24 de January de 2010 00:00

Bioprogramación para su vida

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Se llama Arturo. Se desenvuelve como informático. A veces la rutina de su trabajo lo estresa, la monotonía no lo deja tranquilo. Está sentado en un cuarto y espera cambiar su vida, programarse para cumplir sus objetivos.



Tengan en cuenta

Los tres caminos del fracaso   son: no intentar, la parálisis y el abandono.

El primer punto  tiene como causas la falta de objetivos precisos en la vida, lo que produce una baja motivación y Sub-personalidades típicas: escepticismo, miedo al fracaso...

En el segundo punto  están inmersas personalidades como miedo, duda, inseguridad, baja autoestima, preocupación, miedo al rechazo. 

En el tercer punto  Son personas que quieren que todo salga perfecto. Pero cuando las cosas no les resultan sienten ira, odio y frustración que puede ser  enfocada hacia la persona que consideren la causante. La psicóloga Margarita Ayala practicará en este paciente una técnica conocida como bioprogramación. Ella dice que se trata de un conocimiento  ancestral utilizado por las grandes civilizaciones del pasado que ayuda a reprogramar el cerebro, a través de órdenes mentales provenientes del subconsciente, transformando a las personas en seres capaces, felices y estables.

El paciente está sentado. Recibe una hoja de papel periódico. La orden es anotar en ella todo lo que le disgusta de su vida, lo que no puede manejar, lo que le altera, lo que le produce ira. No debe haber límite ni en palabras ni en sentimientos. El tiempo pasa y la lista contiene más o menos 15 ideas.  Solo él las puede ver, ni siquiera son asequibles a la terapeuta que se encuentra en ese momento.

El siguiente paso es quemar todo esto para desechar esas ideas de su cabeza. En este proceso, una música le acompaña. Se emiten sonidos como pitidos de mediana duración, que, según el centro de ayuda, están relacionados  con los hemisferios cerebrales y ayudan a la persona a estar en un estado de tranquilidad. En medio de todo este proceso, Margarita  dice a su paciente   que este ejercicio puede hacerlo cada vez que tenga un malestar y sugiere lanzar la ceniza a una fuente de agua corriente.

Antes que nada, a Arturo se le colocaron tres imanes: en el cerebro, en el corazón y en el coxis. Esto ayudará a potenciar el proceso y  a desarrollar estrategias mentales, que le permitirán impulsar siete aspectos de su vida: sexualidad, salud, economía, amor, fe, libertad y creencias.

Es la hora de que Arturo escriba aquello que quiere en su vida: metas, objetivos, sentimientos a futuro. Está relajado y dice que quiere estudiar Medicina. Tan solo su pensamiento, junto con todo el proceso seguido anteriormente, crean una especie de impronta en su cerebro, es decir, una marca. Margarita comenta que esto hace que la persona esté convencida y empieza a actuar en función de este objetivo.

La idea es utilizar periódicamente esta técnica para ordenar la mente y educar al subconsciente. Para esto existe una grabación especial que permite a la persona entrar en este estado, allí existen instrucciones claras y precisas y además los sonidos que ayudarán a sincronizar las ondas cerebrales.

Toda la práctica parte del punto de que las personas tienen malos hábitos y cosas negativas. La idea no es desecharlas sino integrarlas. La psicóloga explica que cuando alguien está irritable, parte de sus células están en contradicción con la persona. La idea, entonces, es fusionarlas. Para lograr esto, realiza una acción simbólica. Le pide a Arturo que recurra a un pensamiento que le molesta. La impaciencia, dice él. Entonces, le da instrucciones para que personifique  ese sentimiento, que lo vea como una persona, que lo describa.  Arturo dice que es como una sombra negra y oscura y que siempre le molesta, que nunca se quiere ir y le altera…

Él está sentado. Le pide que abra su mano izquierda, que tome a la impaciencia en ella y que la junte a su otra mano derecha  como si hiciera una oración, luego le pide que las lleve  a su pecho. En ese instante ella repite palabras como: “Ahora te vas a sentir bien, vas a sentir amor, tranquilidad. Todos los malos sentimientos van a ir desapareciendo”.

Al final de este ejercicio, él dice sentirse contento y  liberado.

A este hombre le esperan más actividades de este tipo hasta que por fin su mente empiece a ‘revolucionarse’ y  pueda crear  un camino neuronal para lograr sus objetivos . 

Informes: 241 3473/ 09 301 5129

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