

Blades creó un mensaje comprometido

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Redacción Espectáculo
espectaculo@elcomercio.com

Junto a  Willie Colón, Héctor Lavoe, Ray Barretto, Pete Rodríguez... Rubén Blades forma  parte de la monarquía de la salsa de los setenta, que conserva
su vigencia.

Estos salseros subían al escenario con un estilo urbano y desenfadado. Las camisas algo abiertas, los jeans, las levas, las gafas y los sombreros les daban un aire distinto al que nacía de ese ‘look’ brillante y glamoroso que otras estrellas de la salsa, como Celia Cruz, mostraban en escena.
 


Su visita a Ecuador
El músico  inició su gira Todos vuelven, junto a Seis de Solar,  luego de ser ministro de Turismo. 
Cantará en  Quito el 16 de abril, a las 20:00, en el coliseo Rumiñahui (entradas USD 100, 50, 65, 42 y 26, a la venta en Tu Boleta).
En Guayaquil   estará el 17, en el Voltaire Paladines Polo (USD 25, 40 y 66, a la venta en Marathon de Mall del Sol y Policentro).

Eran los dueños del ritmo, los que cantaban la verdad con sabor y los que poco a poco construyeron la historia de lo que se recuerda como La Fania All Stars.

El trabajo de Blades marcó un estilo que ha sido llamado Salsa intelectual. En Ecuador, recuerda Luis Cáceres, DJ de la discoteca Seseribó, de Quito, se la llamaba Salsa con ciencia.  “Las letras de las canciones contaban alguna historia que dejaba un mensaje importante a la gente. Era un reclamo a ciertas cuestiones imperialistas que había y hacía conciencia a la gente de que hay que ser mejor ser humano”, afirma.

Canciones como Desapariciones, Plástico, Tiburón o Pedro Navaja son historias cortas donde se reflexiona sobre las crueldades de las dictaduras, la superficialidad, el imperialismo o como  quien “a hierro mata, a hierro termina”. El músico, poeta y actor ecuatoriano Juan Carlos Terán ha dirigido varios conciertos-tributo a la música de Blades. Él afirma que no se identifica con el apelativo Salsa intelectual para analizar el trabajo del salsero.
 “Su lírica es absolutamente asequible. Lejos de llegar a formas complicadas y pseudo filosóficas, Blades se muestra desde la anécdota y formas literarias que respetan el género de la canción”. Para Terán, esto es lo que ha hecho que la música de este artista haya trascendido fronteras y llegado a alcanzar popularidad.
Aunque a Blades se lo conozca por su trabajo en discos como ‘Siembra’, ‘Metiendo mano!’, ‘Maestra vida’, ‘La rosa de los vientos’ o ‘’Tiempos’, su hoja de vida es mucho más amplia.
El panameño es además el abogado que a los 26 años se graduó de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá y que luego se tituló en el Harvard Law School. Es el artista que ha obtenido nombramientos como el de la ONU  de Embajador contra el Racismo. También quien fundó el partido Papa Egoró, y quien aspiró a la Presidencia de Panamá en 1994 y  fue el ministro de Turismo de ese país entre el 2004 y el 2009.   
Según Terán, no es para nada contradictorio el que un abogado que forjó una interesante carrera musical luego haya decidido entrar en el mundo de la política.
Su incursión ha sido “una consecuencia inevitable de su militancia creativa y comprometida con las causas de los menos favorecidos y atendidos de las sociedades en vías de desarrollo, como su país, Panamá, por ejemplo, o las contrastadas sociedades de Nueva York o Los Ángeles”.
Blades ha grabado más de 20 álbumes, ha ganado varios premios Grammy y ha sido actor de cine y TV. Pero tanto en su faceta de artista como en la de político, ha puesto de manifiesto un compromiso social. Esto se ha visto, por ejemplo,  en su participación en causas como la recostrucción de Haití y Chile, países gravemente afectados por dos terremotos.
Su salsa ha adquirido tintes de blues, jazz y otros géneros, sus colaboraciones han sido con artistas tan distintos como Chayanne, Calle 13, Michael Jackson, Los Fabulosos Cadillacs o Sting... Pero “lo rico de él es haber logrado esa fusión sin haber caído en lo comercial.  Es un tipo con carisma que se acopla a las cosas por una necesidad musical. La música es universal. No importa que sea salsa pura, sino que sea de calidad”, dice Luis Cáceres.  Terán completa: “Si no hubiera sido la salsa su género, Blades habría sido igual un compositor comprometido con las realidades que lo circundan, manteniendo siempre un enfoque crítico a la hora de componer y de decir su poesía, sin que por ello deje de ser un creador de un gusto exquisito”.

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